Oposición Irredenta

Después del 2 de diciembre los venezolanos admitimos que la oposición había decidido meterse por el redil de la democracia y en concordancia con ello manifestaron su participación en el proceso electoral regional, vitoreando con bombos y platillos una contundente victoria, tomando como referencia el pírrico triunfo en el proceso refrendario constitucional. Los deslices comenzaron con el cuestionamiento al procedimiento empleado por el PSUV de escoger a sus candidatos consultando las bases, aduciendo la incongruencia de que el método de las encuestas era más participativo.

Cuando la campaña entró en calor y nuestros candidatos junto al máximo líder, el comandante Chávez, tomaron el control de la calle, cambiaron el discurso cuestionando la activa participación del Presidente en la campaña. Deben responder por qué les preocupa tanto que Chávez promueva sus candidatos, si después del 2 de diciembre han arreciado en la matriz de opinión: que ha perdido la popularidad.

Lanzan a Miquilena para atacar al canal 8 cuando los grandes telemedios privados se ufanan de poseer 92% de rating, al menos así lo manifiestan en esta época de preventas, y el canal 8 tiene 2%. ¿Cuál será la verdad? Además de ello, acusa al Presidente de querer embochinchar al país, ¿sabrá algo Miquilena de bochinches que se generarán después de que el CNE anuncie los resultados? O simplemente ¿una infeliz coincidencia? Otra que apareció fue María Corina Machado para arremeter contra el CNE, catalogándolo de ilegal, ilegítimo y carente de cualidades de un árbitro neutral. Para endilgarle a Súmate esas cualidades que supuestamente el CNE no tiene, presenta la propuesta del operativo “Impunidad cero” ofreciendo un número telefónico y formación de supertestigos para canalizar denuncias.

Veremos después del 23 de noviembre cómo todo esto está concatenado con el plan desestabilizador. Otro que se une a este nefasto coro es Pablo Medina, quien denuncia un plan de escamoteo de votos, que explique al país cuál es el mecanismo para escamotear votos en un proceso cien por ciento automatizado. Como colofón tenemos las declaraciones del cardenal Urosa y el monseñor Lücker, arremetiendo contra el ente rector electoral al acusarlo de prestarse para manipular el proceso comicial.

Evidentemente el oposicionismo venezolano entró en conciencia de la arrolladora victoria popular del chavismo y abona el terreno para cernir un manto de dudas sobre la transparencia del proceso, implementando condiciones para generar el caos interno.

Por supuesto los medios de comunicación desconociendo la institucionalidad del CNE y las leyes que rigen la materia son los encargados de transmitir sin autorización resultados donde supuestamente ha ganado la oposición para que cuando el CNE emita los resultados oficiales, desconocerlos y gritar fraude. A ello se sumarán las guarimbas con cierre de vías, quema de cauchos, automóviles y violencia contra nuestra militancia empleando al mejor estilo de la juventud cruceñista, la infiltración de paramilitares. José Vicente lo calificó como el “efecto Managua”. El antídoto para garantizar el orden interno, la paz interior en la República y un proceso electoral eminentemente democrático, lo ha anunciado el presidente Chávez: “La Fuerza Armada cumpliendo con su rol constitucional y las directrices del Plan República. El pueblo movilizado participando multitudinariamente y luego en la calle defendiendo su esperanza” a ello se suma la determinación con que deben actuar las instituciones. De allí que podamos desde ya sentenciar que la oposición esta en una postura realmente irredenta.

pedrocarrenoe@gmail.com


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Pedro Carreño


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