El regreso

—Compita, se enteró que Guaidó regresó.

—Usted va a seguir con ese calamar, vale.

¡Hasta cuándo!

Usted está haciendo el papel de payaso en este circo.

Seguro que no tiene ni cuatro fuertes en el bolsillo y se la quiere dar de comentarista político.

Ya usted el otro día usted estuvo aquí mientras se hablaba sobre la tiranía psicológica.

Ese circo es parte de la misma guarandinga.

Lo distraen unos días antes, el día de la llegada y después una semana.

Está bien que uno sea tonto, pero tampoco hay que abusar.

—Es que había que estar pendiente si le ponían los ganchos.

—Qué ganchos ni qué nada.

Ese cristiano llega a este estero como perro por su casa.

A ese nadie lo va a poner preso, eso ya está palabreado.

Esas camionetas del Sebin y Faes son para resguardarlo.

Y hacen el paro como qué lo están vigilando para encanarlo.

Usted además de viejo pendejo, vale.

Eso es un circo.

Ya se lo dije, atienda a la gente joven.

Los demás lo que tienen es un yanten todo el día.

Que si esto que si aquello, pero eso sí no resuelven nada. Porque con esa lloradera no les queda para más tiempo.

La gente esperando que va a pasar algo.

Y en esa se les pasa todo el santo día, en una sola quejadera.

O uno se pone a resolver sus asuntos o se queda en el aparato.

Además, esa película que se llama "Joker, Maduro y Guaidó" ya no se la traga nadie.

Había alguien, me contaron, que decía que ir al teatro era para hacer patarcis, creo que así se mienta.

Lo mismo pasa con esa quejadera.

—No será "catarsis"

—Creo que sí, así era como se llama eso.

Eso lo que sirve es para estar relajado y quitarse las preocupaciones de encima.

La gente se queja para sentirse bien, como tomarse un calmante, pues.

Y mientras se está quejando, piensa que está tumbando al gobierno y haciendo la sociedad perfecta.

No vale. Ya lo dijo aquel que no se afeitaba y que escribió el manifiesto de los partidos comunistas.

Que lo se tiene que poner la gente hacer es a mover el c…, como la canción.

Y que se dejaran de esa habladera de gamelote.

—Pero es que la habladera es muy buena.

Y uno hasta parece inteligente diciendo cosas que impactan.

—Lo que le impacta es el hambre que usted está pasando.

Seguro que está esperando que reactiven el petro.

Porque de eso es lo que está pendiente.

—No pude comprar nada.

—Ahí está.

Ve, en este circo somos los payasos.

Y sin pintura ni disfraz.

Ya yo estoy harto de tanta habladera de política.

Habladera vana, porque una cosa es la preocupación ciudadana y otra es la paja pareja.

La insensatez política. Pero cuando le caen en la mano unos dólares se olvidan de todo.

Parecemos unos perros amarrados con chorizos.

Oliendo pero sin comer.

Póngase a resolver su vida y la de los suyos, y así la cosa se va agrandando hasta que llegue a la cuadra y de ésta al vecindario.

Porque de lo contrario, cuando se le acabe la saliva no sé que va a hacer.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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