(Verviers, Bélgica, 1877)

IV Congreso escisionista (IX de la A.I.T.)

Convocado para los días 9 al 15 de septiembre de 1877 el Congreso Universal Socialista, el grupo escisionista organizó para los días 5 al 8 del mismo mes su IV Congreso (el IX de la A.I.T.) en Verviers (Bélgica) con el fin de que, después de su celebración, los delegados pudieran asistir al Congreso universal de Gante.

El Consejo Federal, en la carta de convocatoria del 6 de julio, invitaba a las secciones al envío de delegados, a la vez que les comunicaba algunas de las proposiciones recibidas para ser incorporadas en el orden del día, entre ellas dos de la Federación española que decían así:

Medios para realizar lo más pronto posible la acción revolucionaria socialista y estudio de esos medios. Una vez triunfante el proletariado de un país, necesidad absoluta de poner en juego todos los recursos y medios de que se disponga para llevar la chispa revolucionaria a los demás países…

La Sección de Verviers proponía "anticipar el Congreso tres días con el fin de que su clausura coincidiera con la fecha de apertura del Congreso Universal de Gante. "De esta manera —decía—podrían los delegados de la Internacional dirigirse de un Congreso al otro sin pérdida de tiempo. El grupo de Nápoles pedía que figurara en el orden del día el siguiente punto:

Conducta de los socialistas revolucionarios anarquistas, frente a los partidos llamados socialistas…

El día 6 comienza, pues, el IV Congreso bakuninista de Verviers. Asistieron 20 delegados, entre ellos Levachov (seudónimo de Kropotkin, que aparece por primera vez en un Congreso), Guillaume, Brousse, Costa, y por España, Rodríguez (Soriano) y Mendoza (Morago). Rodríguez es designado como uno de los presidentes y Kropotkin secretario. La Federación Española, además de las dos proposiciones que pedía figuraran en el orden del día, había dado a sus delegados un mandato imperativo que decía:

…La Delegación Española al IX Congreso general y al Congreso Socialista Universal sostendrá los principios sustentados por la Federación Española… Como línea de conducta para llegar a la Revolución Social, sostendrá la agitación insurreccional de hecho y de propaganda y la separación de los partidos burgueses…

El orden del día definitivo del Congreso fue el siguiente:

1º Voto de las secciones aisladas en los Congresos generales.

2º Medios para realizar lo más pronto posible la acción revolucionaria socialista y estudio de esos medios.

3º Una vez triunfante el proletariado de un país, necesidad absoluta de poner en juego todos los recursos y medios de que se disponga para llevar la chispa revolucionaria a los demás países…

4º Posibilidades de la Oficina a fin de encontrar medios para la propaganda de los compañeros de Egipto.

5º Discusión del orden del día del Congreso de Gante.

6º Cuestiones administrativas.

Después de amplia discusión, el Congreso aprueba la siguiente resolución sobre el segundo punto del orden del día propuesto por la delegación española:

Considerando que la solidaridad por los hechos en la acción revolucionaria socialista ha sido reconocida por los Congresos y los grupos socialistas revolucionarios, no sólo como el medio más práctico, sino indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social; considerando, de otra parte, que el problema puesto en el orden del día por la Federación Española (Sección de Castilla la Nueva) se encuentra implícitamente dentro de otras cuestiones que serán discutidas, el Congreso, por tales razones, acuerda no haber lugar a deliberar y pasa al tercer punto del orden del día…

La segunda proposición de la delegación española —tercer punto del orden del día — no tuvo mejor suerte. En efecto, Guillaume, en nombre de la Federación del Jura, propuso que, como la anterior, no fuera discutida y que el Congreso pasará al siguiente punto del orden del día. El problema se resolvió adoptando una nueva resolución, pura fraseología, que decía:

Considerando que si la revolución social es, por su carácter mismo, internacional, y sí es necesario para su triunfo que se extienda a todos los países, hay sin embargo ciertos países que, por sus condiciones económicas y sociales, se encuentran más que los otros en condiciones de hacer un movimiento revolucionario.

El Congreso declara:

Que es deber de cada revolucionario sostener moral y materialmente cada país en revolución, como es deber extenderla, pues sólo por esos medios es posible hacer triunfar la revolución en los países donde estalla.

La discusión más apasionada fue en torno al quinto punto del orden del día, aprobándose al final la siguiente moción:

Considerando que la conquista del poder es la tendencia natural que tienen todos los partidos políticos y que ese poder no tiene otro propósito que la defensa del privilegio económico;

Considerando, por otra parte, que en realidad la sociedad actual está dividida no en partidos políticos, más bien en situaciones económicas: explotados y explotadores, obreros y patronos, asalariados y capitalistas;

Considerando además que el antagonismo que existe entre esas dos clases no puede cesar por la voluntad de un gobierno o poder cualquiera, más bien por los esfuerzos reunidos de todos los explotados contra sus explotadores,

Por esos motivos:

El Congreso declara que no establece ninguna diferencia entre los diversos partidos POLÍTICOS, SE DECLAREN SOCIALISTAS O NO: todos esos partidos sin distinción forman a sus ojos una masa reaccionaria y piensa que su deber es combatirlos a todos.

Espera que los obreros que aún andan en las filas de esos diversos partidos, instruidos por las lecciones de la experiencia y por la propaganda revolucionaria, abrirán los ojos y abandonarán el camino político para adoptar el del socialismo revolucionario.

El Congreso, a través de sus discusiones, no ha hecho más que ratificar sus posiciones "apolíticas" y seguir la línea bakuninista. Con sus resoluciones defensivas preparaba a su grupo de delegados para que en el Congreso Socialista Universal de Gante jugara un papel demagógico y de obstrucción destinado a impedir el triunfo de las posiciones socialistas que se manifestarían en él. El IV Congreso designó a la Federación belga para que asumiera la responsabilidad de Consejo Federal; de no ser posible, el Congreso decidía que fuera la Federación Española; la que se hiciera cargo de él.

Con la decisión de que el siguiente Congreso se celebrara en Suiza, daba por terminados sus trabajos el IV Congreso bakuninista, trasladándose sus delegados a Gante para tomar parte en el Congreso Universal Socialista.

Nota: Gabriel Albages (seudónimo en Suiza de Severino Albarracín), que había actuado de secretario del Consejo Federal Internacional de 1876-1877, regresa a España a mediados de 1877. Quiere acompañarle Pedro Kropotkin, "que desea tomar parte en la lucha revolucionaria española". Guillaume le disuade de ello en una carta en la que le decía "que no hablando español no podría prestar otro servicio que el de combatiente…" "Francia —le decía— es el único país donde los elementos revolucionarios extranjeros pueden prestar realmente servicios". Los bakuninistas veían en Kropotkin el continuador de la personalidad de su maestro y de su obra. Kropotkin mantenía relaciones directas con los anarquistas españoles y con Albarracín, que se encontraba en Barcelona. Después de Bakunin son Kropotkin y Malatesta quienes mantienen una gran influencia ideológica sobre el movimiento anarquista español.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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