La estrategia golpista para el 3-D

"La esperanza que queda en el calendario para una resolución pacifica es la elección presidencial de 2006... El tiempo se agota... El régimen bolivariano de Caracas presenta un claro y presente peligro para la paz y la democracia en el hemisferio... Tiene que cambiar. Puede hacerlo por su cuenta o invitar a las fuerzas del hemisferio para que con la ayuda de la oposición democrática, se impongan los cambios..."
J. Michael Waller del Center for Security Policy, Mayo de 2005.

"Vamos a ganar y vamos a cobrar... No podemos decir que nos quedemos pasivos, rendidos o vencidos, sino que saquen la espada de la lucha democrática para llegar el 3 de diciembre a Miraflores."
Manuel Rosales, 17 de Agosto de 2006.

"La batalla final será en Miraflores"
El Nacional (Titular de Edición Extra), 11 de abril de 2002.

Además del rechazo mayoritario que le exhibe el pueblo de Venezuela, los fracasos de la oposición golpista y su jefatura en Washington incluyen su inhabilidad de deslegitimar al gobierno del presidente Chávez en el escenario internacional, y su incapacidad de movilizar a sus disociados simpatizantes de la clase media mayamera y utilizarlos como carnadas de una "explosión social" que sirva de excusa para una intervención extranjera.

Lo mas cerca que estuvieron de concretar el golpe fue el 11 de abril, cuando la ultraderecha dirigió a sus simpatizantes hacia una masacre orquestada por un sector reaccionario de la FAN y unos medios privados que se encargaron de mostrar al gobierno como los "verdaderos" responsables de sus propias acciones asesinas, mientras una flota militar estadounidense aguardaba en las costas venezolanas prestas entrar en acción para "resguardar" sus intereses energéticos y geoestratégicos. Sin embargo, el bravo pueblo venezolano y su FAN bolivariana se sublevaron valientemente ante el golpismo y retomaron la libertad y el orden constitucional sin darle la posibilidad a Washington, que ya había bendecido la dictadura de Carmona, de activar sus marines.

Ante el fracaso del 11 de abril y la el descrédito internacional que recibió por haber reincidido en sus viejas tretas golpistas para derrocar gobiernos nacionalistas y populares, la Casa Blanca debió centrar su estrategia golpista en el sabotaje de los procesos electorales. Para ello creó inmediatamente a Súmate, quien se dio a la tarea de atentar contra la institucionalidad democrática pretendiendo activar un referéndum revocatorio a destiempo y sin los requisitos establecidos en el texto constitucional. Finalmente logró activarlo y en pleno proceso electoral, cuando se hacia evidente la victoria del presidente, Súmate distribuyó a la prensa privada e internacional unos resultados "preliminares" falsos obtenidos en "boca de urna" por sus propios activistas a través de la empresa Penn, Schoen & Berland Associates, en donde aseguraban que la oposición le había propinado “una gran derrota a Chávez.” La estrategia se Súmate y sus fraudulentos "exit polls" era preparar el terreno para justificar una eventual insubordinación social que jamás se produjo por la aplastante victoria que obtuvo el presidente Chávez, tal y como lo predecían todas las encuestas y como lo certificaron la OEA, el Centro Carter y otras consultas realizadas también en "boca de urna" por organizaciones independientes. Al respecto, el propio ex-presidente Jimmy Carter denunció a Súmate por "deliberadamente distribuir información errónea durante la elección para construir no solo la expectativa de victoria para la oposición, sino también para influenciar a las personas que todavía se encontraban en cola para votar." (NY Times, 18 de Agosto de 2004)

La fracasada estrategia golpista se repitió durante las elecciones parlamentarias con el retiro de los principales partidos de oposición luego que Súmate, recibiendo ordenes expresas de Washington, manifestara su rechazo al proceso electoral por no haber "condiciones", aunque en negociaciones con el CNE, teniendo a la OEA y Unión Europea como testigos excepcionales, se acordó la eliminación de los cuadernos electrónicos, el retiro de las maquinas captahuellas y según lo confiesa el antichavista Gerardo Blyde (El Universal, 26 de Febrero de 2006), la posibilidad de permitir el conteo manual en absolutamente todas las urnas electorales y no solo en la mitad de ellas como se había acordado anteriormente. No obstante, Súmate mantuvo su posición abstencionista, al tiempo que le indicaba a la población antichavista de clase media a congregarse en las iglesias para "rezar" por Venezuela, y a la espera de acciones terroristas y desestabilizadoras que diligentemente fueron detectadas y neutralizadas por las fuerzas de inteligencia del Estado. El abstencionismo, como estrategia golpista, fue también asumido por AD, Primero Justicia y Un Solo Tiempo, partido del ahora candidato presidencial "único" de la oposición, Manuel Rosales, a pesar de haber dado su palabra al gobierno y a la opinión pública de que mantendría a su partido en la contienda “hasta el final”.

Precisamente, lo más resaltante para el contexto actual es la actitud hipócrita y cobarde asumida por Rosales. Siendo el líder de un partido naciente que aspira tener presencia nacional, y teniendo prácticamente asegurada una representación importante en la Asamblea Nacional que sirva a tal propósito, Rosales prefirió retirarse de las elecciones parlamentarias. La respuesta a este “enigma” la tiene la organización ultraderechista Center for Security Policy (CSP) de Washington, y la reflejó cabalmente el propio Rosales en su último discurso al juramentar a su comando de campaña.

En Mayo de 2005, el CSP publicó un informe en el que se recomienda acelerar la "autodestrucción política de Chávez" e intervenir militarmente en Venezuela para cuando se produzcan las elecciones presidenciales de 2006. Una intervención, dice el informe, que solo será posible en la medida que Estados Unidos logre construir una matriz de opinión que convenza a la comunidad interamericana sobre la amenaza que representa para el hemisferio la "dictadura castrocomunista y terrorista que reprime, tortura, viola y asesina a opositores" en Venezuela. Esta campaña de descrédito contra el gobierno bolivariano ha sido profundizada desde entonces, y solo las oportunas y valientes declaraciones del presidente Chávez, aunado a su acertada política exterior de solidaridad internacional y respeto por la autodeterminación y soberanía de los pueblos, ha hecho que fracase estrepitosamente. Sin embargo, los ataques de la administración Bush contra Venezuela mediante los cuales se pretende mostrar al gobierno del presidente Chávez como autoritario, conculcador de los derechos humanos y confiscado de los poderes públicos continúa con el apoyo expreso de la oposición reaccionaria y sus medios privados de comunicación.

El informe del CSP es claro en precisar que la "última esperanza en el calendario para una solución pacifica" son las elecciones presidenciales de 2006," para lo cual es necesario delinear una "nueva" estrategia que ayude a lograr un "cambio de régimen” que si bien es posible lograrlo “sin el uso de la fuerza", acciones militares serán necesarias "si el dictador decide tomar acciones contra la infraestructura económica del país, como trató de hacerlo Saddam Hussein en Irak."

El discurso de Manuel Rosales durante el acto de juramentación de su comando de campaña se inserta en esta estrategia desestabilizadora. El golpista Rosales advierte que "volverán" a ganarle al presidente Chávez como sostiene haberlo hecho en el referéndum del 2004, pero esta vez asegura que irán a Miraflores como aquel nefasto 11 de abril de 2002, a "cobrar" ese triunfo. Si la cobardía de Rosales le permite mantenerse en la contienda y las condiciones para un "fraude" se le hacen claras a Súmate y su oposición golpista, es posible que en lugar del abstencionismo, la ultraderecha repita la misma estrategia fraudulenta que llevó adelante durante el referéndum. Para ello, sin embargo, la oposición golpista deberá movilizar a sus disociados simpatizantes, provocar un conflicto social y fomentar un clima de inestabilidad que "invite" a los marines estadounidenses a establecer la “paz”.

Como excelentemente lo presenta Marciano en sus notas sobre la "Urna Blanca" publicadas en el Diario Vea del pasado 18 de agosto...

"La conspiración está en marcha. El proceso electoral es el escenario escogido, no para debatir ideas sino para repetir aventuras como las de los años 2002-03... Chávez está consciente de lo que ocurre y conoce lo que se planea... pero tengo dudas que esa preocupación presidencial sea interiorizada por otros niveles del gobierno..."

En este sentido, es urgente e impostergable que la estrategia golpista de la ultraderecha sea discutida y analizada en todos los niveles del gobierno, así como en el seno de las organizaciones populares que apoyan el proceso revolucionario bolivariano.

(*) Internacionalista


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Antonio Guillermo García Danglades *


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