La narrativa sobre Petro

El Presidente brasileño, Lula Da Silva, denuncia que sobre Venezuela se ha construido una narrativa desde la mediática para presentar al gobierno bolivariano como volador de los Derechos Humanos, una dictadura y un gobierno usurpador. Contra esta afirmación del líder latinoamericano se pronuncian los mandatarios de Chile, Uruguay y Paraguay. Los dos últimos de la más rancia derecha de este lado del mundo. Por su parte, el chileno Boric digamos que su juventud le hace una mala jugada.

De las palabras de Lula se levantan burlas, ironías, sonrisas condescendientes.

Queda la referencia que nos sirve para observar con preocupación la conducta de los grandes medios en Colombia. En el vecino país la narrativa se construye contra el Presidente Gustavo Petro. Desde la misma toma de posesión, la oligarquía colombiana arranca con sus planes de sabotear la gestión del mandatario. Para ello apelan a varias instituciones que están en manos de la derecha, de los partidos más conservadores, a los sectores más reaccionarios del ejército.

Los medios, con la revista Semana a la cabeza, se han encargado de demonizar las reformas propuestas por Gustavo Petro, en un perverso intento de convencer a la mayoría de los colombiano que mayor impuesto para los ricos, mejores condiciones salariales y de protección laboral para los trabajadores y un sistema de salud que incluya la atención gratuita perjudican al pueblo porque si los inversionistas se van, viene el hambre.

A la campaña mediática se suman políticos conservadores que apoyan a Petro, pero reculsn frente a las reformas. Al punto que un liberal burgués que forma parte del primer gabinete ejecutivo se opone a la Reforma de la Salud. Petro lo renuncia en Buenos términos, y el despedido escribe y publica un libro para anunciar el fracaso del gobierno del Pacto Histórico.

Un pleito doméstico entre una alta funcionaria y una empleada de servicio es usado para intentar convertir el impase en un escándalo. Luego Petro logra los primeros acuerdos para avanzar en su plan de la Paz Total, se acusa a mandatario de proteger a terroristas.

Sigue el episodio con Nicolás Petro, uno de los hijos del Presidente. Es acusado, detenido, usado y liberado para desestabilizar el naciente gobierno, en un intento de acusar al líder colombiano de haber recibido dinero del narcotrafico para su campaña. La directora de la Revista convierte una entrevista a Nicolás Petro en una especie de interrogatorio policial en un empeño en lograr que éste involucrar a al Presidente en sus negocios oscuros.

Casa salida de Petro al exterior es seguida paso a paso para armar embrollo mediáticos.

Hasta el momento es un plan local, quizás con la idea de incentivar una acción del gobierno norteamericano contra el Jefe de Estado colombiano.

En definitiva, la oligarquía no soporta que un político se defina de izquierda. El trabajo sucio sabe armar sus escaramuzas desde la mediática.



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Pedro Salima


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