Se acabó la discusión…

Otra de las grandes ventajas de hoy día es que Internet evita toda discusión a sangre y fuego sobre cualquier materia y cualquier dato… Claro que aún así hay que andarse con cuidado, pues la respuesta a nuestra pregunta a menudo exige una paciente meticulosidad para, al final de una serie de consultas sobre el mismo asunto, no saber a qué carta quedarnos y tener que optar por la que mejor se aviene con nuestro sentido sobre él y con el presunto prestigio de la web y del sitio consultado. De todos modos, una fecha o un lugar pueden ser zanjados, darse por terminado el rifirrafe, con facilidad sobre la marcha…

Sin embargo, en materias varias la confusión está asegurada. Pues en patologías, nutrición, incluso en política, por ejemplo, las lagunas, contradicciones y baile de datos que localizamos, suelen ser lo suficientemente importantes como para no hacer demasiado caso de lo leído en la Red divulgado como cierto. De modo que, como sucede en tantas cosas de estos tiempos, condicionado todo por la informática, por la domótica, etc, las ventajas de la cibernética y en adelante por la IA, son considerables, ambas por igual. Pero también condicionados por los inconvenientes, la cobertura al usar el móvil y las respuestas frustrantes e impredecibles de los aparatos. Hace ya algún tiempo, confié el recordatorio de una fecha con una antelación de diez o doce días, a uno de esos dispositivos que parecen mágicos. Estaba permanentemente enchufado a la corriente. Pues, si no llego a anotarlo en mi agenda de siempre, no me avisó. He hecho otras pruebas y puedo decir que a la mano humana no la sustituye con garantías ninguna herramienta, por perfeccionada que esté. No sé si las Notarías y Registros públicos en general funcionan sólo ya, por medio de estas tecnologías inteligentes. Desde luego yo no fiaría, por más que la simplificación de la tarea y el ahorro de mano de obra sean la razón poderosa de implantar el método. Y en cuanto a lo que da causa al titular de este escrito, aparte la ventaja de no ser necesario discutir en muchos casos, si es que es una ventaja pues la discusión tiene buenas dosis de erótica, (véase si no lo que sucede en los Parlamentos), efectivamente podemos comprobar en Internet, ya sin género de dudas, que el Descubrimiento de América fue el 12 de octubre de 1492, y la Revolución Francesa estalló el 5 de mayo de 1789. ¡Qué guay!



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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