En la derecha venezolana el liderazgo está vacante

Parece extraño, incluso paradójico, lo que está sucediendo con la oposición y su mundo de las ciencias políticas en una época que se reconoce a sí misma como un tiempo de cambios radicales ante el fracaso del sistema controlado por Estados Unidos y Europa. En Venezuela presenciamos, parecería, una última y desventurada generación de políticos de derecha López, Pérez, Capriles, Machado, quemados políticamente tan pronto como aparecieron aun antes de las primarias, se lanzaron a la arena con verborrea basura y hoy cuando falta algo más de 3 meses para las presidenciales no tienen más que decir, el protagonismo se les agota, se les cae como una piedra, están tan desesperados que parecen una secta enloquecida, ignorante y sin futuro en el país.

De Corina Machado se podría aceptar su falta de patriotismo y preparación política porque toda ella es una contradicción menopáusica motivo por el que no puede construir propuestas para acompañar a su compañero que busca llegar a Miraflores, pero, lo de Capriles, su vocabulario torpe, repetitivo y cerrado para un candidato a la presidencia “no hay quinto malo” dice cuando se mete en proyecciones matemáticas de los últimos sufragios en donde según el no hubo una diferencia mas allá de los 10 puntos, ahora, busca debatir con Chávez tratando de ganar protagonismo.

López se dio cuenta a tiempo que enfrentar a un candidato de las proporciones de Hugo Chávez no es fácil cuando no se cuenta con la preparación y convicción para cambiar la opinión de un pueblo enrumbado hacia la transición al socialismo, construyéndolo para reorganizar la vida social en torno a la toma de decisiones políticas-económicas, medios de producción, circulación y consumo de productos polos básicos de un comportamiento social que busca la igualdad y la equidad acorde con los tiempos actuales del crecimiento económico y del buen vivir para la población.

Es innegable que la oposición en esta campaña se está quedando sin protagonismo para superar la transformación del proceso revolucionario en donde la razón se impone y más actual que nunca hace posible avanzar hacia la transición al socialismo garantista que una vida de oportunidad para todos si es posible porque la transformación socio-político se encuentra en el horizonte de lo deseable.

Este pequeño y enloquecido grupo de políticos de derecha carece de convicción y conocimiento que les permita distinguir entre un mito revolucionario y un proceso revolucionario en plena ejecución construyendo una mutación en el espíritu de la época, no carente de rasgos dramáticos, parecería que estos cambios implican un freno al protagonismo de la derecha, la revolución los hace ver sin ilusiones y desnuda su verdadero propósito que es combatir solo a Chávez, no dirigir un país mejorando lo logrado por la revolución bolivariana.

Este engreído grupito de politiqueros encasillados en la oposición no puede borrar el desencanto producido por un modelo bárbaro, atrasado, caduco que defienden, el capitalismo viejo y tradicional ya no pesa tanto, al contrario, es rechazado y con él a los políticos porque heredan un sistema sumido en la fatalidad al que hay que someterse en caso triunfen y, eso no pude ocurrir, el pueblo los rechaza por estar habituándose a participar en la construcción de su vida.

El capitalismo en crisis, el desgaste político de la derecha local, los conduce a una situación límite si persisten en la dirección marcada por el imperio estadounidense que lleva a la vida de los pueblos a la barbarie y a una aceptación de la muerte como está ocurriendo en algunos países de Europa; esta situación por si sola clausura el protagonismo político de la oposición para proponer un mundo humano radicalmente mejor que el establecido por la revolución que es realmente posible a pesar que le falta mucho por concretar.

Sin embargo, lo logrado paraliza la creatividad de la derecha, como esperando un descalabro, los hace ver torpes en un vaivén errático dentro de la campaña llevándolos entre pragmatismos defensivos, simplistas, desesperados e irracionales cuando hablan de crecimiento social, económico y productivo.

Capriles no tiene otra opción que despertar, hoy busca el debate, el cáncer de Chávez le salió como un tiro por la culata, lo de Uribe y sus consejos fue la estupidez más grande que pudo cometer, Corina hablando en el extranjero de que las misiones promueven la prostitución los hace ver como locos, Pérez en Zulia hace lo que puede de la localia no pasa, y su bancada en la Asamblea transcurre sin mayor peso político porque la critica a todo lo bueno de la revolución nunca coincidió con lo real del crecimiento que tiene el pueblo venezolano, por último, Washington los dejo solos hasta ver qué sucede, ellos, el equipo de Capriles tienen que hacer el trabajo interno y ya no tienen cartas para jugar en uno de los procesos electorales más largos que hay en la tierra.

Así, el liderazgo de la moribunda derecha política está vacante en Venezuela, hasta que termine de morir.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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