Bolívar y el golpe en Honduras

“(…) Que en Colombia hay una aristocracia de rango, de empleos y de riqueza equivalente, por su influjo, pretensiones y peso sobre el pueblo, a la aristocracia de títulos y de nacimiento aún la más despótica de Europa; que en esa aristocracia entran también los clérigos, los frailes, los doctores o abogados, los militares y los ricos, pues aunque hablan de libertad y de garantías es para ellos solos que las quieren y no para el pueblo, que, según ellos, debe continuar bajo su opresión; quieren también la igualdad para elevarse y aparearse con los más caracterizados, pero no para nivelarse ellos con los individuos de las clases inferiores de la sociedad: a éstos quieren considerar siempre como sus siervos a pesar de todo su liberalismo (…)”.

Estas reflexiones se atribuyen al genio Simón Bolívar, en el célebre y polémico libro de Luís Perú de Lacroix El diario de Bucaramanga. No hay razón para no creer que sean de la autoría del Padre de la Patria, puesto que el Libertador se encontraba en pleno ocaso de su carrera militar y política, por culpa de la confabulación y el complot de una pandilla de rateros, bandoleros y demagogos.

Cuando ya la traición de Santander era casi indetenible y la disolución de la Gran Colombia estaba cantada, por las maniobras de las miopes y bastardas oligarquías de la época, Bolívar les retrataba en su miseria, con el magistral y lapidario estilo que siempre caracterizó la prosa de su inagotable ideario político.

Volver a decir que el pensamiento de Bolívar nunca pierde vigencia, es verdad de Perogrullo. El alcance y la capacidad visionaria del Libertador son tan obvios como el influjo que ejercen los astros sobre la tierra. Sin embargo, este fragmento tomado textualmente del Diario de Bucaramanga, viene como anillo al dedo para entender, no sólo por qué perviven las ratas que le traban la puerta al valiente pueblo de Honduras, mediante un asqueroso golpe de Estado; sino porque ha sido tan supremamente difícil concretar un avance más rápido en los procesos de integración Latinoamericana y Caribeña, en pleno siglo XXI.

Durante los siglos XIX y XX, las bastardas oligarquías de nuestros países latinoamericanos han frenado sistemáticamente los esfuerzos de unidad que ya avizoraban también Sandino y Martí, porque saben que ello implicaría -como ha dicho Bolívar- un sistema político de igualdad, justicia y equilibrio, sin siervos, excluidos y oprimidos. En esa sórdida tarea de bloquear y masacrar a los pueblos se han aliado al imperio más genocida de la historia para servir de tontos útiles y Malinches traidoras a las castas dominantes del mundo desarrollado.

Cómo van a ver con buenos ojos una propuesta del alcance y significación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (Alba). Es evidente que los Gorilettis, no pueden estar de acuerdo, va contra su lógica y sus perversos antivalores. Lo que no han tomado en cuenta –como pasó el 11 de abril de 2002 en Venezuela- es que la fuerza del pueblo en tiempos de cambio y transformación es indetenible e indestructible. Honduras resiste y Venezuela orgullosa vuelve a colocarse a la vanguardia de la lucha, dando un ejemplo liberador. Esta vez sí Bolívar, Sucre, Sandino, Martí y Morazán serán reivindicados. La traición no pasará.


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Daniel Córdova Z.


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