¿Y Capriles?

Capriles trato de cerrar los espacios de dialogo buscando imponer en Caracas un escenario trágico por una lucha insalvable entre opuestos irreconciliables, solo hablaba de absolutos en su novela “14 de abril” cuyo texto blanco y negro o bueno y malo no calo porque la historia entre chavistas y bolivarianos y la epopeya de Capriles esta dictaminado por hechos reales conseguidos por la revolución, en cambio, los cuestionamientos de Capriles son asuntos inventados sin pies ni cabeza porque es una ficción construida a partir del libre juego de la propaganda política diseñada desde EEUU.

Los fascistas descubrieron el poder hipnótico de la propaganda política sobre las masas, Hitler, Mussolini, ahora, Obama, mejoraron los secretos y el influjo de esta herramienta política usada con impresionante destreza para opacar a los gobiernos, en este caso diciendo que, Venezuela está prácticamente quebrada.

En Venezuela hay momentos buenos y malos como en todos los países. Siempre hemos salido airosos a pesar de la propaganda de la oposición y de Washington; Venezuela está en la quiebra dicen, buscan crear incertidumbre interna y externa utilizando temas económicos y socio políticos, problemas que si los tenemos pero son temporales, siempre hemos superado esos inconvenientes gracias al petróleo y su precio, gracias también al esfuerzo de los venezolanos y venezolanas que desean construir mejoras sociales y materiales sobre las ya existentes, luchando todos los días por una Venezuela libre y soberana en vez de la política entreguista y mediocre que la oposición busca para el país tratando de llevar al pueblo a la agonía de la cual Chávez nos saco.

Todavía hay ilusión y esperanza para que Nicolás Maduro profundice el proyecto de Chávez; a pesar de nuestras críticas dialogo con los empresarios privados igual que lo hizo el presidente Chávez, se busca que trabajemos juntos respetando nuestra revolución, pero, a esta gente no les interesa colaborar con la igualdad de oportunidad, con los derechos laborales y con los derechos civiles, solo buscan el lucro sosteniendo los monopolios acumulados a lo largo de décadas, les interesa seguir con las humillaciones al pueblo.

Ahora, no hay más alternativa que sincerar la revolución con nuestra realidad por dolorosa que esta sea, sabemos que tenemos problemas con nuestra política económica, con la inseguridad, corrupción y burocratismo, problemas que ya los estamos atendiendo, sin embargo, el problemas más grande es el escuálido y nuestra inacción, falta de contundencia y radicalidad con la oposición cuando persisten en buscar el golpe o el magnicidio. No puede haber lugar en la revolución para estos proyectos.

Basto que Nicolás visite al Papa Francisco, para que la Iglesia venezolana llame al dialogo, la jerarquía eclesiástica “advierte” de los peligros de no hacerlo, claro, la Conferencia Episcopal venezolana “olvida” que siempre Chávez y Maduro insisten en el dialogo, lo que pasa es que la oposición no quiere perder sus privilegios económicos y buscan influencia política utilizando a la Iglesia, por el importante papel sicológico de esta sobre las masas con el negocio de la fe al decir que la desigualdad social es un diseño de Dios.

Algo así como 20 minutos tardo la reunión entre Francisco y Nicolás, con toda seguridad la carta enviada por Capriles fue ignorada por estar llena de silencios, temores, complicidades sobre el verdadero papel de la oposición con un liderazgo triste y torpe, es el papel de un Capriles engañándose como líder, asunto evidente para el Papa y los gobiernos del mundo, ahora más que nunca con EEUU espiándolos, socios cómplices con Europa, sin amor propio ni dignidad para defender a sus pueblos.

Al pobre diablo de Capriles, no le acompaña la simpatía por no tener carisma, sencillez, humildad ni una fuerza espiritual ni emocional simplemente porque no camina con la verdad, es débil en su actitud porque sabe que sus reclamos se dilataran con el tiempo, actitud tonta hasta estúpida, lo hace pasar desapercibido después de un tiempo cuando ya no cuenta con la propaganda diseñada en Washington.

A pesar que siempre les damos chance, Capriles y sus huestes no entienden que la verdadera riqueza de una sociedad esta en mantener incólumes las libertades, en la capacidad de construir sus autonomías económicas, en la capacidad de elaborar una nueva lógica colectiva, una nueva historia a partir de otra cultura basada en la recuperación de nuestras tradiciones de respeto y solidaridad y en hacer del poder una gestión de servicio permanente para los que más lo necesitan.

Capriles no entiende que la igualdad colectiva son derechos individuales que alumbran las ideas y generan herramientas para atender con otra política a la sociedad, la revolución organiza esa capacidad con la oportunidad, con la creatividad afila las nuevas visiones del poder y la vida, situación, en donde, la derecha ya no tiene opción, de no vean a EEUU, España en crisis, pero con una altísima corrupción en su gobierno.


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Raúl Crespo


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