Monstruosidad de Citgo solo se compara con la entrega de Colombia a los militares gringos

Ciertamente uno perdió la capacidad de asombro con los desafueros de esa oposición venezolana que tiene tanto de ladrona y apátrida como de terrorista y criminal. Es decir, así como es capaz de apoyar un bloqueo total contra el pueblo de Venezuela y robarse nuestros activos en el exterior para vendérselos a una empresa extranjera, le prende fuego a un ser humano vivo por el solo hecho de pensar distinto y tener la piel morena.

Y eso nadie lo puede negar. Las consecuencias de tales monstruosidades las hemos visto y las estamos padeciendo en Venezuela con esa oposición que incendió, en una manifestación en Caracas, a Orlando Figuera, aplauden rebosantes de felicidad el bloqueo total contra el pueblo de Bolívar, Chávez y Maduro, y le entregaron Citgo, mediante un juicio amañado en los EEUU y muchos dólares, ¡mucho, muchísimos dólares!, a la minera canadiense Crystallex Internacional.

Nada más observen que para esta trácala jurídica contaron con un hampón de las leyes identificado como José Ignacio Hernández, que ya en febrero de este año se había ganado 165 mil dólares en una maniobra jurídica contra nuestra filial petrolera. Marramucias en las que también estuvo involucrado el hijo del periodista prepago Alberto Federico Ravell, que se llama como su padre y es tan ladrón como él si no es más.

Según el medio digital la Tabla, Alberto Federico Ravell Nolck, de 41 años, es del consejo legal senior para arbitraje de ConocoPhillips, y por tanto responsable de gestionar las indemnizaciones que deberá cancelar Pdvsa por supuestas expropiaciones que suman cerca de 11 mil millones de dólares…Como lo ven camaradas lectores, camaradas lectoras, si para la Venezuela buena la patria es el hombre, como decía Alí Primera, para estos delincuentes la patria son los dólares.

Tal aberración solo es comparable con la entrega que hizo la oligarquía colombiana de su territorio a los militares gringos, para que le violen las mujeres en sus propias narices, porque eso es lo único que hacen los uniformados norteamericanos en la nación neogranadina, mancillar el honor de las mujeres; nunca se han llevado preso a un delincuente y nunca han decomisado un gramo de cocaína, siendo Colombia cuna de narcotraficantes y paramilitares y el mayor productor de droga del mundo.

Una vil entrega del país que hizo el narcoparaco Alvaro Uribe Vélez, para salvar su pellejo, para que los gringos no lo metan a la cárcel y lo perdonen como le han perdonado siempre su abierta y confesa vinculación con el narcotráfico y el paramilitarismo.

Lamentablemente, este delincuente sigue mandando en Colombia a través de su cachorro, Iván Duque, es más, Uribe Vélez es el verdadero presidente de Colombia. Actualmente mantiene una cruel matanza de líderes campesinos y excombatientes de la Farc, ante un servil y cómplice silencio de los organismos multilaterales y otros países del mundo.

Pero, en fin, dime con quién andas y te diré quién eres. Bien sabemos que, desde un principio, la mayoría de los apátridas de Venezuela van y se le ponen de rodillas a Uribe y a Duque, para que los acoja y los asesore en materia delictiva, tanto desde el punto de vista diplomático como violento, golpes de estado, magnicidio, sicariatos, y todas esas acciones callejeras que han ejecutado y que ha padecido terriblemente el pueblo venezolano.

Ahora, yo en estos casos no le echo tanta culpa a los gringos como a los vende patria de Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática; Venezuela no les duele a los norteamericanos y si, a ver vamos, no tiene por qué dolerle, no son nada de nosotros; en mi caso, nunca espero nada de los enemigos, pueden arremeter en mi contra siempre que quieran. Más bien me llena de orgullo cuando los infiltrados, esos opositores, que se visten de rojo rojito y operan silenciosamente desde nuestras mismas instituciones, me atacan, sobre todo, por la prensa o mal poniéndome con la Cancillería de Venezuela y el Gobierno del presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros.

En cambio, si se trata de amigos es diferente, de allí que el caso del hampón Juanito Alimaña Guaidó con respecto a Citgo hay que analizarlo con otra lupa, porque se trata de su patria. El daño se lo hizo a su país, a sus connacionales, a personas a quienes debería considerar sus hermanos. Permítanme esta comparación que retrata la canallada de ese vendido que quiere ser presidente por la fuerza. No es lo mismo que un señor salga a la calle y un delincuente le dé una puñalada por la espalda, a que se quede en su casa y sea su hijo el que le dé la puñalada. Ese hijo mal nacido derramó su propia sangre, hirió de gravedad y de una forma cobarde al que lo engendró, lo vio nacer, crecer, lo hizo un hombre, le dio alimentación, medicinas, estudios. Atacó al que le debe obediencia y respeto, al que le debe su propia vida.

Y eso hizo el delincuente Juanito Alimaña Guaidó con Venezuela. Entregó por dinero a un desconocido en el exterior uno de los activos más importante del país que lo vio nacer, crecer; ese granuja hirió de gravedad a Venezuela, nos hirió a todos, derramó en suelo extranjero nuestra sangre, pisoteó en EEUU nuestro honor, nuestra dignidad. ¡Basura! ¡Sátrapa!

Valga el momento para confirmar lo que reiteradamente hemos dicho y que, con toda mala intención, intenta banalizar la oposición: el ladrón Juanito Alimaña Guaidó quiere el poder, para venderle el país a los gringos. Y más claro no puede haber quedado con esa maniobra que hicieron a fin de despojarnos de Citgo.

Algo premeditado por la administración del psicópata Donald Trump, y eso está demostrado con las argucias jurídicas que montaron José Ignacio Hernández y el hijo del hampón Alberto Ravell, y también con la perversa jugada del Gobierno de los EEUU que, en sus chanchullos jurídicos, permitió ratificar con antelación la ilegal designación de la directiva de Juanito Alimaña Guaidó en Citgo.

Y como se dieron cuenta que volvieron a fallar, que todo eso tampoco les funcionó, que nuevamente se estrellaron con ese muro de dignidad que es la unión cívico militar bolivariana, nos imponen un bloqueo total, como para que no entre a Venezuela ni un gramo de comida ni una pastilla, pero volverán a fallar, este pueblo está decidido a seguir siendo libre y soberano por encima de los arrastrados al imperio gringo y la felicidad de los terroristas opositores por hacer pasar hambre a las familias venezolanas. No hay marcha atrás. ¡Venceremos!



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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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