Triunfo de Venezuela en Viena

Muchos expertos en materia del mercadeo petrolero auguraban el fracaso de la propuesta venezolana en la reunión de Ministros y expertos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y de Estados no miembros celebrada el 21 pasado en Viena. Allí nuestro país propondría establecer recortes progresivos de producción para controlar los precios, con una primera banda de 70 dólares por barril. Las razones del fracaso: los grandes compradores necesitan que se mantenga la elevada oferta en el mercado para cumplir con sus metas de producción industrial-tecnológica, así como entre otros beneficios para empresarios, incrementar el turismo rentístico en sus países a consecuencia de la baja actuales en las tarifas de las aerolíneas.

Y ciertamente tuvieron razón. En dicha reunión no se generó discusión sobre posibles recortes de la producción dentro o fuera del bloque. Porque además de no estar dadas las condiciones por el disenso dentro de la OPEP en materia de recorte de producción, la sobreoferta es un arma política geoestratégica utilizada por los Estados Unidos para mantener su preeminencia en el Orbe. Pero mejor lo expresó "Edward Luttwak, asesor del pentágono, quien aseveró que: "La caída del precio está noqueando a los principales adversarios de Estados Unidos sin que el gobierno tenga que hacer nada". Añadiendo que: "Es un enorme impulso para Estados Unidos: tres de nuestros cuatro adversarios más activos están seriamente debilitados y su margen de maniobra se ha visto gravemente reducido". Aludiendo indudablemente a Rusia, Irán y Venezuela.

Hubo un tema agregado que resultó ser el más importante en la convocatoria a esa reunión a la que asistieron sólo México, Rusia, Colombia, Kazajistán y Brasil, de los ocho países NO OPEP convocados. En efecto se llevó a cabo una discusión sobre el peligro de la reducción de inversiones para las políticas de extracción, lo cual haría bajar drásticamente la producción mundial y elevaría el bpd. Cuestión que tienen muy clara los gringos, pero lo que pretenden es arrodillar a corto plazo a los productores al generar con sus menguados ingresos, las crisis económicas que estamos viviendo. Y luego erigirse como ductores de los países OPEP y productores NO OPEP.

En definitiva, en ese contexto, el esfuerzo del gobierno venezolano y el ruso, como principal aliado, es de gran valía y debe entenderse como un triunfo de Venezuela en Viena, puesto que la iniciativa de una reunión como esa y sus proclamas permanentes por crear y consolidar bloques que reivindiquen a los países más débiles, constituye la voz alzada del mundo que procura unificar criterios que esquiven las casi eternas sumisiones.

 

 

 

 



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Aquileo Narvaez Martínez


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