Manual de interrogatorios de la CIA

La oleada de libre mercado pasó de largo en la región por varias razones. A los países más ricos —Kuwait, Arabia Saudí, los Emiratos— les iba tan bien con el petróleo que no tenían deudas y lograron mantenerse al margen del control del FMI (el 84% de la economía de Arabia Saudí, por ejemplo, está controlada por el Estado). Irak tenía una enorme deuda, aculada durante la guerra con Irán, pero con el comienzo de la era de la globalización llegó a su fin la primera guerra del Golfo e Irak se vio atada debido a las estrictas sanciones; no sólo no habría "libre mercado", sino que desaparecería virtualmente todo tipo de comercio legal.

La idea de que no participar en el Consenso de Washington podía ser suficiente para provocar una invasión extranjera puede parecer descabellada, pero existía un precedente. Cuando la OTAN bombardeó Belgrado, en 1999, la razón oficial esgrimida fueron las horribles violaciones de los derechos humanos por parte de Slobodan Milosevic. Sin embargo, en una revelación de la que apenas se ha hablado, varios años después de la guerra de Kosovo, Strobe Talbott (subsecretario de Estado con Clinton y principal negociador de Estados Unidos durante la guerra aportó una explicación mucho menos idealista. "Mientras las naciones de la región intentaban reformar sus economías, mitigar las tensiones étnicas y ampliar la sociedad civil, Belgrado parecía deleitarse en ir continuamente en la dirección opuesta. No es de extrañar que la OTAN y Yugoslavia terminasen enfrentadas. La resistencia de Yugoslavia a los términos más amplios de la reforma política y económica, no la difícil situación de los albano-kosovares, es lo que mejor explica la guerra de la OTAN". La revelación apareció en un libro publicado en 2005, Collision Course: NATO, Rusia and Kosovo, de John Norris, antiguo director de comunicaciones de Talbott.

Treinta años antes, cuando la contrarrevolución de la Escuela de Chicago dio su primer salto del libro de texto al mundo real, también se intentó borrar naciones y crear otras nuevas en su lugar. Como Irak en 2003, el Chile de 1973 tuvo como fin servir de modelo para todo el continente rebelde (y así fue durante muchos años). Los brutales regímenes que llevaron a cabo las ideas de la Escuela Chicago en los años setenta entendieron que, para lograr el nacimiento de nuevas naciones en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, era preciso arrancar "de raíz" categorías enteras de pueblos y sus culturas.

En los países que sufrieron las limpiezas políticas se han producido esfuerzos colectivos para aceptar esta historia violenta; comisiones de la verdad, excavaciones de tumbas anónimas y el comienzo de los juicios por crímenes de guerra contra los culpables. No obstante, las juntas de Nuestramerica no actuaron solas; recibieron el apoyo, antes y después de los golpes, de Washington (tal como se ha documentado ampliamente). Por ejemplo, en1976 —año en que se produjo el golpe de Estado en Argentina—, cuando miles de jóvenes activistas fueron arrancados de sus casas, la Junta Militar tuvo el apoyo económico de Washington ("Si hay cosas que hacer, deberían hacerlas cuanto antes", dijo Kissinger).

En los análisis sobre la guerra de Irak, la conclusión más frecuente es que la invasión fue un "éxito", perro la ocupación resultó un fracaso. Lo que no tiene en cuenta esta lectura es que la invasión y la ocupación fueron dos partes de una estrategia unificada: el objetivo del bombardeo inicial fue dejar el lienzo limpio para construir el nuevo modelo de nación.

—Joshua Muravchik, experto del American Enterprise Institute, predijo un "tsunami en el mundo islámico", empezando por "Teherán y Bagdad", mientras que el archiconservador Michael Ledeen, consejero en la administración Bush, describió el objetivo como "una guerra para rehacer el mundo".

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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