“Coexistencia Conspirativa”

La dependencia de los pluscualidos fascistas, el gobiernito narco-paraco de Colombia, y el Gobierno del reino de España, con el imperialismo-sionista, es lo único que puede autorizarnos para inferir en la existencia del uno y la de los otros, por consiguiente, toda la dificultad estriba en conocer esta dependencia. Si la íntima naturaleza de las cosas estuviera patente a nuestros ojos, bastaría fijarla en estos sujetos para conocer, desde luego, todas sus propiedades y relaciones, entre las cuales descubriríamos las que les ligan con el imperialismo. Por desgracia tal pareciera que no es así, (aun qué lo intuimos) pues en el orden físico, como en el moral, son muy bastas y completas las ideas que poseemos sobre los principios constitutivos de estos individuos. Estos “son sus preciosos secretos velados cuidadosamente por la mano del imperialismo sionista”, de la propia suerte que lo más exquisito que abrigan suele ocultarse en los sitios más maquiavélicos y recónditos de su ser.

Por esta falta de “conocimiento” y el “no querer reconocer su existencia” nos vemos con frecuencia precisados a conjeturar su dependencia por sólo su existencia, infiriendo que la una depende de la otra porque algunas o muchas veces existen juntas o porque ésta viene en pos de aquéllas. Semejante raciocinio, que no siempre puede tacharse de infundado, tiene, sin embargo, el inconveniente de inducirnos con frecuencia al no equivocarnos de las intenciones de estos individuos, pues no les es fácil poseer la discreción necesaria para conocer cuándo la existencia o la sucesión son un signo de dependencia y cuándo no. Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar con verdad, discurrir con rigor y solidez, he aquí las tres dotes de un pensador; examinémoslas por separado, emitiendo sobre cada una de ellas algunas observaciones.

En primer lugar, debe asentarse por indudable que la existencia simultanea de estos entes, ni tampoco sus inmediatas alianzas consideradas en sí solas, nos prueban que el uno depende de los otros. Un juez fascista de la Audiencia Nacional española. Unos paracos asesinos infiltrados por el gobiernito títere de Uribe, para cometer en nuestro país actos de terrorismo y sicariatos, huyendo de la justicia, se ocultan en el mismo barrio donde mora el pueblo revolucionario, ¿qué está sucediendo con los cuerpos de seguridad del Estado, que no proceden a su ubicación y posterior eliminación? ¡Pensamos! Un airecillo suave recrea la Naturaleza toda, y algunos momentos después sopla el violento huracán, llevando en sus violentas alas tremenda tempestad. Así no es muy arriesgado el juzgar de las relaciones del oposicionismo; el sumiso gobiernito narco-paraco de Colombia; el gobierno con rasgos fascistoides que preside Zapatero y, el imperialismo sionista, porque se les ve unidos o sucederse con poco intervalo; este es un sofisma que cometen con demasiada frecuencia en contra de nuestro país, cayéndose por él en infinitos errores. En él se encontrará el origen de tantas predicciones como se hacen sobre las coincidencias de estos sujetos que bien pronto la experiencia manifiesta fallidas. Y se ha inferido, desde luego, que había una relación entre los cuatro fenómenos y, se ha tomado a los unos como señal de la existencia de los otros, advirtiéndose que era dable una relación entre sí.

El consumismo capitalista y las drogas, con el beneplácito de sus gobiernos “democráticos turnantes post-Franco”, que convirtieron en atolondrados e ensimismados a los españoles y les hicieron perder su identidad nacional, “(la España de la charanga y la pandereta de Frascuelo y de maría)” a causa de estos males se quedaron sin ideas y sin actos. Estas circunstancias me traen el recuerdo de uno de mis abuelos, militante comunista y republicano, en pleno auge de la dictadura franquista a finales de los cuarenta, que exclamaba: “¡Hay España, España quien fuiste y como te ves!”. Y no se refería a la España del imperio, sino a la España revolucionaria- republicana, y de la Guerra Civil, sin la presencia de los bribones, perdón de los borbones.

La importancia de la materia tratada nos exige que establezcamos algunas reglas:

1ª Cuando una experiencia constante y dilatada nos muestra cuatro entes existentes a un mismo tiempo contra Venezuela y nuestro Gobierno Revolucionario, de tal suerte que en presentándose el uno se presentan también los otros, y en faltando el uno faltan también los otros, podemos juzgar, sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí una profunda relación, y por lo tanto, de la existencia del uno inferimos legítimamente la existencia de los otros.

2ª Si estos sujetos se suceden indefectiblemente, de suerte que puesto el primero, siempre se halla visto que seguía al segundo, el tercero y el cuarto, y que al existir éste, siempre se haya notado la precedencia de aquéllos, podremos deducir con certeza que tienen entre sí alguna dependencia. Siempre existen juntos estos hechos; luego entre ellos notamos que hay alguna relación de interés, que los une y los liga.

Son infinitas las aplicaciones que podrían hacerse de la regla establecida contra Venezuela, el Gobierno Revolucionario y el Comandante Presidente; pero las anteriores bastan para que cualquiera las encuentre por sí mismo. Sólo diremos que la mayor parte de los usos de la relación están fundados en este principio: la simultánea existencia de estos sujetos observada por dilatado tiempo autoriza para deducir que existiendo el uno existirán también los otros. Dando por seguro esta regla, el común de las masas no pueden maniobrar, y los mismos revolucionarios nos encontramos más embarazados de lo que, tal vez, nos figuramos. El empeño de pensar sobre todos los objetos de un mismo modo es abundante manantial de errores; es trastornar las facultades humanas; es transferir a unas lo que es propio exclusivamente de otras.

La segunda regla es muy análoga a la primera: se funda en los mismos principios y se aplica a los mismos usos. La constante experiencia manifiesta que, sin embargo, no vacilamos en creer que hay una relación de interdependencia entre el oposicionismo, el gobierno narco-paraco de Colombia, el reino de España y el imperialismo. Todos los revolucionarios estamos seguros de que le antecede aquella famosa alianza de la Operación Balboa, que al principio se presentaba a nuestros ojos como una operación, informe y torpe. La generalidad, ignoran completamente de que manera concurren al desarrollo de estos hechos, ni cuál es la causa de que unos se adapten mejor que otros a determinadas conspiraciones, pero siempre se ha visto así, y esto es suficiente para que se crea que unos dependen de los otros y para que al ver la primera deduzcamos, sin temor de errar, la existencia de los otros.

Si bien se observa, la misma regla a que atienden en los negocios comunes es más general de lo que a primera vista pudiera parecer: de ella nos servimos en el curso ordinario de las cosas, de la propia suerte que en lo tocante a la conspiración. Según el objeto de que se trata, se modifica la aplicación de la regla; en unos casos basta una experiencia de pocas veces, en otros se la exige más repetida; pero en el fondo, siempre andan guiados por el mismo principio conspiración, invasión y, saqueo de nuestros recursos naturales, principalmente minerales, gas y petróleo: tres hechos que siempre se suceden y tienen entre sí alguna dependencia: la existencia de los unos indicará, pues, la de los otros. Sin embargo, conviene advertir la diferencia que va de la sucesión observada una sola vez, o repetida muchas. En el primer caso no sólo no arguye causalidad, pero ni aun relación de ninguna clase; en el segundo, no siempre indica dependencia de una causa común. 1º Porque ellos no hablan de relación constante. 2º Porque, aun cuando hablaran, esta relación puede indicar dependencia de una causa común, y no que lo uno sea causa de lo otro.

Como estos sujetos se diferencian mucho entre sí en naturaleza, propiedades y relaciones, el modo de mirarlos y el método de pensar sobre ellos han de ser también muy diferentes. El lector palpará el fundamento de lo que acabamos de exponer, y se desentenderá en adelante de las frívolas objeciones que pudiera presentar la burguesía al espíritu de sutileza y cavilación, asistiendo a la escena que vamos ofrecerles, en la cual encontrarán retratada al vivo la naturaleza de estos individuos, y explicada, y demostrada a un mismo tiempo la importante verdad que deseamos inculcarles.

Hay verdades matemáticas, verdades ideológicas; las hay comerciales; las hay morales, religiosas y políticas; las hay históricas; las hay meramente especulativas, y las hay de que sólo nos informamos por la experiencia, en fin, son tan variadas las clases en que podrían distribuirse, que fuera difícil reducirlas a guarismos. Sino analicemos lo que pasó, y está pasando en nuestra América, y en otras partes de nuestro sufrido planeta.


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Manuel Taibo


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