Memorias de un escuálido en decadencia

Pena

¡No tenemos vergüenza! No nos da pena hacer el ridículo nacional. Nos importa un carajo lo que diga la gente. Otra vez, en lo que todavía no sé porqué carajo llaman debate, volvimos a pelar bola de la buena. Es decir, con la incorporación de Pablo Medina a crédito, fue más grande la torta.  

Quien salió ganando fue Gustavo Cisneros, porque sin pagarle medio a ninguno de los seis personajes en busca de inteligencia, se metió una bola de billetes en publicidad. El mensaje fue clarito. “Señores, esto es lo que hay”. Le faltó  decir al moderador. Es decir, no contamos con nadie capaz de gobernar al país.  

Uno sale por allí y se encuentra a los chavistas con una cara de felicidad que no la brinca nadie y se burlan de uno: “Hagan más debates para que desaparezcan”  Así me dijo un gran carajo chavista ayer cuando lo vi tomándose un café en el Café Venezuela que está en la Biblioteca nacional. Están gozando los chavistas porque no se necesita ser muy inteligente para saber que nuestros candidatos no sirven para un carajo. Siento una pena tan honda que estoy a punto de encerrarme en mi casa y salir el 12 de febrero a votar con el pañuelo en la nariz por uno de esos seis personajes en busca de talento. 

Margot también está  arrechísima –como la cámara que pedía Pastor Heydra hace tiempo para fotografiar a José Vicente Rangel- así anda Margot: “¡Qué bolas! Son todos unos mediocres y uno tiene que defenderlos. ¿Por qué coño llaman a esa vaina debate? Eso parece una conversación en un velorio” Por allí anda Margot hablando sola y los chavistas, se están burlando, y me duele decirlo, con toda razón, porque nosotros le damos todos los argumentos. El dictador no dice nada pero estoy seguro que se ríe con sus ministros en el gabinete hablando de la vaina esa que nosotros llamamos debate. 

Cómo estaremos de mal, que yo prefiero que salga Fracaso Petkoff a decir alguna vaina, pero no aparece, no sale por ninguna parte, debe ser que está escondido para ocultar la vergüenza que le da esta vaina, porque su candidato, Pablo Pérez, parece que es peor que Manuel Rosales. Y uno ve allí  a Leopoldo López y a Capriles Radonski y no puede olvidar el golpe y el paro cuando llamaban a cerrar las escuelas y con aquel señor, Octavio Alamo, creo que se llamaba, que tenia una voz delicada en tono grave, salían en nuestro canal Globovisión defendiendo el paro. Parece que esos fueron sus mejores momentos, porque nadie recuerda otra cosa importante que hayan vivido. 

- Se acabó. Lo nuestro está  muerto.- Me canta Margot. 

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Roberto Malaver

Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa "Los Robertos", al cual insisten en llamar "Como Ustedes Pueden Ver". Co-editor del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". "Co-algo" de muchos otros proyectos porque le gusta jugar en equipo.

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