Filosofía i Política Internacional

Un salvavidas de plomo que puediese cambiarse por uno de aire puro con letras de soberanía

“La verdad no es una planta

de la tierra”

Zoroastro

En estos días, leyendo cosas de los avatares políticos, los acontecimientos absurdos, las payasadas de candidatos i el cúmulo de mentiras i extravagancias sociales, especialmente por parte de la oposición irracional i tartufiana, se pasa por alto artículos que son auténticamente una opinión de elevados méritos, cargada de verdades i que, sin intención de muchos queda sin leerse, cuando es una advertencia mundial de extrema gravedad, para nuestras generaciones futuras, si los hombre solamente piensan en el presente que les toca. En medio de tantas opiniones políticas, politiqueras o de escaso valor, encuentro un artículo que, aunque tiene bien escogido el título, no llama mucho la atención i quizá muchos lo pasan por alto. Se titula SALVAVIDA DE PLOMO, del excelente escritor Eduardo Galeano, sólido apoyo intelectual de nuestra revolución bolivariana o mejor, latinoamericana, quien nos pinta un futuro extremadamente conflictivo para el mañana de las nuevas generaciones (hijos, nietitos, bisnietos, tataranietos, etc., una vez que por encima de todas las riquezas materiales, industriales, artísticas, científicas, etc., de la vida humana, la existencia i el porvenir de todas las naciones, grandes i pequeñas, ricas o pobres, todas dependen de su agricultura, de producir lo que consumen, puesto que por no sé cuales razones, si de la naturaleza o de Dios, para algunos, la tierra cultivable del planeta es escasa (antes de muchas represas i lagos artificiales, modificaciones en los ríos, etc., era apenas de un 4% i en cuanto a las aguas dulces, apenas un 2%) i todo lo que se ha logrado artificialmente, como los alimentos trangénicos, no solamente es solución pasajera, corta i peligrosa, sino que a la larga dañará a los alimentos naturales, contaminará las aguas i el suelo se hará esteril i desoladas las tierras de cultivo. Por eso creo, como dice Zoroastro que, además, la verdad no es una planta de la tierra, porque es casi imposible que los hombres se dediquen a sembrarla –como pretende Galeano i soñamos junto a él- pues germina poco o nada en el pensamiento de los que dirigen al mundo. El único afán es que germine el dinero hasta lo inimaginable, para acentuar las diferencias entre poderosos i pobres i perpetuar que el hombre siga siendo lobo i depredador del mismo hombre. I el principal problema, es que la mayoría de los políticos en el poder, especialmente los tipo Bush, no leen casi nunca, sino los documentos esclavizantes que firman.

El incorporar nuevas tierras de cultivo, es difícil, no porque no haya espacio, sino porque escasea el agua. El ejemplo primero i más lejano en el tiempo fue o es, la represa de Assuam, para incorporar tierras fertilizadas por el Nilo. Calcularon miles de hectáreas nuevas, pero cuando se concluyó años después, la población había aumentado en 13 millones i los nuevos logros, quedaron siempre insuficientes para la población egipcia; de manera que hai que armonizar o combinar soluciones, como por ejemplo, una demografía planificada i una agricultura escogida de acuerdo al medio i a los tiempos i necesidades.

Para eso se ha creado una tecnología que ha desplazado mucha mano de obra, es verdad, pero también ha simplificado las grandes tareas i liberado al hombre de faenas difíciles, casi imposible. Empero, eso se compensa de muchas maneras, cuando hai voluntad de que el progreso científico, como cierra puertas del pasado, abre muchas más por crecientes oportunidades i oficios. Sin embargo el progreso científico, si bien ha hecho progresar a la ciencia aplicada o tecnología, es una poderosa arma de doble filo que puede acabar con la humanidad. I si consideramos que el agujero de la capa de ozono, con sus rayos ultravioletas de libre paso, están acabando con el fitoplancton i el zooplancton comienzo de la cadena alimenticia del planeta, mucho más grave i veloz, es la destrucción que hace el invento de los alimentos trangénicos que destruye plantas, suelos i aguas i es un espejismo de aparente bienestar i solución alimenticia a corto plazo, cuando siendo una aparente rueda o caucho salvavida, es un salvavida de plomo que nos hundirá de manera irremediable, en las grandes calamidades del planeta que finalizará como Venus i Marte. Es un tema extenso que requiere muchos escritos explicativos, pero que, percatarnos desde ahora de ese futuro hundimiento, quizá en la “sustancia negra del cosmos”, debe ser motivo de, no simplemente leer un artículo extraordinario como el de Galeano i nada más, sino reflexionar seriamente, ni siquiera hacer prospectiva, sino “futurología mental” (ya que la científica hasta ahora no se ha logrado) e imaginar como será este mundo, por ejemplo, en el 2070, como bien lo pinta una “carta de un ciudadano de ese tiempo”, en un documental que circula i me han enviado por Internet, aterrándome de lo que puede pasar a los seres humanos que llevan nuestro código genético, en un mañana terrorífico i final. El artículo de Galeano está tan bien escrito o concebido, que no merece detenerse a comentar detalles, mui claros por cierto. Solamente invito, incito o ruego a muchos (especialmente políticos o científicos), que lo lean i piensen en ese porvenir trágico i que, desde ya, pongamos una barrera universal a los trangénicos. Convengo con mi viejo amigo Nietzsche: “ama la vida afrontándola, porque buena o mala, no tenemos otra”.



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Roberto Jiménez Maggiolo


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