Crónicas de la pandillita

Cabronzuelos y bolsicletes, temblad. 

La verdad camaradas es que no quería escribir un carajo sobre la Pandillita Necrofílica. Son un fastidio, guaritoto en los sobacos, un cd rallado, un grillito, un gato maullando en el tejado, en fin, ácaros púbicos. Su discurso es pedante, rabioso, invariable y cuando hay elecciones cerca solo saben subirle el volumen a sus medios.

Salir de Chávez elevado a la n potencia, en una ecuación sin las variables Liderazgo, Pueblo y Democracia. Apoderarse por la fuerza del Estado con el objetivo común de la rapiña y el desmantelamiento de las instituciones. La venta de la patria a cualquier postor, el asesinato como resolución, la entropía administrativa como norma, servidumbre  de la oligarquía, pervertidores del gentilicio. Y para colmo se ufanan de ello.

Solo que Henry Ramos Allup, el anti lechuguinos, el rapero porta espoletas, ahora nos da nociones de cómo va la refriega medieval en el micro mundo opositor, con una arenga de rayos y centellas en contra de un sector interno que se resiste a ser nariceado por los adecos. Los rivales han sido reclasificados por este compendio neo lingüístico ambulante como cabronzuelos y bolsicletes. El primero se refiere a aquellos que habiéndole hecho el juego a Henry, agarraron sobras en la repartición de candidaturas a la Asamblea Nacional. Es como ladronzuelo, pues no calzan los puntos para serlo por completo.

El otro término comprende a toda una cuerda de imberbes ilusos y de tránsfugas a quienes madrugó para alzarse con más de la mitad de dichas candidaturas. Acoto que bolsiclete es todo un bolsa a pesar del diminutivo de desprecio, pues aunque neófito en esas lides, tiene potencial. Hay que aclarar que ambas etiquetas no son excluyentes entre sí. Mire usted; cabronzuelo que no consiguió puesto es un bolsiclete de cabo a rabo y bolsiclete que se abispe y consiga candidatura aunque sea falla, seguro llega a cabronzuelo.

Pero aunque no lo crean camaradas, la jerga allupsiana tiene sus contrincantes. Un espécimen que no alcanza a ser enmarcado en esa clasificación, Rafael del Naranco, me ha sorprendido con una frase que yo no sé como coños calificarla. Quiso, infructuosamente, descifrar al Comandante Fidel por su petición a Irán de no difamar a los judíos, en un escrito publicado en Últimas Noticias (pág. 46, sep. 10 del 2010). Termina la frangollada diciendo “Lo que está sucediendo es de asombro. Tras su ´muerte y resurrección´, quizás viera al Dios en el cual no cree. De eso tal vez hable en otro relámpago mental”. Bueno, si lo del relámpago mental es una ironía hacia Fidel, él es  una descomunal tormenta eléctrica contra de la derecha mundial. Pero si se trata de una frase de despedida de este descerebrado dándosela de exquisito, eso es como un fósforo prendido ante un agujero negro.

No obstante, tengo curiosidad sobre cómo clasificaría Henry a Rafael, cuando preñado de locuacidad y malas intenciones, se suba a una tarima a arengar de nuevo a su secta.


pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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