Es necesario destruir las fuentes "de ideología sospechosa"

"A mediados de la década de 1980, eran ya varios los economistas que habían advertido que una crisis hiperinflacionaria auténtica simula los efectos de una guerra militar, porque esparce el temor y la confusión, crea sus propios refugiados y provoca una considerable pérdida de vidas humanas".

El enorme aumento de competencias de las empresas privadas nunca se debatió abiertamente como una cuestión política (de un modo muy similar a la materialización repentina de la proposición de ley sobre el petróleo). Todo ocurrió sobre la marcha en lo que los militares denominan "ampliación de la misión". Cuanto más durase la guerra, más se privatizaría. Muy pronto, ésa fue la nueva forma de hacer las guerras. La crisis facilitaba el planteamiento de la situación, tal como ya había ocurrido en numerosas ocasiones.

Las cifras explican la dramática historia de la "ampliación de la misión" de las empresas. Durante la primera guerra del Golfo, en 1991, hubo un contratista por cada cien soldados. Al principio de la invasión de Irak, en 2003, la proporción había aumentado a un contratista por cada diez soldados. Tres años después de la ocupación norteamericana, un nuevo aumento: una por cada tres. Menos de un año más tarde, con la ocupación próxima a cumplir su cuarto año, había un contratista por cada 1,4 soldados norteamericanos. Esta cifra incluye sólo a los contratistas que trabajaron directamente para el gobierno de Estados Unidos, no para los otros socios de la coalición.

Como bien acababan de aprender de nuestra América, los regímenes autoritarios tienen siempre la costumbre de abrirse a la democracia cuando sus proyectos económicos están al borde de la implosión. Fukuyama la democracia liberal de la esfera política, representaban "el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la forma definitiva de gobierno humano". De ese modo, democracia y capitalismo radical no sólo habían quedado fundidos entre sí, sino también con la modernidad, el progreso y la reforma. Quienes se oponían a la fusión estaban, además de equivocados. "anclados aún en la historia", según expresión del propio Fukuyama, lo que equivalía a decir que se habían autodescartado para el Rapto divino, puesto que todos los demás ya habían trascendido a un plano celestial "poshistórico".

Estos vástagos del partido de Pinochet, se trata de un calco del Estado corporativistas del que Chile fue precursor en tiempos de Pinochet: una puerta giratoria entre las élites empresariales y políticas que unen su poder para eliminar a los trabajadores como fuerza política organizada. Este acuerdo de colaboración es apreciable hoy día en el modo en que las empresas multinacionales mediáticas y tecnológicas ayudan al Estado a espiar a sus propios ciudadanos y a asegurarse de que cuando los estudiantes realicen búsquedas por Internet de expresiones como "masacre" de la plaza de Tiananmen o, incluso, "democracia".

Es lógico que la revuelta contra el imperialismo se encuentre en sus fases más avanzadas en nuestra América. Puesto que fueron los primeros en someterse al primer shock de laboratorio económico y político, nuestra América ha tenido más tiempo para recuperarse y reorganizarse. Los años de protestas en las calles han dado luz a nuevas agrupaciones políticas, y finalmente han logrado reforzarse, no para tomar el poder, sino para empezar a cambiar las estructuras de poder del Estado. Los periodistas extranjeros comentaron que no habían visto una agitación similar desde que los pueblos se rebelaron contra el apartheid.

El sucio secreto de la era neoliberal es que estas ideas jamás fueron derrotadas en el campo de batalla de las ideas ni tampoco fueron abandonadas en la elecciones. Fueron expulsadas a base de manifestaciones y elecciones aplicadas en momentos políticos clave. Cuando la resistencia fue numantina, fueron derrotadas mediante el uso de la violencia: aplastadas por los tanques de Pinochet, Yeltsin, y Deng Xiaoping. En otras ocasiones simplemente fueron traicionadas a través de lo que John Williamson, (de tendencia derechista) denominó la "política vudú": como hizo el presidente boliviano Víctor Paz Estenssoro con el equipo secreto de economistas al que recurrió después de las elecciones (y el secuestro generalizado de líderes sindicalistas); el abandono en reuniones a puerta cerrada del Freedom Charter a favor del plan económico secreto de Thabo Mbeki; o los exhaustos afiliados de Solidaridad rindiéndose ante la terapia de shocks económicos después de las elecciones a cambio de una vía de salida. Precisamente porque el sueño de igualdad económica es muy popular y, por tanto, muy difícil de derrotar en una lucha justa, es por lo que se adoptó en un principio la doctrina del golpe.

No hay nada que enfurezca más a Richard Perle que la insinuación de que su defensa de la guerra sin límites para acabar con el mal está bajo influencia de la enorme rentabilidad personal que supone. Cada vez que a los miembros de esta pandilla de Washington se les pregunta por sus intereses en las guerras que apoyan, invariablemente responden al estilo de Perle: la sola sugerencia es absurda, simple y un punto terrorista. En cada acto, en cada gesto, en cada frase, Aznar le dijo a la gente que él tenía razón, que él era el poseedor de la verdad y que todos aquellos que estaban en desacuerdo con él eran sus enemigos. El pueblo español reaccionaron ante dicho discurso. "Aún oímos los ecos de Franco". Faltaban tres días para las elecciones generales, y los votantes expulsaron a Aznar del gobierno, pues aún recordaban el tiempo (dictadura) en que el miedo gobernaba la política.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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