Quinto malo

¿La respuesta a los ataques mediáticos debe ser bélica?

Nos hemos acostumbrado a aceptar como guerra al conjunto de acciones manipuladoras que se desarrollan en el campo simbólico y se difunden, esencialmente, a través de los medios de comunicación de masas. "Guerra de IV Generación" la han denominado desde el mismísimo Pentágono, al igual que los suelen hacer cada vez que crean un campo bélico de acciones reales y, literalmente, mortales, para invadir países como Libia, Afganistán e Irak -por nombrar tan solo algunos de los más emblemáticos en la actualidad y las décadas más recientes.

El interés por decir y hacer "guerra" o llamar de este modo a todas las invasiones, militares o ideológicas de los pueblos del mundo, es un interés imperialista. Es decir, el imperio más grande del mundo, geográficamente ubicado en los Estados Unidos de Norteamérica, tiene interés por reafirmar su poderío y dominación global. De allí que toda "artillería" contra el pensamiento libre, democrático, plural y soberano, "dispare" para herir de gravedad o matar, la memoria de los pueblos, su conciencia.

En el fondo sí es una guerra. Sólo que unilateralmente impuesta por los invasores, por los colonizadores de los nuevos tiempos, quienes presuponen mantener su dominio material bélico, económico y social, al tiempo que también procuran mantener el hegemónico, ideológico y moral. Cada invasión imperial, sea en el terreno armado real o en el simbólico (igualmente real pero intangible, pues se trata del pensamiento, de la conciencia), es convertida en guerra para esperar la reacción de los colonizados, de los invadidos, a quienes se intentará perpetuar como sus dominados y reproductores sumisos de la ideología dominante.

Consecuente con esta breve introducción explicativa, la respuesta a los ataques mediáticos -desde el campo proletario de la revolución- sí debe ser bélica, subversiva, insurreccional, no convencional, guerrillera y popular. Entender, en primer lugar, que somos llevados a una guerra. Pero entender también que nuestra prioridad de contraataque no debe ser fundamentalmente belicista, sino de contenidos, de conciencia, de memoria, de libertad, de identidad, ya que todo lo demás debe venir por añadidura.

El enemigo de clase, el imperialismo y sus lacayos, en su pretendido dominio sobre la conciencia de la humanidad, sobre su memoria, identidad y libertad, dispara ideología (falsa conciencia, en la acepción marxista) en bellísimos envoltorios, edulcoradas palabras e imágenes, casi inevitables de consumir y digerir, con sus letales efectos. Ante esos "disparos" enemigos, la mayoría de nuestras respuestas "bélicas" las damos con aumento de "poderío armamentista" (es decir, acumulamos más medios en manos de la revolución) o asumimos acciones punitivas, legales o no, que castigan a los aparatos o a los medios de comunicación y sus dueños, pero no a la maquinaria ideológica que se mantiene intacta y sigue desarrollando sus contenidos perversos.

La respuesta a los ataques mediáticos del enemigo, puede tener algunos elementos bélicos, en determinadas circunstancias, pero la respuesta más importante debe estar en el campo creativo y simbólico, para defender la trinchera de la conciencia. Este es el centro de mi planteamiento, cuando desde este lunes 6 de marzo se instala, en Caracas, el décimo quinto Encuentro Mundial de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos sociales en Defensa de la Humanidad, precisamente con el tema de "Comunicación emancipadora o patrias colonizadas".



 



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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