EEUU días de rebelión de una nación inorgánica

Al momento de redactar estas notas ya van diez días del asesinato de George Floyd, el joven afroamericano que quiso proveerse de cigarrillos con un billete falso en Minneapolis, EEUU, según; y que guardianes del orden tan prestos a la defensa de los valores del capitalismo, esto es, la propiedad privada, a la ganancia y la acumulación de capital, de la gente decente sometieron sin parar mientes en los Derechos Humanos. Un policía blanco sometió en el suelo agregando más suplicio a quien ya estaba sometido con la rodilla asfixiándolo hasta morir, a penas otra expresión del racismo más que centenario en aquella gran nación inorgánica, gloria y pres de la ética protestante.

El dolor por la muerte de ese granuja, como cualquier personaje de ciertas novelas o realizaciones cinematográficas que retratan la realidad de los Pioneer y la parte oscura de la historia de los Estados Unidos de Norteamérica, ha ocasionado una gran conmoción que nos tiene a todos en vilo. Las manifestaciones van de las muy pacíficas y cívicas a las muy violentas, con saqueos e incendios, de acuerdo a imágenes de la tv. Y como han advertido algunos comentaristas al no tener un programa político alternativo frente a los dos grandes partidos, Republicanos y Demócratas, en realidad dos instituciones de aquella sociedad corporativizada, no van a encontrar cómo canalizar ese instinto de lucha (Luis Beltrán Prieto Figueroa, dixit); es un malestar del sistema social imperante que sólo a largo plazo puede generar una ruptura, semejante a las crisis de la sociedad colonial del siglo xix en Latinoamérica.

Eventos que en los últimos años se han venido repitiendo cuando todos pensábamos que era un prejuicio ya superado desde la década de 1960 en adelante, tiempos cuando según testimonio de algunos jugadores venezolanos negros y comentaristas de la radio, éstos no podían bajarse del autobús para comprar comida, arepas o hamburguesas y bebidas, en los viajes nocturnos de autobús en los campos de las ligas menores; diligencia que debían hacerles sus compañeros blancos. Esas anécdotas las han contados glorias deportivas como don Dámaso Blanco, don Domingo Carrasquel (QPD) y recogiera también en sus tertulias ese gran periodista deportivo que fue don Rubén Mijares.

El artefacto o tecnología social llamado allá two-party system como decía el historiador Manuel Caballero (en especial en sus obras "Las Venezuela del siglo xx", "El desorden de los discursos y otros ensayos") tiene dispositivos de control con fines de desarticular movimientos como al que nos estamos refiriendo: se los identifica con la delincuencia, terrorismo, se diluye la temática de la identidad y los nuevos imaginarios políticos no alcanzan el control del poder. Pero ese es el gran desafío.

Por otra parte, se ha dicho que los movimientos históricos en un momento dado van "creando" sus líderes, de donde se tiene que los cambios son una construcción social colectiva al propiciar una nueva subjetividad, una transformación cultural; superar inclusive la etnicidad y el mero fenómeno del fenotipo, porque el presidente Obama es un negro, pero con perdón del término "blanqueado". El hombre se sintió coaccionado moralmente y por así decir en el Salón Oval de la Casa Blanca actuó como tal, esto es, no transcendió los intereses corporativos de los sectores blancos y quizá lo único que aún queda de su legado sea el Obama Care, los demás fue un erial.



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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