La degradación de la humanidad en un mundo ajeno a la solidaridad real

Seguimos viendo como hoy en este siglo XXI lleno de perversidad y locura, en vez de avanzar solo seguimos en un retroceso retórico y atípico que nos conlleva a estar inoculados de indiferencia y falta de humanidad.

Un mundo convulsionado por la avaricia del mercado, de la oferta y la demanda, de la mediocridad absoluta que sumergible cada instante en los poderes políticos, religiosos, anglosajones, que perturban ese escencia misma , esa que hoy se dispersa por el irresponsable foco inaudito que le damos a las cosas que vivimos, como la guerra entre Ucrania y Rusia, el genosidio del Estado de Israel contra la franja de Gaza e Palestina, el enfrentamiento de irán, Pakistán, las tensiones de las Corea, China y Taiwan, entre otros conflictos en Europa y el medio oriente de este mundo calcinado por la ambición del odio y el poder.

Pero no solo son esas guerras innecesarias que solo han traído dolor, hambre y miseria, y también otros solo se han llenado los bolsillos con dinero o riquezas manchadas de sangre al mejor estilo nazi, aquí en nuestro continente tenemos esa decadencia, esa mediocridad intelectual y humana hacia los pueblos, esa que se vive en la frontera de México con EEUU, esa que cobra víctimas por desplazamiento en centroamérica; esa guerra que provoca hambre y miseria en los barrios, campos, favelas, villas, dónde prevalece aún ese factor de mirar más allá de lo material, más allá de la necesidad real, esa realidad que esta más vigente que nunca, esa situación que se vive por la falta de compromiso con el otro, donde pasamos por un lado de aquel que está el la calle tirado, o aquel que no puede conseguir un empleo, o ese que necesita un tratamiento médico y no puede pagarlo, el que no tiene un hogar digno, esa familia que solo vive para pagar alquiler, m dió comer y sufre cada día por las malas decisiones que toman los gobiernos.

Esos gobiernos como el de Milei en la Argentina, Lacalle po en Uruguay, la matanza en la amada Ecuador, la lucha despertó contra grupos paramilitares en Colombia, o los bloqueos y sanciones por parte de los imperios del momento contra Venezuela, Nicaragua, Cuba, Rusia, Irán, Libia, Siria, la misma China, solo por querer controlar lo material y seguir siendo el devorador de almas en el mundo.

Hoy tenemos una sociedad materialista, egoísta, insípida, que se a apartado del principio cordura y sencibilidad, que dejaron la fé, el amor, por el otro, no puedo decir que no hay esperanza, pues hay posibilidades inmensas de que se pueda reencontrar la espiritualidad y la solidaridad verdadera en aquellos pueblos que siguen esclavos del vicio, de la codicia, de la envidia y la rabia, pero que también se puede hacer la diferencia cuando se unen en un mismo sentido, una sola voz a través de esos sistemas verdaderos que nos dan las herramientas necesarias para mejorar, avanzar y cambiar el mundo que hoy se necesita, para las generaciones que vienen, esas que hoy merecen tener luz en e camino, esas que hoy deben romper las cadenas, las operaciones y las tribulaciones y poder limpiar su alma con fuerza y fe y ser parte de una verdadera transformación social.

Aún no es tarde para quienes lo crean en esa posibilidad, la democracia, la sensatez, la humedad, más allá de la diversidad de pensamiento, es solo tener la voluntad de hacerlo, solo es cuestión de creer, y mirar al otro, sin prejuicio, sin asco, solo entenderlo y dar ese paso, allí empieza el verdadero cambio.



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John Duarte Zambrano


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