Mamá Pingüina y el príncipe harry, o qué fácil es solucionar esto

Pero bueno, ¿qué se puede esperar de una manga de drogómanos, tarifados, fascistas y asesinos, como no sea lo que por enésima vez se está viviendo en estos días?. Supuestos estudiantes que no protestan porque los rectores de las universidades autónomas (o sea, vividoras del gobierno) tienen cuatro años de períodos vencidos, robando a más no poder, sin nunca presentar informes ni rendición de cuentas anuales; porque no tienen comedores ni comida, porque no tienen autobuses, porque no tienen laboratorios bien equipados, porque las bibliotecas universitarias no existen, porque la calidad de los profesores y de las clases dan pena propia y ajena, porque salen tan mal preparados que ni siquiera saben leer y escribir bien, mucho menos ejercer la carrera que supuestamente estudiaron. No protestan porque el bachaqueo nos afecta a todos, incluyéndolos a ellos. No protestan porque tienen “líderes” asesinos y ladrones que los usan como carne de cañón, mientras ellos están en las televisoras diciendo que es culpa del gobierno. Para resumir, esos que están destruyendo y matando, presentándose como jóvenes, estudiantes, nuestros salvadores contra este “terrible comunismo”, no tienen sino el cerebro destruido de tanta cocaína, que se dejan mojar la mano con unos churupos, para que otros se llenen con montañas de dólares. Sí, la única explicación es que las neuronas cerebrales están siendo reemplazadas con parches de cocaína. El cortocircuito ya no es reparable.

Salió la noticia que el príncipe harry se fue de caza a matar especies en peligro de extinción, para, horas después, dar una conferencia sobre la protección a la vida animal. Bestia él, quién morirá igual que como él está matando. Lo mismo sucederá con estos matones mayores y matoncitos menores. Mientras tanto, siguiendo el ejemplo de harry, como a estos matoncitos la coca no los deja razonar, la manera de detenerlos es disparándoles con el sedante que usan para los animales cuando hace falta dormirlos por alguna razón “buena”. Cuando caigan dormidos, se van apilando y antes de que despierten se amarran en filita, así como les gusta a ellos encadenarse para hacer “huelga de cachitos y pollo a la brasa”, se les bajan los pantalones, a machos y hembras por igual (son bestias), y se les deja ahí, amarraditos y con los pantalones abajo. El pueblo, de ahí en adelante, sabe muy bien lo que hay que hacer. No los encarcelen, porque se hacen víctimas políticas, se enferman de cáncer, llaman a la ONU, y toda esa sarta de mentiras y manipulaciones cocainómanas. Dejen que el pueblo se encargue. Lamentablemente, la paz que tanto quiere conseguir el gobierno, no se va a lograr sin antes pasar por la reacción del pueblo. Del pueblo chavista que sufrimos, y sufrimos, y sufrimos de manos de estos pervertidos, asesinos, sádicos y cocainómanos, y quienes siempre salen campantes de todas estas situaciones.

Por otra parte, salió un video de una mamá pingüina llorando a su cria, mientras una amiga la abrazaba y la consolaba. Esas no son bestias, son seres vivientes, más que llamarlas animales, dignas de compasión, respeto y comprensión. Las mismas que ellas se demuestran una a la otra, y a su cria. Fíjense, las madres de las bestias con fisonomía humana que salen a matar porque se los ordenan así, merecen el mismo trato que se les debe dar a sus hijos.

Otra cosa, a Antonio Ledezma, Maria Corina Machado, Capriles Radonski, Diego Arria, Henry Falcón, Spa Girl (“alcahueta” de Maracaibo), Manuel Rosales, los equipos rectorales de todas las universidades autónomas, y cuanto implicado haya en estos hechos, quítenle todos los bienes y dinero, que queden en la calle, el gobierno puede hacerlo, y verán que es lo único que les duele. Eso sí les va a doler. Luego los ponen a barrer calles por cincuenta años, marcados en la frente como la bestia del apocalipsis: Soy asesino/a.


durante.paula@gmail.com


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