Los trabajadores portuarios de 21 importantes puertos de Europa y el Mediterráneo paralizaron sus operaciones en una jornada de acción coordinada. Bajo el lema "Los trabajadores portuarios no trabajan para la guerra", bloquearon los envíos de armas y exigieron un embargo comercial y de armas total a Israel.
Los estibadores del Mediterráneo organizaron una huelga masiva y coordinada el 6 de febrero, paralizando la actividad en más de 20 puertos para protestar contra el genocidio israelí de palestinos en Gaza y la privatización y militarización de la infraestructura portuaria.
Los organizadores sindicales describen la acción como resultado de la larga solidaridad de los estibadores con Palestina y de su propia lucha por condiciones laborales dignas en su país.
Antes de la huelga, los barcos que transportan regularmente carga militar a Israel modificaron sus itinerarios.
Las manifestaciones comenzaron en puertos de Grecia, Turquía y el País Vasco, donde Liman-İş Sendikası convocó a cientos de miembros para transmitir un mensaje "contra el genocidio y en solidaridad con Palestina".
En Grecia, los estibadores destacan la contradicción entre la sustancial inversión europea en rearme y las medidas de austeridad en medio de una recesión económica y para colmo se recorta en los servicios públicos y en las pensiones, para promover un tráfico de armas que, según argumentan, ha comprometido las condiciones de seguridad en los puertos.