Tu salud nos importa

Hay por ahí una serie de sitios, de sociedades, de asociaciones y otros que se sirven de un eslogan o frase breve, nada original, que desde hace tiempo se prodiga: "Tu salud nos importa".

Mentira. Un señuelo como tantos que se emplean en la publicidad comercial común. Lo que de verdad importa a quienes encargaron el eslogan es algo bien diferente. Si dijesen verdad, ésa sería: "cuanto más enfermes, mejor para nosotros". Lo que nos importa a todos los que trabajamos para los laboratorios farmacéuticos, para las farmacias, para la fabricación de material clínico, para la salud, es que enfermes, y cuantas más veces y más a menudo, mejor.

Hace muchos años que levanté el velo que tapa esa "realidad". Hace mucho que llegué al convencimiento de que:

1.- en una sociedad hípermercantilizada, materialista, agitada, frenética por la ganancia, no interesa en absoluto una población saludable y sana.

2.- tanto a los gestores de estas sociedades como al "sistema" neoliberal en que se vertebran, la salud individual es lo que menos les importa.

3.- el sistema no labora para que los habitantes de estas naciones sean sanos, robustos, despejados, lúcidos, independientes y bizarros.

4.- precisamente, las superestructuras sociales que son la clase médica y la clase farmacéutica, por unos extraños mecanismos que fluctúan entre el deseo de "curar" y el deseo de "ganar", al final hacen lo imposible para generar enfermos de "libro" basándose en la cada vez mayor precisión de la tecnociencia médica. Como si el organismo funcionase como un aparato mecánico homologado. Aquel viejo principio "no hay enfermedades si no enfermos" hace mucho que pasó a la historia.

5.- cada vez es más raro un organismo verdaderamente sano. Los que lo tienen, precisamente se libran mucho de acudir al médico. La precisión de un electrocardiograma o de un escáner, hace cada día más difícil un cuerpo sano. Y menos un cuerpo envejecido por la edad.

6.- al contrario, a quienes manejan las riendas de la sociedad médico-farmacéutica les interesa que proliferen los enfermos (y especialmente los frenopáticos y mentales).

Así es que, puesto que cada vez son más mecánicos y robotizados los trabajos y menos los trabajos "creativos" que acaban confluyendo en la llamada inteligencia artificial, y puesto que los "aparatos" convierten automáticamente en "enfermo" a una cantidad ingente de población que acude al médico, a cada vez se estupidiza más la inteligencia general colectiva y la individual. Y si a ello añadimos que en este tiempo, y probablemente para siempre, planea constantemente la amenaza de los efectos de una pandemia recurrente, real o fabricada, pues parece que ha llegado para tener que convivir con ella, los dueños del planeta se han hecho, "por fin" con las claves necesarias para el dominio de la gente...

Si la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas fuesen verdaderamente sanos, hace mucho tiempo que "el sistema" se hubiese desplomado. Ellos y ellas se hubiesen encargado de no permitir o corregir, todo lo que caracteriza a un sistema levantado sobre lacras, abusos y corrupción...



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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