Brasil: El bolsonarismo salió fortalecido en el Congreso y las gobernaciones

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03-10-22.-En la jornada de este domingo se votaron también a los 27 gobernadores, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. De los 15 gobernadores que ya ganaron en primera vuelta, los apoyados por Bolsonaro conquistaron 9 estados. En Diputados el partido del actual presidente será la primera fuerza, y también consiguieron la mayoría de los escaños en disputa en el Senado.

Lejos de muchas encuestas que deban a Lula una ventaja de más de 10 puntos sobre Bolsonaro, e incluso la posibilidad de ganar en primera vuelta, los resultados de este domingo mostraron una fuerte polarización entre los dos principales candidatos. Más allá de cómo se defina la segunda vuelta, el bolsonarismo ya se consolidó tanto en el parlamento como en las gobernaciones que se definieron este domingo. La política de Lula y el PT de unirse a los partidos tradicionales de la derecha, los empresarios y banqueros para enfrentar a la extrema derecha de Bolsonaro muestran todas sus fallas estructurales.

El bolsonarismo se alzó con 9 de las 15 gobernaciones definidas en primera vuelta, es la primera fuerza en la Cámara de Diputados y consiguió la mayoría de los escaños en disputa en el Senado.

Gobernaciones

Este domingo fueron definidos los gobernadores de 15 de los 27 estados de Brasil. Se trata de aquellos que lograron obtener mas de la mitad de los votos. Los otros 12 estados tendrán que definirse en la segunda vuelta.

De esos 15 estados que ya se definieron, al menos nueve de los gobernadores electos eran candidatos apoyados por Bolsonaro. Por su parte los respaldados por Lula lograron hacerse con la gobernación de cinco estados.

El gobernador de Río de Janeiro -tercer mayor colegio electoral de Brasil-, Claudio Castro, del bolsonarista Partido Liberal (PL), fue reelegido con el 58,63 % de los votos.

Otros candidatos apoyados por Bolsonaro que se hicieron con la elección fueron Mauro Mendes, reelegido gobernador en Mato Grosso con el 68,45 % de los votos, y Gladson Cameli, reelegido en Acre con el 56,75 %.

El gobernador de Roraima, Antonio Denarim, también se reeligió (56,47 %) con el apoyo de Bolsonaro aunque es miembro de otro partido, el derechista partido Progresistas.

Los otros candidatos bolsonaristas que se reeligieron gobernadores fueron los de Brasilia, Ibaneis Rocha (50,3 %); Tocantins, Wanderlei Barbosa (58,14 %), y Clecio Luis, candidato del partido Solidaridad, fue elegido gobernador de Amapá con el 53,66 %.

Entre los gobernadores apoyados por Bolsonaro también se destacó Carlos Massa "Ratinho" Junior, reelegido gobernador de Santa Catarina con casi el 70 % de los votos.

Pese a integrar el derechista Partido Social Democrático (PSD), poco alineado con Bolsonaro, el gobernador tiene una antigua alianza con el líder ultraderechista.

Por su parte, tres candidatos del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, aseguraron la elección este domingo sin necesidad de segunda vuelta al obtener más de la mitad de los votos.

Fueron Fátima Bezerra, reelegida gobernadora de Río Grande do Norte con el 58,3 % de los votos; Rafael Fonteles, elegido como nuevo gobernador de Piauí con el 57,1 %, y Elmano de Freitas, que sorprendió al ser elegido como gobernador de Ceará, con el 53,95 %.

Los tres estados están en el noreste de Brasil, la región más pobre del país y la que le otorgó más votos a Lula.

También fue reelegido el gobernador de Maranhao, Carlos Brandao, integrante del Partido Socialista Brasileño (PSB), una de las formaciones de la coalición que postuló a Lula.

El gobernador de Pará, Helder Barbalho, pese a pertenecer a un partido que apoyaba la candidatura presidencial de la senadora Simone Tebet, fue reelegido con el apoyo explícito de Lula.

Además de los nueve gobernadores elegidos apoyados por Bolsonaro y de los cinco respaldados por Lula, el empresario Romeu Zema, del partido neoliberal Novo que mantuvo la neutralidad en la disputa presidencial, fue reelegido gobernador de Minas Gerais.

Pese a su alegada independencia, el gobernador de Minas Gerais -segundo mayor colegio electoral de Brasil- fue elegido en 2018 como parte de las victorias regionales impulsadas entonces por el líder ultraderechista, por lo que se le puede considerar fruto del bolsonarismo.

Otros candidatos apoyados explícitamente por Bolsonaro disputarán la segunda vuelta, como Capitao Contar en el estado de Mato Grosso do Sul y Onyx Lorenzoni, que fue ministro del líder ultraderechista, y disputará el balotaje tras haber sido el más votado en Río Grande do Sul.

Pero la mayor sorpresa entre los bolsonaristas la propinó el también exministro de Bolsonaro Tarcisio Gomes de Freitas, el más votado a gobernador de Sao Paulo (42,32 %) y que tendrá que definir el gobierno regional del estado más poblado y rico de Brasil en una segunda vuelta con Fernando Haddad (35,70 %), el apadrinado de Lula y candidato presidencial del PT en 2018.
En San Pablo el dato clave es que la derecha clásica del PSDB (que a nivel nacional apoyó a Lula), perdió la hegemonía de décadas en la gobernación del Estado para dar lugar a la puja entre el candidato de Bolsonaro, como favorito, contra Haddad del PT.

Congreso

El bolsonarismo también se consolidó en el Parlamento. El Partido Liberal de Bolsonaro se encamina a tener la mayor bancada en la Cámara de Diputados y, en el Senado, sus candidatos electos junto a las agrupaciones aliadas se hicieron con al menos 14 de las 27 bancas en disputa.

Los nuevos congresistas incluyen dos ex ministros de Bolsonaro: el ex titular de Medioambiente Ricardo Salles, que dejó el gobierno por sospechas de corrupción, y Eduardo Pazuello, criticado por su gestión al frente de la cartera de Salud durante la pandemia que dejó casi 700.000 muertos en Brasil.

Este último incluso, fue el diputado más votado en el estado de Rio de Janeiro, el tercero más poblado.

Otro candidato del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro, Nikolas Ferreira, fue el diputado más votado del país, con más de 1,4 millones de votos.

En cuanto al Senado, también ingresaron exministros de Bolsonaro como la ultraconservadora Damares Alves (Mujer); Tereza Cristina (de Agricultura) y Rogerio Marino (de Desarrollo). También lo hizo el actual vicepresidente y militar Hamilton Mourao, que ocupará una banca como senador por el Estado de Rio Grande do Sul.

La lista de bolsonaristas al Senado también incluye desde el ex fubolista Romario (reelecto) hasta Marcos Ponte, un antiguo astronauta y exministro de Ciencia que desbancó a un aliado de Lula, Márcio França, favorito en las encuestas.

También entrron a la Cámara Alta el exjuez Sergio Moro que rompió con Bolsonaro luego de haber sido su ministro de Justicia y el ex fiscal Dalton Dellagnol.

Tanto el polarizado resultado de la elección a presidente como estos buenos resultados en gobernaciones y el Parlamento dan a la campaña de Bolsonaro elementos para cuestionar los resultados de las urnas en segunda vuelta, como ya lo había insinuado en numerosas oportunidades, auxiliado además por las Fuerzas Armadas reaccionarias, que tenían el derecho de interferir en el conteo de votos, algo que fue otorgado por el propio Poder Judicial.

Incluso más allá de cómo se defina la segunda vuelta, el bolsonarismo como actor políitco y social apoyado por fuerzas conservadoras y reaccionarias ha ganado fuerza. Esto no puede explicarse solamente por concesiones parciales o de último momento de parte de Bolsonaro (como subsidios a los combustibles o ampliación de planes sociales), tampoco por un repentino giro a extrema derecha de la población brasileña.

Ni Lula ni el PT, ni la CUT (central sindical que dirige) hicieron nada por enfrentar los ataques de todos estos últimos años. Ni al golpe insitucional de 2016, ni a la proscripción de Lula ni a los ataques contra los trabajadores y el pueblo como la reforma laboral, la precarización o la reforma previsional, sin contar la brutal gestión de la pandemia.

A esto se suma que para enfrentar al bolsonarismo y la extrema derecha Lula y el PT no hicieron más que buscar aliarse con la derecha tradicional, los empresarios y banqueros, además de recibir el apoyo de las fuerzas que tan solo unos años atrás fureron artífices del golpe institucional.

En definitiva, no se puede enfrentar a la extrema derecha haciendo acuerdos con la derecha. La alianza de Lula llevando como vicepresidente al derechista Geraldo Alckmin, o los intentos por lograr el apoyo de los empresarios de todo el país, no han servido para enfrentar al bolsonarismo sino que han terminado por fortalecerlo.


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La fuente original de este documento es:
LID (https://www.laizquierdadiario.com.ve/Un-bolsonarismo-fortalecido-en-el-Congreso-y-las-gobernaciones)



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