Xenofobia y malinchismo, el fascismo antinativo y pitiyanqui de Capriles

Recientemente, el camarada, paisano y amigo Carlos Lanz declaraba que en los países tenidos como objetivos de las invasiones e intervenciones imperialistas, se busca agudizar conflictos étnicos, raciales y culturales internos. Paulo Freire también hablaba de la violencia horizontal, que enfrenta pueblo contra pueblo para crear divisiones y guerras civiles. Eso es verdad… Pero es importante ver como funcionan dentro del fascismo “criollo” piti-yanqui, esas manipulaciones y cómo se estructura su falsa y eurocéntrica visión del mundo, su racista, pseudorreligioso y falso cosmopolitismo. Se trata por parte del racismo de presentarnos una visión estereotipada de los pueblos, ya sea auto-devaluándonos como pueblos, país o continente o ya, sobrevalorando los pueblos, culturas y clases dominantes. Como me decía recientemente el viejo camarada y amigo Gustavo Márquez, atacar nuestra identidad en redondo. Veamos:

Históricamente, cada proceso de conquista y colonización ha buscado alianza con una élite nativa, alienada, desnacionalizada, desconocedora de su propio pueblo y cultura. Esto ha sido una constante. De lo contrario conquista y colonización y neocolonialismo estarían condenados a descansar sólo en el poder de las armas y no en el poder de la seducción como el de la dictadura mediática mundial.

MALINCHISMO PITI-YANQUI O XENOFOBIA INDO-LATINOAMERICANA-CARIBEÑA

Tan grave y pernicioso es el odio al extranjero como el odio a su propio pueblo nativo (el auto-odio), que conlleva a la adoración del extranjero de la supuesta “raza superior” o “nuevo pueblo escogido”, lo cual nos recuerda el nazi-fascismo de Hítler (cuyo “nacional socialismo”, nada tenía de nacional y mucho menos de socialismo). Curiosamente, este extranjero de la supuesta “raza superior” (o nuevo pueblo escogido de Dios, según los mormones), es el único que no es extranjero, en la llamada por el propio conquistador de turno, “Tierra de Gracia”. Vista como especie de Venezuela Saudita, muy apta para la nueva búsqueda del Dorado, con las mayores reservas de petróleo en el mundo. La cual, dicho sea de paso, tampoco tiene derecho a tener una milicia nacional como factor de disuasión en una revolución pacífica pero no desarmada.

En Europa, lo más parecido a lo gringo, es también el norte de Europa, lo anglosajón. En su visión de ese continente también se vislumbra un desprecio y rechazo por el sur. El sur de Europa –que vaina- se parece a África, más que a Europa….España, Portugal, Italia, es más África, que Europa misma. En otra escala, convertir el antisionismo –así proceda del sector crítico del mismo pueblo judío- en sinónimo de “antisemitismo” para negar por chantaje, los derechos del pueblo palestino. El Estado de Israel visto como especie de muro de contención de Occidente frente a la supuesta barbarie del Medio Oriente y Asia.

Viendo las cosas desde aquí, hasta el propio nativo, comenzando por los pueblos originarios, es declarado, como lo decía un liceísta en Valencia, el “extranjero endógeno”. Así como un hijo de europeo nacido en América es en Europa, un “sudaca”. Miranda, Bolívar, San Martin, Abreu de Lima, O´Higgins, ya eran sudacas.

Malinchismo (adoración del extranjero) y la xenofobia, (odio al extranjero) son dos caras de una misma medalla enfermiza de las clases dominantes nativas, las oligarquías criollas, colonizadas y colonizadoras, que concluyen encubriendo y sosteniendo un antinativismo radical: su abominable odio al nativo, su racismo, endorracismo y vergüenza étnica para fracturar la conciencia etnohistórica de los pueblos dominados y el desclasamiento intencional de los oprimidos. De esta forma, el extranjero más odiado y rechazado, por el fascista “criollo” es aquel que más se parece al nativo: al indio, al afrovenezolano, al indomestizo, al blanco de orilla ¿Pura casualidad? Es la visión del mundo, el falso cosmopolitismo eurocéntrico y norteño de todo fascismo pitiyanqui. Decía Fernández Retamar que Estados Unidos ha inspirado todas las formas de racismo radical y apartheid del mundo moderno. No sólo el kukuxklán y el maccarthismo.

LA CAMPAÑA DE CAPRILES: ANTINATIVISMO INDO-AMERICANO-CARIBEÑO O MALINCHISMO PITI-YANKI

La campaña pitiyanqui de Capriles Radonski usa como el camaleón el camuflaje: echa mano de un falso ropaje nacionalista para encubrir su vergonzante desnacionalización, que hemos denominado malinchismo piti-yanqui. Vale decir, una adoración al imperialismo, acompañado de un odio e intolerancia hacia el nativo, comenzando por lo más originario de este continente. Detrás de ello, un odio y un rechazo al africano, al árabe, al persa-iraní y al chino como asiático. Confunden adrede una alianza mundial anti-imperialista de nuestra política exterior, como si ello involucrara necesariamente, la adopción servil y mecánica de un modelo de desarrollo o de civilización exógenos. Olvidando que la revolución bolivariana parte de sus propios paradigmas. De paso, tampoco escapan al racismo del llamado “peligro amarillo”, tan traqueado por cierto occidente: esos chinitos y chinitas ¿cómo que también se nos vuelven a parecer al indio americano a pesar de darle la vuelta al mundo? Sin embargo, ¿qué casualidad? Capriles comienza su primera campaña electoral por las zonas indígenas: La Gran Sabana, La Guajira, La Paragua, el Amazonas.

El veneno de la xenofobia, de odio al extranjero, coincide con la adoración del imperio, con el malinchismo pitiyanqui. El comando de Capriles hace el trabajo de zapa, contra todo latinoamericano y caribeño, los mecanismos de la integración y en especial contra la migración colombiana, peruana, ecuatoriana, haitiana. Es un delito que la madre de Nicolás Maduro sea colombiana, que tenga dos abuelas indias y sea chofer del metro. Es otro delito que Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional sea una especie de “tenientico”, de por allá de El Furrial. En síntesis, se llama a salir con urgencia, del chofer y del tenientico…(Hay que dividirlos y enfrentarlos). Y por razones más ideológicas y políticas, la llamarada va dirigida contra la presencia de los médicos cubanos en los barrios y los CDI. Los PDVAL, los Mercal, todo lo que huela a pueblo. Decía el Comandante Supremo, que el odio a Chávez, no es a Chávez, es odio al pueblo. ¿Y éste Capriles, no era el mismo que iba a “nacionalizar” a los médicos cubanos? Pide ahora, que sobre ellos, “descarguen su arrechera”. 11 muertos y casi 200 heridos.

Capriles le da a los pueblos y gobernantes de América Latina y del Caribe, el nombre de “chulos”. Ataca especialmente a las mujeres gobernantes como Cristina y Dilma, de Argentina y Brasil.. Arremete contra las mujeres del proyecto. La “ginecocracia” chavista, comenzando por Tibisay Lucena, Presidenta del CNE. El fascismo patriarcalista profesa el odio a las mujeres. El ultrafascismo de Primero Justicia advierte, que los presidentes reunidos en el ALBA-Caracas, es un hospital, un desecho de cancerosos. Y sale la consigna: ¡viva el cáncer! Escrita por las calles, otra manera de decir ¡viva la muerte! Una manera de alegrase por la muerte del comandante. Todo el que ataca de raíz el imaginario indígena del venezolano, el afroamericanismo. el bolivarianismo y la integración continental, a las mujeres y a la Madre Tierra, ataca de fondo la Independencia, cuyas bases dejó montadas el Comandante Hugo Chávez.

DE NUESTRA AMÉRICA AL MONROÍSMO

Cabe destacar dentro de esta visión del mundo del fascismo, que el rechazo a todo lo que José Martí llamó “Nuestra América”, involucra una negación de lo hispanoamericano, lo iberoamericano y lo latinoamericano-caribeño. La adopción de una pseudo-identidad anglo-norteamericana por inducción colonial. Por lo cual, tampoco se descarta dentro del fascismo, crear odio hacia la inmigración europea (vistos desde el espejo del imperio yanqui como “latinos” y “blancos de orilla”). Dentro de la escala: exaltar la supuesta superioridad étnica de éstos frente al resto de los nativos. Es el tira la piedra y esconde la mano.

Mientras el comando electoral de Capriles se llamaba “Simón Bolívar”, con el antecedente de haber derribado el retrato del Libertador del Salón Ayacucho en el golpe de 2002, Globovisión entrevista después de las elecciones al anti-indígena y antibolivariano Guillermo Morón para aclarar que el líder de la independencia aquí es Páez y no Bolívar. En este tira y encoge del fascismo a la venezolana, se busca liquidar todas las figuras de la independencia y la integración continental bolivariana para volver a montar el culto idolátrico a los sanguinarios conquistadores, que venimos desmontado con políticas inclusivas, acentuando el 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena.

ODIO HACIA LA UNIDAD CÍVICO-MILITAR

Lo militar es bueno, deseable y necesario cuando tiene su formación en La Escuela de Las Américas y antagoniza con lo civil para convertirlos en frías máquinas de matar al servicio de la burguesía como clase dominante. Pero es muy malo, indeseable, excluyente, partidista, cuando se forma en la escuela de calle de nuestros pueblos con Mercal, PDVAL y enfrenta vaguadas, atiende damnificados. Dice Rafael Poleo que el papel de los militares está en los cuarteles, nunca en el seno del pueblo. De la misma manera el papel del cura está en la iglesia y no en el barrio. Nada de militares como brazo armado del pueblo y nada de iglesias de base. Cura pa´ la iglesia. Militar pal cuartel… Sindicalista, guerra al Estado y a las empresas del Estado y paz laboral con Fedecámaras y las transnacionales. Modelo ideal: la CTV de Carlos Ortega, que fue pieza de los paros golpistas. Universidades: autonomía frente al país, sumisión al imperio, servicio incondicional a las transnacionales.

En síntesis, sumisión imperialista, privatización de las empresas básicas y de los servicios públicos. Sabotear y quebrar el país y su economía hasta tomar el poder para la minoría. Y para el imperio.


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Saúl Rivas Rivas


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