Si Capriles sufre y llora…

Este nuevo comienzo no pudo ser más aparatoso. Es que en esencia es un personaje aparatoso, tan inconsistente que no podemos entender quién le convenció de que podría ser exitoso en arenas tan movedizas como las de la política venezolana y muchísimo menos en tiempos en que alguien tan excepcional como Hugo Chávez ha enaltecido la tribuna pública con un vibrante mensaje de amor, patria, soberanía y dignidad.

El eterno niño bien, el consentido de la godarria, el sujeto que en un tiempo llegó a perfilarse como la gran esperanza de las cúpulas aristocráticas, para preservar sus grotescos privilegios, engatusar a las masas y plantar cara al mulato levantisco (como gusta decir el farsante de Ibsen), hoy esta bastante aporreado, devaluado y desorientado.

No solo porque ha despilfarrado su capital político, tras años y años de disparates consecutivos, sino porque -insistimos- su esencia es aparatosa y vacua. El tipo no tiene nada en la bola, nunca lo tuvo, pero los medios lo fabricaron a su imagen y semejanza. Capriles recuerda mucho el célebre cuento del diente roto de Pedro Emilio Coll, es el propio jardín sin flores. Nadie pudo definirlo mejor, no convence a nadie, mucho menos emociona.

De su ropaje de líder alternativo, renovador y no vinculado a las crápulas de la IV, hoy sólo quedan hilachas harapientas. Con el golpe de abril, el asalto a la embajada cubana, el episodio de las guarimbas y su manejo nada diáfano en los cargos de elección popular que le ha tocado desempeñar, se descubrió su verdadero rostro de Mr. Hyde. El sujeto en 14 años se ha ido a pique hasta profundidades desconocidas, mientras el comandante Chávez se empinó hacia la cima de la inmortalidad.

Después de tan irrespetuosas declaraciones, aún con el Comandante siendo velado en capilla ardiente, ahora arremete contra Nicolás Maduro y trata de destruirlo moralmente por su origen de extracción humilde. Sin embargo, el próximo 14-A la “joven” promesa de la oligarquía encopetada terminará de convertirse en un bagazo: Doña Mónica, después de esa fecha, si su hijo sufre y llora, es por un chofer Sra.

dcordovaster@gmail.com


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Daniel Córdova Zerpa


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