Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos

En atención al artículo del camarada Xavier Padilla publicado en Aporrea titulado:

"Dos muertos inútiles, por error estratégico e irresponsabilidad", por Xavier Padilla



Apreciado Xavier. Siempre es dolorosa la muerte de los hombre y mujeres de un pueblo que sale a defender sus derechos, todos los procesos revolucionarios trascendentes que ha vivido la humanidad se han montado sobre la sangre y el sacrificio de millones de seres humanos que han ofrendado su vida por sus principios tras la utopía siempre alcanzable y siempre esquiva de la libertad.

En el caso de Honduras, no se trata de reponer a Zelaya en el poder, se trata de una circunstancia histórica en este momento particular de la lucha revolucionaria hondureña, en la cual Zelaya manifiesta hoy la voluntad del pueblo hondureño de hacerse dueño de su destino.

Mañana Zelaya puede desaparecer de la escena, incluso sumarse a las filas de la oligarquía de donde salió, pero la lucha popular ya no se detendrá, la organización popular, la guerra popular dará su resultado y el pueblo hondureño alcanzará su meta de redención. El apoyo internacional, la solidaridad de todos los pueblos del mundo le dan al proceso hondureño una potencialidad y una capacidad de organización, acción y respuestas con las que quizás no contaban antes de este artero golpe de la oligarquía lacaya.

La gesta libertadora de Venezuela contra el imperio español dejo al país casi sin población masculina cuando al fin se derrotó al enemigo. Mucha sangre costó la libertad de América, la revolución francesa, la rusa, la china, la cubana y ni hablar de la liberación del heroico Viet Nam, la resistencia salvadoreña, la lucha de liberación nacional de Nicaragua, ni hablar de la terrible inmolación de Allende y el pueblo chileno y lo que esta costando la liberación de Colombia, ninguna de esas gloriosas muertes han sido ni serán inútiles.

En Venezuela si el pueblo no sale enardecido y "arrecho a reclamar sus derechos" en abril del 2002 todavía tendríamos a Carmona mandando y matando pueblo.

La OEA, ni La ALBA ni ninguna instancia latinoamericana tiene nada parecido a la OTAN, es decir, son instancias políticas no militares.

La intervención militar unilateral o de algunas posibles alianzas de los países asociados a la ALBA no es procedente para cambiar el proceso interno de Honduras hoy. Si alguien irresponsablemente cometiera semejante desatino abriría una caja de Pandora imposible de contener y controlar y le daría la excusa perfecta al enemigo para pertrecharse en contra de los gobiernos progresistas, invadirlos y destruirlos con los “marines” a la cabeza de ejércitos invasores de titirítelos como el Perú y Colombia por ejemplo. Te aseguro que en esas patéticas circunstancias la mortandad habría que contarla por millones así los pueblos se quedaran en su casa viendo los acontecimientos por televisión


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Rafael Urdaneta


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