La Asamblea Nacional designa embajadores desconociendo a su presidente Guaidó y algunos gobiernos títeres se quejan

Guiadó se auto-designó, se auto-proclamó y se auto-juramentó como Presidente "Interino" de Venezuela, resalto de Venezuela porque él niega la existencia de la República Bolivariana de Venezuela. Esos actos políticos son todos inconstitucionales. Mientras tanto sigue ejerciendo el cargo de Presidente de la Asamblea Nacional. Es decir, preside dos poderes simultáneamente. Todo lo anterior lo convierte en un dictador. Pero se trata de un dictador muy peculiar. Se trata de un dictador sin ningún poder real interno, no cuenta con un apoyo político de peso, su partido tiene menos del 2% de popularidad, no cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada, no ha podido tomar ninguna decisión que realmente debilite al gobierno legalmente constituido. Guaidó no actúa por su cuenta, él realmente no es un líder ni siquiera en su partido, él solo hace lo que le indican desde Washington. El único poder real con que cuenta Guaidó es el del Gobierno Federal de los Estados Unidos, de algunos gobernadores y de algunos diputados y senadores. Si ese apoyo se desvaneciera por alguna razón, Guaidó quedaría totalmente desnudo y desvalido. Además, pareciera que el régimen de Trump no está dispuesto a hacerle el trabajo sucio en el terreno a la oposición. Dejemos ese análisis para otro momento.

En sus andanzas, el dictador Guiadó ha hecho creer a sus seguidores que tomó la decisión de designar embajadores y embajadoras en varios de los países que, siguiendo las órdenes de su jefe en la Casa Blanca, le han reconocido. Los gobiernos títeres de algunos de esos países ya los han recibido de manera oficial en sus respectivas sedes oficiales. ¿Pero son esas designaciones legales?

Veamos. Los Estados Unidos escogieron a Guaidó como Presidente "Interino" y los países títeres lo reconocieron. Para ellos Guaidó es el Presidente legal de Venezuela. Por lo tanto, él debería actuar apegado a las leyes vigentes. Si su legitimidad deviene de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tal como rezan los argumentos elaborados en los laboratorios políticos de Estados Unidos, se estaría reconociendo la vigencia de la Constitución. Es más, ésta no ha sido cuestionada formalmente hasta ahora, aunque la han violado. Más bien, reitero, han tratado de vestir de constitucionalidad la auto-proclamación de Guaidó. En fin, siguiendo esa lógica, los actos del Dictador deberían estar apegados a la Constitución. Más aún en una materia tan delicada como la designación de embajadoras y embajadores interinos, alternativos o como se les quiera llamar.

En el Artículo 236 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se establecen las atribuciones del Presidente o Presidenta de la República, entre las que se encuentra la siguiente: "Designar, previa autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada, al Procurador o Procuradora General de la República y a los jefes y jefas de las misiones diplomáticas permanentes" (énfasis añadido). Según la información publicada en diversos medios de comunicación, las personas que pretenden fungir de embajadores y embajadoras ante los países que reconocieron a Guaidó fueron designadas para tal fin por la Asamblea Nacional. Según nuestra constitución, esta asamblea no designa las y los embajadores, solo los autoriza. Es el Presidente de la República el único facultado para designar embajadores y embajadoras. O sea que el Dictador no manda ni en la Asamblea Nacional.

A esa irregularidad se suma que el dictado ni siquiera ha presentado esos supuestos embajadores formalmente ante los gobiernos que le reconocieron a él. Como sabe que es un guiado por Trump, asume que los gobiernos títeres tienen que obedecerle. Pero la sumisión también tiene límites. La reacción de Josep Borell, el Ministro de Relaciones Exteriores de España, ante la pregunta de una periodista sobre el "embajador" nombrado por Guidó ante ese país, muestra que el Gobierno de España recibe órdenes del dueño del circo pero no de los payasos que le hacen el mandado. La vaina tampoco es así. Ante la pregunta, el ministro Borell preguntó en voz alta: "¿Se lo ha enunciado a quién? ¿Ha salido a la plaza y lo ha dicho?" (ver: https://www.aporrea.org/oposicion/n338099.html). Bueno, le recordamos al Ministro que así fue precisamente como se auto-proclamó Guidó, salió a la plaza y se auto-nombró presidente por órdenes de los Estados Unidos. Y le informamos que tampoco fue Guaidó quien designó al embajador, se lo impusieron en la Asamblea Nacional. Como buen títere, cuando lo suelta Trump lo agarra otro titiritero.

En fin, los Estados Unidos encarga un presidente impuesto a distancia incluso a la propia oposición y trata de vestirle de legalidad basándose en una interpretación muy particular de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Pero, es tal su falta de liderazgo que aún con ese apoyo es incapaz de dirigir a la oposición. Y pretende ante los países satélite de los Estados Unidos tener el control del gobierno, cuando ni siquiera puede liderar la Asamblea Nacional. La designación de embajadores y embajadoras de parte de esta última lo dejan en evidencia. Algunos gobiernos sumisos, tampoco quieren quedar como tontos y parecieran no estar dispuestos a aceptar todas las travesuras de la oposición apoyada por los Estados Unidos, y exigen por lo menos cuidar las apariencias.



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Julio Mosquera


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