Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo VI de “El Capital” (IV)

¿Qué otro fenómeno se presenta en el proceso de trabajo?

Otro interesante fenómeno se nos presenta aquí. Supongamos que una máquina valga 1000 bolívares y tenga 1000 días de vida. Ello querrá decir que cada día que funcione transferirá a su producto 1/1000 de su valor. Pero, aunque su fuerza vital disminuya, la máquina seguirá actuando en conjunto en el proceso de trabajo. Tenemos, pues, aquí un factor del proceso de trabajo, un medio de producción, que es totalmente absorbido por el proceso de trabajo, pero que sólo desaparece en parte en el proceso de valorización. La diferencia existente entre el proceso de trabajo y el proceso de valorización se refleja aquí en sus factores materiales, puesto que el mismo medio de producción, considerado como elemento del proceso de trabajo cuenta íntegramente, y en cuanto elemento del proceso de creación de valor sólo cuenta fragmentariamente en el mismo proceso de producción.

Y puede ocurrir también lo contrario, es decir, que un medio de producción sea integralmente absorbido por el proceso de valorización y sólo intervenga fragmentariamente en el proceso de trabajo. Supongamos que, al hilar el algodón, de cada 115 kilogramos diarios haya 15 que no dan hilo, sino desperdicio. A pesar de ello, si este desperdicio del 15 por ciento es normal, inseparable de la elaboración media del algodón, el valor de las 15 libras de algodón perdidas se transfiere al valor del hilo, ni más ni menos que el valor de las 100 libras que forman su sustancia. Para fabricar 100 kilogramos de hilo, no hay más remedio que sacrificar el valor de uso de las 15 libras de algodón que se desperdician. La pérdida de este algodón es una de las tantas condiciones de producción del hilo. Por eso su valor se transfiere al de éste. Y lo mismo ocurre con todos los excrementos del proceso de trabajo, a lo menos en la medida en que forman nuevos medios de producción, y por tanto nuevos valores de uso independientes. Así, por ejemplo, en las grandes fábricas metalúrgicas se ven montañas de hierro de desecho, removidas como virutas de madera por una cuantas maquinarias ciclópeas y transportadas por la noche, en grandes carros, de la fábrica a la fundición, para volver al día siguiente de la fundición a la fábrica convertidas en hierro fundido.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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