La guerra civil en Francia

Después de la caída de la Comuna de París, el primer acto del Consejo General fue publicar una manifiesto sobre La guerra civil en Francia, en el cual rendía su solidaridad a todos los actos de la Comuna que justamente en ese momento, servían a la burguesía, a la prensa y a los gobierno de Europa para difamar bajo las más abyectas calumnias a los vencidos de París. Una parte de la clase obrera, inclusive, aún no había comprendido que su bandera acababa de sucumbir. El Consejo sacó de ella una prueba más, entre otras, con las dimisiones de dos de sus miembros, los ciudadanos Odger y Lucraft, que repudieron toda solidaridad con este manifiesto. Se puede decir que de su publicación, en todos los países, data el punto de vista de la clase obrera sobre los acontecimientos de París…

En mayo de 1871, un cierto número de refugiados de la Comuna fue llamado a reemplazar en el Consejo a los elementos franceses que, como consecuencia de la guerra, no podían asegurar la representación. Entre los miembros adjuntos había viejos internacionalistas y una minoría compuestas de hombres conocidos por su energía revolucionaria, de donde su elección fue un homenaje rendido a la Comuna de París.

Las medidas violentas tomadas contra la Internacional por el gobierno bonapartista habían impedido la reunión del Congreso de Paris acordado por el Congreso de Basilea.

En cuanto la situación política lo permitió, el Consejo General convocó una Conferencia privada; convocatoria apoyada en los precedentes de la Conferencia de 1865 y en las reuniones administrativas privadas de cada Congreso. Un Congreso público era imposible y no hubiera hecho más que denunciar a los delegados continentales en un momento en que la reacción europea celebraba sus orgías; cuando Jules Favre demandaba la extradición de los refugiados como criminales de derecho común a todos los gobiernos, incluso al de Inglaterra; cuando Dufaure proponía a la Asamblea Nacional una ley poniendo a la Internacional fuera de la ley; cuando en Suiza un refugiado de la Comuna era arrestado preventivamente en espera de la decisión del Gobierno federal sobre la demanda de extradición; cuando la caza de los internacionalistas era la base ostensible de una alianza entre Beust y Bismark; cuando Víctor Manuel se daba prisa en adoptar la cláusula dirigida en contra de la Internacional; cuando el Gobierno español se ponía enteramente a la disposición de los verdugos de Versalles, obligando al Consejo de Madrid a buscar refugio en Portugal; en el momento, en fin, en que la Internacional tenía por primer deber apretar la organización y levantar el guante tendido por los gobiernos.

Todas las secciones en relaciones normales con el Consejo General fueron convocadas en tiempo oportuno a la Conferencia (Conf. De Londres. A. R.) que, no obstante no ser un Congreso, encontraba serias dificultades.

La llegada a Londres de numerosos refugiados de la Comuna obliga al Consejo General a constituir un Comité de Socorros.

La acción de solidaridad se ejerce durante más de ocho meses. Los países que envían ayudas son Alemania, Austria, España y, la más fuerte, Estados Unidos.

Las denuncias de la prensa burguesa, así como las lamentaciones de la policía internacional, encontraron un eco simpático incluso dentro de nuestra Asociación. Las intrigas dirigidas en apariencia contra el Consejo General, y en realidad en contra de la Asociación, fueron tramadas en su seno. En el fondo de estas intrigas se encuentra la inevitable Alianza… "parida por el ruso Miguel Bakunin".

A su retorno de Siberia, pregona en el Kolokol (La Campana) de Herzen, como fruto de su larga experiencia, el paneslacismo y la guerra de razas… Más tarde, durante se permanencia en Suiza, fue nombrado del Comité Director de la Liga de la Paz y de la Libertad fundada en oposición a la Internacional.

El documento recuerda la circular del 22 de diciembre de 1868 sobre la petición de ingreso de la Alianza, en la Internacional. Ante la insistencia de la Alianza, "el Consejo recuerda su comunicación del 9 de marzo de 1869…"

La Alianza, mientras tramitaba su ingreso en la Internacional, comienza una polémica pública en contra del Consejo General, primero en Le Progres de Locle, después en l’Egalitre de Ginebra, ambos controlados por los aliancistas.

Ni que decir tiene que jamás fue cumplida ninguna de las condiciones aceptadas por la Alianza. Sus pretendidas secciones seguían siendo un misterio para el Consejo General. Bakunin buscaba retenerlas bajo su dirección personal, tales como algunos grupos dispersos en España e Italia y la Sección de Nápoles, que él mismo había separado de la Internacional. En otras villas italianas mantiene relación con pequeños núcleos compuestos no de obreros, sino de abogados, periodistas y otros burgueses doctrinarios. En Barcelona mantiene su influencia sobre algunos amigos. En algunas villas del Sur de Francia la Alianza se esfuerza por crear secciones separatistas bajo la dirección de Albert Richard. El gran golpe de la Alianza esperaba darlo von la tentativa de apoderarse de la dirección de la Suiza latina, pero que fracasó en el Congreso de la Chaux-de-Fond en abril de 1870.

La circular da a conocer la conducta de Bakunin con ocasión de los sucesos revolucionarios de Lyon, "donde esperaba decretar la supresión del Estado…"

La presencia en Suiza de algunos de los proscritos franceses viene a fortalecer la vida de la Alianza (entre ellos Malón). Reconstituyen una nueva Sección de Propaganda y de Acción Revolucionaria Socialista. En el primer artículo de sus estatutos se declara su adhesión a los Estatutos de la A.I.T. "…reservándose toda la libertad y de iniciativa a que tiene derecho como consecuencia lógica del principio de autonomía y de federación reconocido por los Congresos de la Asociación…"

En otros términos: se reserva el derecho de mantener toda libertad para continuar la obra de la Alianza…

La Conferencia de Londres había aprobado la conducta de los obreros alemanes durante la guerra. Es evidente que esta resolución, propuesta por un delegado suizo, apoyada por un delegado belga y votada por unanimidad, no concernía más que a los internacionalistas alemanes, que estaban espiando en las prisiones su conducta antichauvinista… durante la guerra…

Los hombres de la Alianza agazapados detrás del Comité Federal de Neuchatel quisieron intentar un nuevo esfuerzo, sobre un terreno más vasos, para desorganizar la Internacional convocando un Congreso de sus Secciones en Sonvillier para el 12 de noviembre de 1871. Ya en julio dos cartas del maestro Guillaume a su amigo Robín amenazaban al Consejo de una tal campaña, si el no aceptaba darles razón contra los "bandidos" de Ginebra. El Congreso de Sonvillier componíase de 16 delegados, pretendiendo representar en todo a 9 secciones, entre ellas la nueva Sección de Propaganda y de Acción Revolucionaria Socialista "de Ginebra" Los "16" iniciaron su primer trabajo por decreto anarquista declarando disuelta la Federación latina. En segundo lugar, los "16" procedieron a la "reorganización" de la Internacional lanzando contra la Conferencia de Londres y el Consejo Federal una "circular a todas las Federaciones de la Asociación Internacional de los Trabajadores…"

Los autores de la circular acusan al Consejo "de haber convocado una Conferencia en 1871 en lugar de un Congreso…" La circular protesta porque el Consejo, en la Conferencia, en la Conferencia, haya acordado "que algunas resoluciones serían comunicadas por medio de circular. Protestaban por la resolución "sobre los obreros alemanes…" Y sobre todo, por las medidas de carácter organizativo y por la resolución política.

En realidad, el verdadero móvil de todos estos ataques en contra de la Conferencia son de una naturaleza más íntima… primero, porque sus resoluciones contrarrestan las intrigas practicadas por los hombres de la Alianza en Suiza. Además, los promotores que la Alianza tenía en Italia, en España, en una parte de Suiza y Bélgica, estaban creando y alimentado con una maravillosa persistencia una confusión calculada en torno al programa de la Asociación Internacional de los Trabajadores…

La Conferencia pone de relieve este malentendido internacional por sus dos resoluciones sobre la política proletaria y sobre las sectas…

Después de haber hecho justicia a la Internacional, tal como ella es, los "16" nos dicen "lo que ella debe ser…" Primero, el Consejo será nominalmente una simple oficina de correspondencia y estadistas. Cesará en sus funciones administrativas…, su correspondencia se reducirá necesariamente a la reproducción de las informaciones ya publicadas por los periódicos de la Asociación… En una palabra, el Consejo General desaparece. La misma lógica alcanza a los Consejos Federales, Comités locales y otros centros "autoritarios"; quedan sólo las secciones "autónomas." ¿Cuál será ahora la misión de las secciones autónomas, libremente federadas y dichosamente liberadas de toda autoridad…?

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Hasta la Victoria Siempre, Comandante Chávez!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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