Honduras

¿Cuáles elecciones? ¿Y nuestra dignidad?

En el amplio y sobrio salón, donde los presidentes y representantes de algunos países de América Latina, debatían en la reciente reunión de MERCOSUR, bajo la conducción siempre discreta del anfitrión Tabaré Vásquez, presidente uruguayo, las dos preguntas de este título resonaron como latigazos o lacerantes llamados de atención.

Fueron formuladas por el presidente la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías.

La ministra de Relaciones Exteriores de Méjico, hablando por mandato del presidente Felipe Calderón, se hizo portadora de la nueva consigna y maniobra que, en las dependencias del Departamento de Estado, se ha elaborado para someter al pueblo hondureño y adornar de legalidad el atropello que allí se cometió.

Como se ha hecho habitual, alrededor de la crisis política desatada con la ilegal destitución de Manuel Zelaya, esta nueva infamia comenzó a ser desplegada por Oscar Arias, quien modosito como siempre, habló que los resultados electorales planteaban una nueva situación y no había porqué seguir castigando al pueblo hondureño; él, como presidente de Costa Rica, no sólo reconocería al nuevo gobierno sino recomendaba a los mandatarios del mundo a “seguir el ejemplo” que San José daría.

Arias, repite su triste papel de portavoz de la Clinton y el Pentágono, para intentar ponerle cierre a una maniobra que se inició cuando sacaron a la fuerza de la residencia presidencial a Zelaya y se lo llevaron a Costa Rica. El gobernante de este país, socarronamente había autorizado el vuelo dentro de su territorio y metido estaba hasta las cejas en el asunto.

Por supuesto, por afinidades, el gobierno panameño, sin que le consultasen ni diesen muchas explicaciones, ya estaba en el contubernio. Perú o mejor, Alan García, desde un principio, sin fingimientos se mostró demasiado amistoso con Micheletti y no sorprende anuncie su reconocimiento a Lobo.

De Álvaro Uribe, se espera todo. Palabras como soberanía, dignidad, solidaridad, amistad fraternal, honestidad, veracidad – podemos vaciar el diccionario – le son ajenas. Le fascinan los roles de títere y mentiroso. Los encarna con satisfacción porque le evitan dolor en amígdalas y testículos que le apretarían si se sale del carril.

El actual presidente de Méjico no sorprende con esa evasiva e indigna posición; es “la crónica de una muerte anunciada”.

La política gringa es demasiado previsible. En ella no hay sutilezas ni interés alguno por cuidar las formas. Sólo obedece a razones de fuerza y chantajes económico y político. Acostumbrada ha estado a impartir sus órdenes a rajatabla, sin raciocinio ni convencimiento y que en América Latina los presidentes se inclinen. Quien no, porque siempre ha habido alguien honesto y digno, le saca en ropas de dormir y hasta muerto.

A la estirpe de los dados a inclinarse hasta con remilgos, es también Calderón, igual que todos los antes nombrados, salvo las honrosas excepciones de Chávez y Zelaya.

Pero la cosa no termina con el presidente mejicano. José Miguel Insulsa, el chileno Secretario General de la OEA, quien en este asunto hondureño ha estado como gallina en cancha de bolos, saltando espasmódicamente de aquí para allá, también ha hablado de reconocer a Lobo, esperar que éste “reinstaure la democracia” y hasta le ha pedido clemencia por Zelaya.

Por estas indignidades, falta de respeto por sí mismo, la soberanía de sus países y el derecho de nuestros pueblos a que los gringos les respeten, se celebra la palabra varonil, libre y valiente del presidente venezolano. Chávez, es distinto; no solamente respondón y hasta altanero, sino que los valores de soberanía y dignidad, los ha internalizado tanto que desata odios y concita respaldos fervorosos.

¿Cuáles elecciones hubo en Honduras? ¿Las promovidas por un gobierno de facto, usurpador? ¿Realizadas bajo un estado de sitio y amedrentando a la población? ¿Únicamente con candidatos partidarios del golpismo? ¿Sometida la oposición a persecución, feroz represión y cerrados los medios de comunicación afectos a ella? ¿Sin observadores de la OEA, ONU, Centro Carter, ni nadie medianamente respetable?

¿Cuáles elecciones? ¿Aquellas dónde más del sesenta por ciento se abstuvo? lombia, con no constituye una sorpresa que anuncie su reconocimiento a Lobo.diesen muchas explicaciones, ya estaba ¿En las cuales ni siquiera el verdadero presidente pudo participar por estar impedido ilegalmente? ¿Esa precariedad origina derecho y legalidad?

Bien hizo MERCOSUR desconociéndolas y por supuesto también al ilegal gobierno que de ellas se deriven.

La salida a la crisis de Honduras no puede ser distinta a las aspiraciones populares y democráticas, recogidas en la propuesta de restitución del presidente Constitucional José Manuel Zelaya y nuevo llamado a elecciones.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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