Pedagogía política

¡Lo que no podemos olvidar! (I)

“Cada quien arrima la brasa para su sartén”, dice un viejo refrán popular. La expresión viene al caso por cuanto la picaresca en que se ha convertido la variada gama de opiniones en esta Venezuela (¿oprimida?), donde, según “demócratas de viejo cuño”, está cercenada la libertad de opinión, no hay libertad de prensa, las expresiones están coartadas y “abogamos por que se RESTITUYA el imperio de la Ley”. Hasta catedráticos universitarios añoran los “felices y prósperos” años de las democracias socialdemócrata y socialcristiana; definitivamente, tienen “la memoria corta”.

Por ejemplo, no quieren recordar por qué se produjo el “Caracazo”. Ese año, 1989, recordemos que se inició con el ejecútese del “paquetazo” neoliberal, entre cuyas medidas se estableció la liberación de los precios de los artículos de primera necesidad, como harina de maíz precocida, azúcar, aceite vegetal, café, mantequilla, papel higiénico, pasta dental, entre otros, que incrementaron su valor de manera desproporcionada, como acertadamente lo expresó el articulista Édgar Rafael García en  www.aporrea.org/regionales/a73340.html. El paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social. El estallido social, que produjo un genocidio en Caracas, ordenado por CAP, se prolongó con manifestaciones esporádicas durante todo ese año. Como consecuencia de esos desajustes, la inflación alcanzó 81% ¡sin aumentos salariales! Pero la mortandad, que llegó a niveles, como ya mencionamos, de genocidio por parte de los aparatos de ¡seguridad! del Estado, espera aún por la mano ciega de la justicia. ¡Y qué decir de los campos de concentración, de las torturas, de los prisioneros lanzados desde naves aéreas, de los desaparecidos, de la aplicación indiscriminada de la “ley de fuga”.

El juicio y consecuente condena a Carlos Andrés Pérez propició el escenario, luego de la rebelión militar encabezada por Hugo Chávez (1992), para que accediera a la presidencia Rafael Caldera “para devolver la prosperidad a la República”. Durante su primer año de gestión quebraron y desaparecieron 14 bancos y con ellos el dinero de los ahorristas “prestados por el Estado”, decenas de banqueros que, enriquecidos, son prófugos de la justicia y se enriquecen aún más con los dólares envilecidos que hoy propician una descabellada inflación en Venezuela, bajo el manto del “dólar paralelo”. La quiebra de los bancos no vino sola, los acompañó, un par de años después, el resucitar del “paquetazo neoliberal” del Fondo Monetario Internacional, sus compinches de la Escuela de Chicago y, como consecuencia, una inflación del 103%. ¡Eso no lo recuerdan!

La historia suele ser testigo fiel de los acontecimientos pasados. Podemos tratar de obviar en nuestros escritos, en nuestras clases, aquellos sucesos que no nos conviene mencionar. Sólo que el pueblo tarda en recordar, pero no olvida; y además, queda el testimonio de los relatos, de los documentos, que tanto apreciamos los investigadores sociales.

Insistimos: el 2 de febrero de 1989 se produce la “coronación” de CAP, y 14 días después, el 16 de febrero, en compañía del Ministro de Desarrollo y Planificación (Cordiplan) Miguel Rodríguez, anuncia las nefastas medidas económicas de ajuste económico para refinanciar la deuda externa y solicitar 4,7 millardos de US$ en los próximos 3 años con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional FMI, conocidas como el “paquetazo, el cual incluía: 

  • Liberación de los precios de todos los productos, con excepción de 18 renglones de la cesta básica.

  • Anuncio del incremento inmediato de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.

  • Aumento anual en el mercado nacional –durante 3 años- de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% en el precio de la gasolina.

  • Aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%, las que a la final subieron en 100%.

  • Eliminación progresiva de los aranceles a la importación, es decir, abrir el mercado nacional a los intereses transnacionales, en detrimento de la producción nacional.

  • Reducción del déficit fiscal a no más del 4% del producto territorial bruto, lo cual no se cumplió; es más, el déficit del producto interno bruto, en lugar de disminuir, aumentó.

  • Congelación de cargos en la administración pública, lo cual sirvió para la creación de la figura de contratados en la administración pública.

Una situación como la narrada trata, hoy día, de ser reproducida por la más recalcitrante y radical oposición, la no democrática, la que ampara, protege y defiende a los usureros, acaparadores y especuladores disfrazados de empresarios, cuyo calificativo no puede ser otro que el de...(coloquélo usted, amigo lector).

 



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César Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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