El maletín, la reforma y la multa: tres historias y un mismo objetivo...

Las ocurrencias de la oposición me siguen dando risa. Sus estrategias son tan básicas que quizá debemos preocuparnos. ¿Cuándo será el día que tendremos una oposición respetable, una oposición seria o simplemente una oposición que invite a una agenda distinta, constructiva y productiva?. El tema del maletín, o mejor dicho, el montaje del maletín con los 800 mil dólares, los deja una vez más, en evidencia (¡¡¡que fastidio, ya aburren¡¡¡).

Tres días después del hallazgo dan a conocer la noticia, pero no con el tratamiento de noticia, sino propiciando un escándalo, orientado por las burdas intenciones de vincular el escabroso asunto con el presidente Chávez. Qué pasa con la inteligencia de estos señores, por qué son tan torpes, cuánto creen que les durará la mentira, a cuántos creen que influirán trabajando sobre la base de estos globitos de ensayo?... la cosa parece sacada de una opera bufa.

Quisieron perturbar la gira del presidente Chávez por suramérica, pero resulta que no toman en cuenta, porque ya está demostrado que no saben contar, ese sentimiento de unidad que, por encima de las diferencias de estilos y liderazgos, existe entre los mandatarios de Latinoamerica, claro salvo deshonrosas pero muy escasas excepciones.

Subieron el maletín a la cresta de la ola mediática, lo menearon, lo abrieron, lo vapulearon, lo manosearon a más no poder, pero, como era de esperarse, la perversa estrategia del maletín naufragó. A los señores de la oposición se les vió una vez más el bojote y del naufragio no los pudieron salvar ni siquiera las franquicias corporativas supuestamente informativas que son sus aliadas y que funcionan como operadoras internacionales.

Empezaron también con el temita de la reforma constitucional, que sería, según ellos, una receta para consolidar la dictadura del “tirano” Chávez. Anunciaron una catástrofe constitucional, quisieron asustar con el viejo cuento del coco y resultó que, una vez más, el presidente Chávez le demostró al país y al mundo que los fantasmas y el “dictador” solo están en la mente de ese pequeño grupo que a veces hasta se pone sotana para justificar su estado de demencia política terminal.

La propuesta de reforma constitucional resultó ser, nada más y nada menos que el planteamiento más socialista, democrático y humanista que jamás se haya presentado ante instancia legislativa alguna. Y me disculpan la emoción, pero no puedo deshacerme de ella cuando nos encontramos con un presidente que piensa y actúa en función de garantizar seguridad social para todos los sectores productivos del país, incluso aquellos que trabajan por cuenta propia; cuando confirmamos que tenemos y líder revolucionario que no solo discursea con la revolución sino que la vive y la practica; cuando llevamos a la carta magna propuestas como la reducción de la jornada laboral, sin desmejorar el salario y no para propiciar el ocio, sino para estimular la creación de nuevas fuentes de empleo.

¿Cómo no emocionarse cuando se habla claro de nuevos modelos de propiedad; o cuando se reivindica el poder constituyente del pueblo; o cuando el poder popular adquiere carácter constitucional y cuando se amplía el modelo de la organización política territorial del país, abiréndonos los ojos, para que aprendamos, por fin, a mirar más allá del mapa que, por razones mezquinas, e interesadas, nos grabaron en el disco duro, restringiéndonos no solo la mirada, sino las esperanzas?.¿Cómo no emocionarnos con la propuesta de las comunas si es algo con lo que hemos soñado?

Todos a trabajar por la propuesta de reforma, a enriquecerla, a defenderla y a contribuir, como lo dijo el mismo presidente a evitar que por las tentaciones naturales de su tarea cotidiana, los diputados pretendan modificar el alma de esta propuesta para adaptarla a la técnica legislativa. Los venezolanos queremos una Constitución que se parezca a nosotros, no un documento frío e impersonal, queremos y merecemos una Constitución socialista, humanista y realista.

La multa impuesta por el CNE al ministro rojo rojito, me divierte; despierta suspicacias en torno a algunos integrantes de esa directiva y sus aspiraciones personales... no obstante, son 18 millones de razones más para decir que Venezuela cambió para siempre y aunque les duela, PDVSA ya no tiene el corazón ni blanco, ni verde, ni negro, sino rojo, pero muy rojo y no por el color de las franelas, sino por el carmesí de las voluntades, corazones y esperanzas de los venezolanos y venezolanas que trabajan en nuestra industria... El Maletín, la Reforma y la Multa son tres historias de un mismo objetivo: Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana.


natachainatti@gmail.com


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Natacha Inatti


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