Juan Guaidó, un Hitler de pacotilla

Entre el 8 y el 9 de noviembre de 1923 Adolfo Hitler, junto con otros miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán protagonizó un intento de golpe de estado con el objeto de derrocar el gobierno de la República de Weimar. Tal suceso se conoció con el nombre del "putsch de Múnich", ya que fue en una de la más grande cervecería de esta ciudad donde tuvieron lugar los acontecimientos. El otrora presidente del partido Nazi, junto a Göring, Rosenberg y Hess, entró por la puerta delantera de la taberna, se subió a una silla e hizo un disparo hacia el techo gritando "¡la revolución nacional ha comenzado!", rechazando de esta manera las condiciones del Tratado de Versalles (1919), documento que comprometía a Alemania tanto en lo político y como en lo económico. Evidentemente, los protagonistas terminaron presos, el intento de golpe fracasó y lo que siguió fue la triste e funesta historia que todos conocemos.

Como vemos, este grupo de teutones tuvieron la valentía de acometer contra el gobierno establecido y no necesitaron la tutela de otro foráneo para realizar la acción que registra la historia. Contrariamente a lo que ocurre en Venezuela, donde la administración de EEUU comandada por el demente Donald Trump necesitó de un mequetrefe y de otros traidores para llevar a cabo un intento golpe de estado. Es así como aparece un desconocido, el títere necesario para llevar a cabo la felonía. Surge un ser ignoto arropado por el manto imperial, un individuo insustancial y anodino que en los anales del acontecer político reciente nunca participó en un evento político de importancia, a no ser la estupidez de mostrar el trasero en forma pública y participar en la guarimbas que ocasionaron tanto males a la sociedad venezolana. Se trata de Juan Guaidó, quien no tuvo ni tiene el arrojo para enfrentar el gobierno del presidente MM, sino que aparece ante el mundo como un cobarde inventado, amparado y financiado por Donald Trump y sus secuaces.

Para todo es conocido que en EEUU existen expertos para todo, en especial en la fabricación de productos innecesarios. En USA hay especialistas de cualquier cosa que se pueda vender y si no existe lo inventan, entre esta mercancía están los líderes políticos. En el norte de América hay expertos capaces de convertir a un individuo insulso en un dirigente, no solo regional, sino internacional, hasta pueden fabricar premios noveles para el gusto de los consumidores. No cabe duda, Juan Guaidó es una mercadería "made in USA", un producto de denominación de origen. Como dirían los franceses de "appellation d'Origine Contôlée", que se traduce "denominación de origen controlada". Quiere decir que nuestro hombre está fabricado y controlado por el aparato político del gobierno de EEUU, para ser más específico por los halcones asesinos del partido republicano. Para nadie es sorpresa EEUU tiene la capacidad y empresas especializadas, como Hollywood, para manipular la mente de millones de seres humanos, en el entendido que es más fácil embaucar a una multitud que a un individuo. Y Juan Guaidó es un producto, una mercancía que la publicidad de USA le vendió al planeta bajo mentiras, engaños y fake news. Y esto no es un invento mío, para esto me voy a remitir a un informe presentado por Fadeev, A, ante el Congreso Mundial de Intelectuales en defensa de la paz, 1948. El párrafo lo tomé del interesante ensayo "La muerte en Hollywood" del autor venezolano Carlos Augusto León que nos refiere: "El fascismo alemán necesitaba de fieras. Los literatos, filósofos, argumentistas, pintores, reaccionarios están dispuestos a servir a sus dueños. Elevan sobre un pedestal a los esquizofrénicos y morfinómanos, a los sádicos y a los chulos, a los provocadores y degenerados, a los espías y gánsteres. Estas gentes bestiales llenan páginas, novelas, de las conexiones de versos, aparecen en las películas. Son los "héroes" a quienes se debe igualar, cuyo ejemplo proponen seguir…La reacción necesita propaganda del crimen, de la depravación, de los instintos bestiales, para convertir a las masa populares en su arma dócil". Eran tiempos (1948) de la persecución por comunistas de los artistas, guionistas, escritores, pintores, ensayistas, poeta y creadores que trabajaban en Hollywood. Insisto, Hitler y sus correligionarios tuvieron la valentía de enfrentar el sistema sin el apoyo de un gobierno extraño. No se comportaron como felones, de alguna manera, a pesar de sus equivocaciones, demostraron su patriotismo e intrepidez, al denunciar el Tratado de Versalles, su amor por Alemania. Juan Guaidó y sus secuaces se condujeron y se conducen como verdaderos cobardes, desprecian a su patria y a su pueblo. Aceptan y repiten las lecciones y el guion que les preparó el Departamento de Estado de USA. Sin vergüenza alguna se presenta ante las cámaras de TV y ante escenarios internacionales para repetir mentiras, falsedades que son los mismos argumentos utilizados por la canalla internacional para justificar la aplicación de las sanciones y bloqueos económicos, no solo al gobierno del presidente MM sino a todo el pueblo de Venezuela, chavista o no. No estoy haciendo una apología a Hitler, pero el atormentado denunció el Tratado de Versalles, dado que en dicho documento, una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, se evidenció las causas de los padecimientos del pueblo germano. Contrariamente JG, junto con sus sicofantes nacionales y piratas internacionales piden más sanciones para que nuestro pueblo padezca aciagos sufrimientos y así este canalla logre su proyecto personal, que de seguro será de carácter pecuniario. La derecha internacional, mejor dicho, las empresas globalizadas explotadoras y los políticos bribones encontraron la marioneta favorita, su tonto útil para lograr su objetivo, que no es otro que saquear las riquezas y las empresas venezolanas. El presidente colorado Donald no esconde sus malévolas metas, declara con gran desparpajo que su finalidad es lograr que las empresas de USA se apoderen del petróleo venezolano. En el caso negado de que Guaidó llegue a la presidencia regresará la oferta del crudo barato para EEUU, Reino Unido, Francia, Colombia, Alemania, Brasil, Perú, Chile…cuyos presidentes respaldan al autoproclamado. Todo esto a cambio de nuestros recursos cuyos precios y regalías los impondrán los salteadores. Así lo hicieron al principio del siglo XX. El cine muestra ilusiones y mentiras, la publicidad vende falacias, la prensa, las redes sociales comprometidas se entregan al mejor postor y JG les pone, en bandeja de plata, nuestras riquezas a los enemigos de Venezuela. Yo creí que había visto todo con respecto a felonías, de hombres y mujeres que traicionaban y traicionan a escondidas a sus esposos, a sus esposas, a sus amantes, a sus amigos, a sus socios, entre otros. Lo lamentable de JG es que su perfidia la hace pública. Todos en el país saben que las crisis de Venezuela es consecuencia de las sanciones que aplican sus socios, que este monigote de Donald viaja por el mundo regando ficciones y ofertando nuestras riquezas. Y lo peor de todo, que aquellos gobiernos que reconocen a JG saben que dicha autoproclamación es inconstitucional, que fue una payasada producto de un guion preparado por los halcones delincuentes del partido republicano de EEUU. Espero que en la mente de los hombres y mujeres del mundo prive la sensatez y logremos parar la arremetida contra Venezuela de un grupo de criminales que desean incendiar la América del sur. Intentan acabar con los sueños de millones de seres que fueron invisibilizados durante años por los gobiernos de la derecha y que las últimas décadas vieron una luz con los presidentes progresistas Chávez, Maduro, Lula, Ortega, Correa, los Kirchner, Evo, entre los pocos que entendieron y entienden que el voto no es un licencia que le otorga el pueblo para enriquecerse y negociar un país. No cabe duda de la visión del genio tutelar de la esperanza de América el Libertador Simón, cuando en una carta dirigida desde San Cristóbal a José Rafael Revenga expresó: "Jamás conducta ha sido más infame que la de los americanos con nosotros (se refiere a James Monroe; la acotación entre paréntesis es mía): ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimidar a los españoles y hacerlo entrar a sus intereses". Palabras que cobran vigencia en esta hora del furor de las garras colonialistas e imperialistas. Actualmente enfrentamos la lucha entre la fuerza de la vida y de la muerte. Hay que saber escoger entre una o la otra, yo decidí por la vida. Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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