La vocación local de la radiodifusión comunitaria

Algunos académicos y comunicólogos con propósito o sin él han considerado que las emisiones de la radiodifusión comunitaria no tienen ninguna incidencia en las audiencias públicas de Venezuela, una aseveración temeraria que contiene el fin de desprestigiar a estos medios que realizan una labor gigantesca de reconocimiento cultural y significación local sin parangón.

Debemos estar concientes del valor y la trascendencia que tienen hoy las emisoras comunitarias que han cumplido con su cometido de darle voz a los que nunca se escuchó por los receptores. Todavía más la destacada labor que realizan estos medios en el reconocimiento de los valores patrimoniales y culturales locales y la generación de nuevos sentidos y hábitos de cómo escuchar radio o ver televisión cuando es la misma comunidad la protagonista del hecho comunicacional.

Esta significación nos lleva a pensar como desatar los amarres a la cultural mercantil soterrada de las empresas privadas de comunicación, de reflexionar en las necesarias tareas que nos impone el trabajo de desprendernos de una tradición como usuarios y usuarias del sistema privado de comunicación que por más de 60 años nos ha inoculado una manera de ver y escuchar para interpretar simbólicamente la realidad de facto según el interés de los propietarios de las empresas de comunicación.

Eso harto lo sabemos y está demostrado con evidencias comprobatorias, basta que usted sintonice en este momento cada una de las frecuencias en FM y certifique cuantas emisoras en Caracas o cualquier ciudad del país a esta hora, están transmitiendo música venezolana de acuerdo a lo que establece la Ley de Responsabilidad Social y se dará cuenta, como la gran mayoría que ocupa el espacio radioeléctrico, están transmitiendo música extranjera a cualquier hora de las 24 horas de transmisión.

Por ello la comunicación popular y las emisoras comunitarias están haciendo una labor no sólo loable en redescubrir y evidenciar las facultad descolonizante de vernos y escucharnos a nosotros mismos en ese cajón que puede ser maravilloso si se usa con buenas ideas para desconcierto de aquellos que dicen y todavía piensan que la revolución bolivariana vino a ideologizar al país, pues bien de eso se trata, se trata de ideologizar al país desde la idea de matria que es nuestra cuadra, nuestros barrio o parroquia, nuestros valores, nuestra ética, que es nuestra memoria e historia más cercana.

Por ello se hace necesario la formación de los productores populares y retomar la idea de crear la escuela de formación de formadores con carácter permanente con instancias educativas como la Universidad Bolivariana de Venezuela como se propuso el año 2008 en los conceptos que expresaron los comunicadores populares ante un encuentro promovido por el Ministerio del Poder Popular para la Información y Comunicación.

venezuelared@gmail.com


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Aldemaro Barrios Romero


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