Se solicita traidor

Leyó el editorial de El Nacional y se preocupó. Después tomó el control remoto y encendió su televisor de 52 pulgadas. Vio las noticias en su canal Globovisión y luego fue hasta su computadora. Sabía que algo andaba mal en la oposición. Estaban presentando a la misma gente y no inventaban nada nuevo, mientras tanto el Dictador iba ganando terreno. John Vicente Salvatierra se puso de pie y comenzó a dar vueltas como un perro alrededor de su sillón Luis XVII.

Se acercaba al balcón y veía al Waraira Repano –perdón, Ávila– y buscaba su cámara y clip, clip, clip, seguía dando vueltas y tratando de dar con una idea, pero no encontraba nada que lo pusiera en todos los medios a luchar contra el socialismo del siglo XXI. Revisaba su Twitter y los mensajes le parecían los mismos de siempre.

John Vicente se daba golpes de pecho. Se golpeaba la frente. Buscaba que su cerebro pariera una gran idea para enfrentar al autócrata, como le decía su amigo Pompeyo, al innombrable, como le dice su amiga Gloria, a Chacumbele, como le dice su amigo Teodoro, al teniente coronel, como le dice su compadre Marcel, a Esteban, como le dice su pana, Miguel Enrique Otero, pero no daba con nada.

Entonces tropezó con el sillón Luis XVII y se fue de bruces contra la mesa del estudio y le cayó encima un búho de bacarat que había comprado en Venecia, y de repente se le prendió el bombillo: “Ya sé. Voy a publicar un aviso solicitando un traidor, es decir, un chavista que salte la talanquera para que tengamos noticias nuevas por lo menos por uno o dos días.”.

John Vicente se sentó en su escritorio y escribió el aviso: SE SOLICITA TRAIDOR. Urgente, si usted está dispuesto a traicionar al chavismo llamé ya. Le garantizamos entrevistas en todos nuestros medios de comunicación. Y hasta programas de radio y televisión le podemos dar. Venga, salte esa talanquera, que hay un mundo que espera por ti.

John Vicente colocó sus números de teléfonos, sus correos electrónicos y después envió el aviso a su prensa nacional. Y al otro día el aviso estaba en todos los medios. Y John Vicente estaba creando la noticia, porque sentía que el dictador estaba ganando terreno y había que derrotarlo lo más rápido posible.

Con el aviso en sus manos, John Vicente se acercó al balcón de la oligarquía – a su balcón– y viendo el Guaraira Repano –perdón, quise decir Ávila– se dijo para sí mismo: “Si los traidores empiezan a saltar, el tirano va a caer muy pronto. Ya lo verán”. Y se tomó una foto a sí mismo leyendo su aviso.

robertomalaver@cantv.net


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Roberto Malaver

Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa "Los Robertos", al cual insisten en llamar "Como Ustedes Pueden Ver". Co-editor del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". "Co-algo" de muchos otros proyectos porque le gusta jugar en equipo.

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