Véngase Lopito, pa´ enseñale como se coge el coroto, le dijo Uribe

Leopoldo López monta comando Daktari

El paisa le puso un telegrama. Prefirió usar esta antigua forma de comunicación y se fue hasta el Magdalena, buscó la misma oficina donde Eligio García hizo de telegrafista, cuando Aureliano Buendía andaba alzado con los liberales y le envió telegrama cifrado a Leopoldo López.

-“Véngase ya. Donde sabe tengo todo lo que es plan pa´ cogé coroto”.

Sacó cuentas el paisa, como buen comerciante, ahorrativo y comprobó que había dicho lo necesario por sólo tres pesos de los de ahora. Además, los chavistas estarían pendientes de Internet, interceptando el satélite, pero no del telégrafo que aún manda mensajes de Aracataca, pasan por las bases militares y llegan a la embajada gringa, igualito que aquel que enviaron a García.

Leopoldo, no lo podía creer. Sus ojos de usual desorbitados, esta vez se le cayeron al suelo. Recibió un telegrama cifrado firmado por el número 82 de la lista. Le pedía ir a un sitio para coger el coroto.

Los gringos muy cuidadosos y hasta desconfiados, pensaron que el candidato temido por Chávez, podría no entender o descifrar el sencillo mensaje; se aseguraron que quien le entregase el telegrama fungiese de traductor. Se trataba de no dejar escrito nada que comprometiese a Uribe antes de tiempo, no vaya a ser que pasase aquello de las computadoras de Raúl Reyes. Por eso el escueto telegrama, la invitación inocente, “el coroto” y el número 82.

Entonces fue el traductor y espía quien le sacó de dudas. El ex presidente Uribe le invitaba a Bogotá a una reunión a fin de instruirle en plan clave para acabar con la inseguridad y hacerle presidente.

Y el carajito se fue, como quien atiende a un llamado de Mahoma a las puertas de La Meca. Quien enredó más a Colombia en el pantanal de la guerra, responsable de unas cuantas fosas comunes encontradas y otras tantas que algún día aparecerán, desplazamiento de miles de colombianos pobres, etc. y etc., se convierte en asesor de López para salvar a Venezuela y lo que es más, éste acude al llamado de alguien a quien en la MUD le dijeron no metiera “sus narices en los asuntos nuestros”.

-“Escúcheme Lopito, venga pa´ que lo vea. Usted tiene ahora un municipio cerca de Caracas bajo su control. Si no es allí, está muy cerca aquella finca Daktari. Usted me le corta el monte, bota el malojero, prepara todo el ambiente, que nosotros, fíjese bien, dije nosotros, le ponemos allá unos cuantos muchachos”.

El carajito no encontraba como ponerse los ojos en su sitio escuchando aquel discurso. Al fin pudo reaccionar y dijo asustado:

-“Presidente pero si eso ya pasó”.

-“El dueño de la finca y la hermana están huyendo en Miami.”

-“Óigame bien, venga pa´ acá Lopito. Esto es distinto. Democracia pura.”

-“Esta vez no vamos a intentar tomar Miraflores ni matar a Chávez. Con esos chamos, como dicen ustedes, van a matar a cuanto malandro o sospechoso de tal pase por el municipio suyo.”

-“Los nuestros son malandros antimalandros porque les pagamos muy bien con billetes verdes lavaditos.”

-“Usted Lopito, sabe bien que lo más clamado allá es la seguridad. Cuando maten a unos cuantos, no habrá burro con reumatismo. Ningún malandro se atreverá a pasar por allí ni con el rosario en la mano. Entonces, usted y los suyos, emergerán como los grandes salvadores de la patria.”

-“Eso sí, cave sus fosas. Que no sean muy hondas para que las ONG tengan trabajo, encuentren esos muertos, los achaquen a Chávez y justifiquen el recibir dinero de la embajada. Pero no habrá asaltos, atracos, robos de automóviles ni secuestros en tu municipio, porque el miedo cundirá; eso, en fin de cuentas, es lo que interesa a tus votantes.”

-“Además Lopito, los malandros se concentrarán en territorio chavista y eso hará lo que tu gente no ha podido.”

López, pese a no gustarle mucho aquello de Lopito, siendo él precandidato presidencial quien a Chávez asustado tiene, se calmó, recogió los ojos cuanto pudo, tanto que se colocó las gafas que se llevó para pasar desapercibido, y exclamó al final, como quien canta victoria:

-“¡Coño! El plan es genial, hasta sirve para acabar con la pobreza.”

-“Ahora mismo regreso a Venezuela a montar el Comando Daktari. Pero como usted presidente no anda solo, tales cosas tampoco sólo suyas son, y la campaña me está resultando muy cara, permítame preguntarle:

“¿Cuánto hay pá eso?” 


damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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