La historia de otro grueso lagarto del pantano

Luis Vicenzio Velázquez Alvaray como todo el mundo sabe se encuentra huyendo. Unos dicen que a veces se le ve pasear por Mérida, otros que vive de maravillas en la Costa del Sol en España y que viaja con frecuencia a Centroamérica. Fue un connotado dirigente del MVR que odiaba a muerte a Sant Roz porque éste criticaba acerbamente a Luis Miquilena. En una ocasión los emeverristas se presentaron con un juez en el diario Frontera para buscar una de las publicaciones de Sant Roz y proceder a hacerle un juicio. Ante tantos ataques de Sant Roz a los disfrazados de revolucionarios que estaban corriendo para montarse en la góndola del Comandante, Velázquez Alvaray encontró una solución: prohibirle a Sant Roz que siguiera publicando artículos en este periódico. Listo.

Luis Vicenzio Velázquez Alvaray es oriundo de Barinas, inició su carrera política y universitaria apoyándose en su primo Luis Alvaray, importante dirigente del MAS. Esta relación lo motivó a cursar la carrera de Sociología en la UCV, pues al parecer el MAS tenía el control de esa Facultad, lo cual, unido a su simpatía, le facilitó el camino para graduarse. En 1978 se radicó en Mérida, inició el Post Grado en Ciencias Políticas y se casó con Margarita, pediatra hija de Juan B. Castillo, profesor que dirigió el CDCH de la ULA durante varios años. En esa época la opinión de Castillo era muy importante para la aprobación y financiamiento de proyectos de investigación, por lo cual logró que se incluyera a Luis como investigador en uno de los proyectos de la Facultad de Derecho para el que su Decano, Milton Granados, estaban tramitando la obtención de fondos.

Poco tiempo después lo contrataron como Profesor de Sociología en la cátedra de Ciencias de la Conducta, que se dicta en la Facultad de Medicina. Como no sabía sociología, optó por darles a leer novelitas a sus alumnos para que se las comentaran en clase. Evidentemente ser yerno de del Prof. Castillo le abrió las puertas de Derecho y de Medicina.

En el postgrado no se tomaban exámenes, sólo había que presentar trabajos monográficos. Durante el primer semestre firmaba los trabajos que elaboraba Bety, abogada que tenía relaciones con el Prof. Lubín Maldonado. Luego Bety abandonó el postgrado, y los dos semestres siguientes firmó los trabajos que elaboraba otro compañero de curso, aunque nunca colaboró en su redacción. Al elaborar la tesis de postgrado, logró que la hermana de Bety le ayudara a confeccionar una investigación epidemiológica cuyos informes se los hizo buscar a sus alumnos de enfermería. La hermana de Bety, quien era su tutora, integró el jurado. Y, además, consiguió que el bueno de Fray Gándara también fuera miembro del jurado.

Para ese entonces, ya consolidado como profesor ordinario pues había obtenido una maestría, se separó de Margarita Castillo. Se dedicó de lleno a escalar posiciones dentro del MAS. Para ello se hizo amigo de Alberto Arvelo, que por entonces era Secretario del MAS. Por medio de esa relación y con el apoyo de su primo, logró ser su sucesor en ese cargo. Luego, diversos grupos de izquierda (MIR, MAS, independientes, etc.) presentaron una lista de candidatos a concejales nominando en primer lugar a Perucho para que, dado el prestigio del que gozaba en aquellos años, les atrajera votos. Esa candidatura les posibilitó un puesto. Pero Perucho nunca asumió como concejal, por lo cual los otros se fueron turnando, tal como se habían comprometido, hasta que le tocó el turno a Luis. Con excusas no dejó el cargo hasta terminar el periodo.

Nuestro personaje se anotó como alumno en Derecho. En el primer año aprobó las materias en reparación haciendo que los profesores fueran informados de que él no podía asistir a clase pues debía atender su cargo de concejal. Todos le aprobaron las materias. Luego se empató con la viuda Oly Grisolía. Ella era una adeca profesora contratada en la Fac. de Derecho y se ocupó de hablar con cada profesor y pedirle que le aprobaran a su Luis. Ante la gran cantidad de alumnos, la mayoría de los profesores no tenían inconveniente de regalar algún 10 en reparación. Eso hacían con los bachilleres copeyanos. Es increíble pero se recibió a abogado dentro de los plazos normales.

Mientras tanto, comenzó una relación amorosa con la viuda de Monsalve, quien era la dueña del diario Frontera. Nuevamente fue una mujer quien lo ayudó a escalar posiciones, pues cuando dejó de ser concejal por el MAS se convirtió en el Director de Frontera. Logró lo imposible. Que un masista fuera el director de un diario adeco. Al parecer sus relaciones íntimas con la viuda se lo posibilitaron. Pero cuando Oly se enteró de su romance con la viuda, le puso las maletas en la calle.

En varias oportunidades trató de ser candidato a alcalde. Uno de sus intentos fue con Rondón Nucete que fue gobernador por COPEI. Sin dejar la dirección del diario Frontera, al cual concurría de 17 a 19 hs., logró que un acuerdo de fracciones le permitiera ser designado Contralor del Estado. Por ese entonces se asoció con un abogado conocido en Mérida por lo tracalero. Y ese cargo le fue muy útil para presionar a comerciantes importantes a fin de aprobar los pagos que debía abonarles el Estado.

Más adelante consiguió que lo transfirieran a la Facultad de Derecho, y formó parte del grupo de Gromiko (el decano que ingresó como profesor con un documento falsificado) y a Pachano (Rector denunciado por sus actos de corrupción). Esto lo llevó a tener buenas relaciones con el M-13, que por esa época estaba dirigido por Goyo Villarroel y Martín. Puso el diario a disposición de estos, y trabó la publicación de las críticas a esa gestión. Esto le permitió ascender mediante “trabajos” evaluados por amigos”.

Como profesor se caracterizó por no asistir a clase, salvo ocasionalmente, y habitualmente aprobaba a todos sus alumnos facilitando que se copien en los parciales (en esa facultad se suprimieron los exámenes orales y el jurado). Hacía varias preguntas que los alumnos debían contestar en dos o tres líneas. Luego le daba los parciales, finales y exámenes de reparación a un empleado, para que revisara la presencia de ciertas palabras clave, en base a lo cual establecía la diferenciación de notas. Nunca hubo aplazados, salvo algún alumno manifiestamente opositor a Gromiko.

Posteriormente, y sin dejar la dirección del diario, se ocupó de algunos negocios en Barinas, por lo cual sus ausencias de Mérida se hicieron frecuentes y prolongadas. Según un conocido de la DISIP, en Barinas tuvo un problema vinculado a las drogas. Ya no es posible averiguar el detalle en las pantallas de la PTJ, pero según el informante el expediente se encuentra en la PTJ central. También fue llevado a juicio por sus socios por sueldo que se había asignado en una empresa de maderas.

Al iniciarse el periodo chavista, obtuvo nuevamente el cargo de Contralor del Estado. Como el Contralor Interno de la Universidad, Darío León, no era sumiso a los dictámenes de Pachano e hizo informes denunciando algunos negociados, resolvieron jubilarlo. Para reemplazarlo, nombraron un jurado que no cumplía las condiciones establecidas por el Estado y le dio el cargo a Luis, pese a que había alguien con más antecedentes que él, y que la nueva constitución sabiamente estipula que un funcionario no puede tener dos cargos de esa naturaleza y que, al asumir el segundo, automáticamente pierde la titularidad del cargo previo. Luis asumió el cargo, cambió todos los jefes de División por otros de su confianza, y siguió en la Contraloría del Estado. Cuando Genry Vargas ganó las elecciones de Rector, le pidió a Pachano que destituyera a Luis; y Luis renunció.

Como Luis es muy amigo de Luis Alfonso Dávila y logró tener buenas relaciones con Luis Miquilena, lo pusieron en la lista de candidatos a la Asamblea del MVR. Nadie sabe cuándo se apartó del MAS.

Cuando se efectuó la licitación para adjudicar la cedulación, la comisión especializada se lo adjudicó a Hunday. El Ministro Luis Alfonso Dávila lo adjudicó, pero al asumir Miquilena le pidió a Luis Velásquez que hiciera un informe adverso. Como Luis estaba en la Comisión de Contraloría elaboró un informe diciendo que había elementos dudosos y en eso, ya vencido todos los plazos, se basó Miquilena para dejar sin efecto la adjudicación. El Estado ha sido enjuiciado por más de 18.000.000 $.

Con su simpatía se acerca a quién pudiera ayudarlo en su promoción, aunque no tiene escrúpulos en traicionarlo cuando no lo necesita. Algunos lo consideran un parásito, trepador y traficante de influencias que, luego de pasar por varios partidos políticos y, a pesar de haber dicho que “Chávez es un loquito que yo conozco de Barinas”. Por su relación con Miquilena es raro que se haya mantenido en la AN dentro del MVR, es posible que ello tenga relación con su aspiración actual. Ser magistrado para lo cual ha elaborado un proyecto de Ley del TSJ que le da esa posibilidad al aumentar el número de magistrado, a la vez que eso le permite salvar a su amigo Rafael Hernández.

En Mérida no se le conoce ninguna contribución con el movimiento chavista (p.e. la FBU o la Clase media en Positivo). Sólo le jala a los que pueden posibilitar ascender.

Velásquez Alvaray, Luis Vicenzio: En Mérida siempre se le conoció por masista, y por ello llegó a ser el Contralor del copeyano Jesús Rondón Nucete y del adeco William Dávila, y hasta de la universidad de Los Andes, (detentando estos cargos simultáneamente). Repentinamente, apareció convertido en miembro del MVR, y después diputado a la Asamblea Nacional por este movimiento. Como director del diario Frontera impuso una férrea censura a gusto de los dueños de este periódico, los ultra-escuálidos Manfredi. Luis Velásquez no permitía que se escribiera contra los dueños de El Valle, y se cansó de censurar los artículos de Sant Roz, cuando éstos trataban sobre la espantosa intervención de esa zona protegida del río Mucujún, que le daba agua potable a unas 200.000 personas.

Velásquez Alvaray, Luis Vicenzio: Su desmedida ambición lo ha llevado a considerarse un editor como Hearts. Tener una red de periódicos en el país, cosa que aprendió mientras se desempeñaba como director de Frontera, dependiente de la madre de todos los escuálidos de Mérida, el señor Manfredi. En ese sentido (y en algunos otros) es de lo más parecido a Rafael Poleo. En febrero de 2004, fundó en Mérida el periódico Pico Bolívar y tiene planes para crear toda una red de medios en el país. Al menos Poleo sabe redactar, pero Luis Velásquez no sabe escribir ni una carta, siempre todo se lo han hecho las mujeres o grupos de busca-cargos.

Velásquez Alvaray, Luis Vicenzio: El profesor Mario Peralta, en conocimiento profundo de los elementos que forman parte del Tribunal Supremo de Justicia, y de muchos de quienes lo quieren integrar, redactó el 7 de julio de 2004, un documento para la impugnación de varios de los aspirantes por Mérida, entre ellos y especialmente Luis Vicenzio Velásquez Alvaray, que dice:

“Yo, ... , venezolano, mayor de edad, casado, titular de la cédula de identidad N° ... , de profesión ... , profesor ordinario de la Universidad de Los Andes, domiciliado en la ciudad de Mérida y hábil, obrando en ejercicio de los derechos constitucionales previstos en los artículos 51 y 264, único aparte, de la Constitución de la República, así como del derecho fundamental y colectivo a una Magistratura honorable, imparcial e independiente, acudo respetuosamente a su noble oficio para impugnar, como en efecto formalmente impugno mediante este escrito, dentro del lapso establecido en el cronograma publicado por ese Honorable Comité, la postulación al cargo de Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de los siguientes ciudadanos:

“El ciudadano Velásquez Alvaray, Luis Vicencio no es un ciudadano de reconocida honorabilidad, no es un jurista de reconocida competencia, no tiene título universitario de postgrado "en materia jurídica", no ha sido profesor universitario "en ciencia jurídica" durante un mínimo de quince años y no ha sido juez superior. Se trata de un aspirante con graves antecedentes policiales, según consta en los archivos del antiguo Cuerpo Técnico de Policía Judicial. Su prontuario ha sido publicado con la más absoluta fidelidad por el ciudadano Ricardo Fernández. Acompaño, a título de prueba, copia del citado prontuario. El aspirante impugnado no tiene el mínimo de quince años como profesor de Derecho Administrativo, disciplina que forma parte de las "ciencias jurídicas", toda vez que, antes de "dictar clases" en dicha asignatura, era profesor del área de Sociología. Solicito a ese honorable Comité que se sirva oficiar a la Oficina de Asuntos Profesorales de la Universidad de Los Andes (teléfono 240 2395) para recabar la constancia del hecho aquí denunciado. Denuncio igualmente, y sin pruebas por tratarse de un hecho notorio, la condición de mercader de la política del citado ciudadano, quien, en búsqueda de beneficios económicos y políticos, ha pasado del MAS al gobierno de Caldera (miembro de la Junta Directiva de CORPOANDES), al movimiento IRENE y, cuando tres meses antes de las elecciones se enteró que ganaba Hugo Chávez Frías ("un loquito a quien yo conozco de Barinas", como suele expresarse del presidente), pasó a ser simpatizante del MVR. Cabe destacar, por otra parte, la falta de escrúpulos del impugnado quien, primero dirige la redacción a su conveniencia de la Ley del Tribunal Supremo de Justicia, integra el Comité de Postulaciones Judiciales que diseña a su conveniencia, como miembro del Comité escoge a los integrantes de la "sociedad civil" que también forman parte del Comité y, exagerando algún desacuerdo, renuncia al Comité, luego de haber designado en él a "sus" representantes de la sociedad civil, para postularse a la Magistratura del Tribunal Supremo de Justicia, postulación que naturalmente deberá ser evaluada por el Comité integrado en su mayoría por "sus representantes". Además, y por si no fuera suficiente, llamó a los abogados de su confianza de Mérida (precisamente los impugnados mediante este escrito) y Barinas para que también se postularan, de modo de formar en el Tribunal Supremo de Justicia la tribu que reemplazará a la que formara el ex-Magistrado Franklin Arrieche. Por la razón que antecede, solicito formalmente que, por elementales razones éticas, se inhiban de participar en la evaluación de la postulación del citado aspirante, los miembros de ese honorable Comité que, procedentes de las ciudades de Mérida y Barinas, fueron escogidos por razones de amistad por el citado aspirante, como "representantes de la sociedad civil, para que, precisamente, aprobaran su postulación. En cambio, no solicito la inhibición del ciudadano diputado Presidente de ese Honorable Comité porque sus declaraciones públicas demuestran que tiene muy clara conciencia de la grave responsabilidad que significa escoger a quienes decidirán el destino de la libertad, la familia y el patrimonio de millones de venezolanos.

Velásquez Alvaray, Luis Vicenzio: En poder de Sant Roz reposan un cartapacio de documentos en los que inculpa a esta joya de muchas tropelías mientras se desempeñó como Contralor del Estado Mérida, pero cuando yo lo denunciaba me llamaban antichavista, enemigo furibundo del proceso, y me gané tal fama de ser enemigo de Chávez, que todavía ronda ese fantasma por el gobierno. A falta de la bola de los demás uno está dispuesto a sufrir lo que sea, y pa’lante carajo.


jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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