Iglesia inquisidora

La iglesia católica venezolana pone el grito en el cielo a raíz de la iglesia reformada, la jerarquía eclesiástica en su declaración publica, utiliza palabras como rebaños, fieles, prójimos, cuando anuncian que el reformismo trata de dividirlos.

La Iglesia del Vaticano no tiene moral para impedirlo, en el siglo pasado paso a ser la religión más corrupta y politizada del mundo. La Iglesia vaticana sus curas, obispos, papas, ya no tienen influencia moral ni espiritual actualmente, peor para las nuevas generaciones, la indiferencia al catolicismo corre desde México hasta Chile, hasta hace unos años atrás, existía una sola religión, la católica, ¿Qué pasó? Que espada en mano desde sus orígenes apoyaron los gobiernos de turno a cambio de reconocimiento como religión oficial. Su desprestigio es global.

La Iglesia católica es como una fotocopiadora, si introduces un papel manchado, todas las copias aparecerán manchadas, así ha sido durante dos mil años. Por el siglo XV, la jerarquía de la Iglesia católica se dio cuenta de los avances de la imprenta, es un medio que sirve para difundir la verdad y afectar al catolicismo, de forma tal que dictaron restricciones para finales de ese siglo, en varias diócesis europeas, siguiendo esa línea se introdujo el “imprimatur”, licencia para editar un escrito, el pretexto era la herejía. El quinto concilio de Letran, en 1515 impuso normas sobre la impresión, so pena de ser excomulgados.

Tampoco pudieron impedir la reforma protestante y la circulación de libros e impresos, considerados por la Iglesia peligrosos para la fe y la moral. A finales del siglo XVI, el vaticano sugirió la inquisición por muchos años, era lo adecuado según ese criterio. Así suprimieron la imprenta en 1542, la inquisición romana tomo cuerpo, la primera medida publica fue un edicto contra la libertad editorial en el ámbito religioso. Cuando el anterior inquisidor general Jean Pietro Caraza se convirtió en 1555 en el Papa, Pablo IV, enseguida estableció un catalogo de obras vedadas, cuyo primer índice de libros prohibidos, apareció en 1559.

El libro estaba dividido en tres secciones: la primera, enumeraba los libros proscritos sin importar el tema.

La segunda, incluía títulos sobre cuyos autores no pesaba una condena general.

La tercera impedía la lectura de una larga lista de textos anónimos, en total 1107 prohibiciones. Además, una nota hacia mención de las ediciones desautorizadas de la Biblia, no se aceptaba su publicación en lenguas vulgares, es decir en los idiomas de los pueblos.

Por supuesto surgió la oposición de libreros, gobiernos, editores, por estas y otras razones, se publico otra edición en 1564, después del concilio de Trento. En 1571 se conformo una comisión especial, “la congregación del índice” en un momento dado, existió tres congregaciones, con tres autoridades para poder vetar las obras, la congregación del santo oficio, la del índice, y un obispo llamado el maestro del santo palacio. Los conflictos entre ellos, la corrupción, la figuración del poder, las diferentes opiniones sobre las autoridades, atrasaron la publicación.


El índice preparado por las diferentes congregaciones, promulgado por Clemente VIII, en marzo de 1596, quedo suspendido hasta que se proscribió más enérgicamente la lectura de la Biblia en lenguas populares. Con el tiempo el libro que prohibía los libros, se convirtió en el mejor índice, para leer los libros más deseables.

Sin embargo, la inquisición afecto desastrosamente la cultura, confinada a un estrecho aislamiento en algunos países, más que en otros, Italia, Francia, España, esto significo un gran atraco cultural, del resto de zonas europeas. Muchos libros, sobrevivieron porque eran guardados en el infierno, sitio bajo llave en algunas librerías de la época, llamado así por el pueblo para burlar la inquisición.

Para 1766, el mismo publico asumió el papel que contribuyo a la decadencia gradual del mas imponente aparato represor que la libertad cultural haya conocido, el lema para ese entonces fue: Es el publico y no Roma con sus prohibiciones, quien decide el merito de los libros. El índice fue perdiendo importancia, de modo que en 1917, se disolvió la congregación que lo redactaba, en 1966 el catalogo, ya no tenia valor de ley eclesiástica, con las censuras que lo acompañaban.

De todos los libros prohibidos, el que más preocupaba al Vaticano, es la Biblia, según la historia del índice, que se publicara en lengua vulgar. En el siglo XVI, se incluyeron 210 ediciones integras de la Biblia y del nuevo testamento, de acuerdo con el Historiador Jesús Martines de Bufanda, quien narra como se altero radicalmente, la relación de los pueblos con la palabra de Dios.

No fue sino hasta 1757 cuando el Papa Benedicto XIV, autoriza la lectura en lengua vulgar la lectura de la Biblia, en 1958, cuando los pueblos, especialmente el italiano, recibieron su primera traducción bíblica completa, realizada directamente de los idiomas originales.

La jerarquía católica es una verdadera mafia, que pretende continuar con el monopolio religioso, sin tener moral que sustente su permanencia ética para el fortalecimiento espiritual de los pueblos, el engaño, la doble moral, la participación y manipulación política son parte de sus sermones en la Iglesia y fuera de ella.

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Raúl Crespo


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