Se te extraña Bush

Para ser presidente del imperio gringo, se debe tener algunas “cualidades” que de manera idiosincrática son parte de la cultura norteamericana: ser alcohólico, fumar marihuana o consumir abundantemente algún fármaco “prescrito para el dolor” y ser amancebado. Luego, tener entre su visión como de amo del mundo, una guerrita en cualquier “pueblucho bárbaro” que se ubique en el hemisferio sur, sea este africano, asiático o latinoamericano, para entretener la pendenciera opinión pública estadounidense; aunque los habitantes de esta nación desconozcan la ubicación geográfica del país invadido y mucho menos porque se invade. Ellos solo se basan en la manida “percepción” de que merecen acabarlos, porque son enemigos de la libertad mundial que ellos “representan”. Por eso, nunca pensé, ni siquiera en mí mas desvariado cavilar, que pudiera titular alguno de mis escritos con algún asomo de loas hacia este funesto personaje: Bush. Coño, pero es que Obama lo ha superado con creces.

Bush junior, heredó no solo los atributos de su taita, fue un belicoso emperador que de manera nada solapada y jetoneando, decía y hacia sus hazañas, con la inquina propia de Nerón y se jactaba de ellas. Este orgullo lo hacía patente públicamente y al aludir sus proezas y por supuesto, la clara manifestación de separar quienes eran sus “aliados” y quienes sus enemigos, lo hacía a el de alguna manera predecible; a pesar que este modo de ser producía repulsa mundial  hasta en aquellos a los que el apoyaba o a él lo apoyaban y esto al tipo le encantaba y no lo disimulaba. Y estoy seguro (sin ser abogado del diablo) que este sujeto dentro de su absoluta falta de moral o cualquier otro valor humano inexistente en él, no aceptaría por nada del mundo el “puteado” Premio Nobel de la Paz, porque estaba orgulloso de hacer la guerra y acabar pueblos inocentes y este “codiciado” premio, sería una mácula en su sangriento currículo.

Obama que obtuvo ese “galardón” por su color de piel como logro pacificador, no ha tenido impedimento en manifestarse a favor de la “necesaria” masacre que la supremacía blanca mundial hace sobre un pueblo africano, para destruir su milenaria cultura y apoderarse del negro petróleo. Obama igual que el fallecido y descolorido Michael Jackson (que se aclaró la piel y se afino sus rasgos) reniega de su genética racial y cree que con esta “gracia” se va a ganar la simpatía de la albina extrema derecha, pero estos saben que la sangre de “mister president” es una mezcla “impura” de “sangre de blanca con sangre de negro” y para colmo africana, prevaleciendo esta última. Es decir, Obama es y será el títere más títere que jamás ha tenido el imperio norteamericano, ya que es un sujeto que cree representar el “avance” de los afrodescendientes en un país de esclavitud y donde el mismo es esclavo de su propia ambición y fácilmente manipulado y usado por este oprobioso imperio. Contrario al etílico vaquero Busch, este era la encarnación del imperio, no era su títere, era su representante, era salido de sus propias entrañas.

Mister Obama en su afán de emular al asesinado Kennedy inicio su mandato con las promesas más sentidas de la clase trabajadora norteamericana, como era el plan de seguridad social y el ataque a las multinacionales de los seguros médicos, “enfrentarse” a la banca privada por aquello de las hipotecas familiares y los altos intereses (una tradición norteamericana, andar hipotecado), el feo lunar (no de él) de Guantánamo, los impuestos y alguna que otra “nimiedad”. La derecha lo dejo entretenerse con los asuntos domésticos, mientras ellos oteaban en el horizonte internacional, algún “paisito” que depredar fácilmente y que tuviera riquezas, porque el que regenta el “dictador” Chávez ha salido un hueso duro que roer, pero que no han descuidado en su ataque ni un momento.

Y entonces empezó el tsunami árabe-africano, con el sacrificio preliminar del ya innecesario “aliado” Hosni Mubarack en Egipto hasta llegar a lo que hoy pasa en Libia y lo que sigue en Siria. La ultraderecha encendió el polvorín desde el norte de África, para meterle candela a todo el Golfo Arábigo y desplazar o asesinar a los líderes nacionalistas o socialistas árabes que no habían claudicado. Mientras tanto, Obama paseando por el Sur de América en una intrascendente gira y abriendo los brazos en Brasil al lado del Cristo del cerro de Corcovado en las cálidas y mulatas tierras de Río de Janeiro, mientras los aviones de la coalición empezaban su desmedido bombardeo a mata rasa contra la población libia. También hubo un pronunciamiento del corporativo cura mayor (léase Papa) pidiendo que este ataque no tuviera muchos muertos, ya que no generaban réditos para la iglesia católica porque no eran sus clientes, perdón, feligreses. En fin, todo el estamento de la maligna coalición en contra de un pequeño país y el boss de boss entretenido chupando caipiriña en Brasil y vino en el larguirucho Chile.

Obama le cambio el color de piel a la oficina Oval, no como transición del poder del capitalismo derechista y asesino, hacia un capitalismo social que algunos romanticones o pendejos creían, sino para mediatizar una distracción que tiene como finalidad arreciar la acción del Imperio Criminal hacia aquellas naciones que se han desprendido de alguna manera de su obligante tutoría y lo han desafiado. Nuestra patria y el liderazgo del camarada Chávez es un “punto de honor” para la jauría norteña y su actuar desestabilizador se mantendrá, tratando de comparar al Compañero Presidente de manera reiterativa, con el mas indeseable dictador sin apoyo popular y que esta “apreciación justifique” la intervención de la coalición.

Por eso, cuando vemos a lo interno que no hacemos el trabajo, que nos entretenemos en distracciones individuales, que los estudiantes revolucionarios no enfrentan a los mediatizados “jetas cosidas”, que las autoridades universitarias de las experimentales no se pronuncian porque la sombra de ARBOL es intrascendente, cuando creamos parcelas de poder en vez de una gran nación política, cuando nuestro proceso sirve para posicionar espacios de grupos, cuando nos olvidamos del pueblo, es cuando somos cómplices del imperio en la destrucción de nuestra revolución.

Finalmente, con mucha esperanza digo que aun hay una cuantiosa revolución y revolucionarios, cuando uno ve al transitar por las calles, que el anhelo encarnado en el Camarada Chávez se mantiene a pesar de que “algunos servidores públicos” no sirven para un carájo. Pero por si acaso algún o alguna “camarada” de corto discernir y que de manera alegre lanzan como improperio el calificativo de contrarrevolucionario a los que opinamos a través de nuestros escritos o en nuestro quehacer diario, les manifiesto que no extraño a Bush ni lo que el representa, pero este Obama es tan incomparable, que tenía que llegar bien bajo para compararlo.

Es todo por hoy.

cajucont@gmail.com

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NOTA:

La camarada Ana Castro me escribe lo siguiente (sic) “Ing. Contreras, la situación sigue igual. Para solucionar el problema para que VTV se vea en la zona Norte de Valencia: colocar dos torres, una en El Cerro El Café y la otra en el Cerro Copey. El correo con la denuncia lo he enviado en reiteradiiiiiiiisimas veces desde hace más de 3 años y antes por fax y teléfono, llevando escritos directo al canal, entregándolo a cuanto funcionario veo por allí. Hoy es 17-3-2011. “

Ahí queda eso, la canalla mediática se ve en todo el país y nuestro aparato comunicacional que a veces es lerdo en reaccionar, no nos cubre. A quien competa.



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Carlos Contreras


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