El turno del ejército

Hay cosas de la armada venezolana conocidas por todos; entre ellas que el gobierno de Maduro les entregó el arco minero del Orinoco para que lo explotaran, que muchos uniformados están en la cárcel y otros han sido asesinados, lanzados desde los últimos pisos de edificios judiciales, otros enjuiciados en procesos magnicidas frustrados, otros andan huyendo por la persecución o han sido tenebrosamente asesinados en el extranjero o se han vinculado a las fuerzas enemigas de la nación.

Bueno, la cuestión es que ese núcleo de poder ha sido atacado por el imperialismo, la derecha y corrompido por Maduro; de manera tal que la situación derivada de esa agresión, hace del ejército una fuerza no muy sólida ni fuerte para defender el daño grave provocado a la soberanía, a la economía y a la vida política de los venezolanos.

Miremos algunos detalles ya conocidos, como el saqueo de los recursos energéticos con el que las transnacionales de petróleo hacen fiesta en el Esequibo; justo en la cara de las fuerzas armadas venezolanas; no da mucha confianza el apoyo de un ejército de tal facha.

Desde una forma más generalizada, el problema de implicación del ejército en la entrega a las transnacionales, a Fedecámaras y reparto de beneficios al grupo de poder del gobierno y sus aliados de derecha, de la principal fuente de dinero del Estado venezolano, PDVSA. nos hace preguntarnos, cual es el papel del ejército, en la defensa de los recursos económicos esenciales del Estado.

Y si continuamos buscando razones y efectos del daño que se le ha provocado a la fortaleza de las fuerzas armadas venezolanas, encontramos otras, como la que ha convertido a la llamada Fuerzas Armadas Bolivarianas, en esbirros de un régimen que arruinó un proyecto glorioso venezolano: el socialismo del siglo XXI.

En consecuencia; así como Maduro fue inoperante con el proyecto socialista y las fuerzas armadas están implicadas en esa maniobra destructora del socialismo chavista, que se puede esperar de un ejército de tal envergadura.

Pero; dado que existe una tesis militar, bien sostenida por Chávez: de que "si hay un ejército fuerte hay una soberanía y una economía fuertes".

Cabe preguntarnos ahora, si la continuidad de Maduro con el respaldo de un ejército continuamente dragado y sin los recursos del Esequibo, convertirán a Venezuela en potencia

O hay que creer en la salsa del panameño Rubén Blades: la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida.



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Memo Fernández


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