Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en:

La sección primera del capítulo I de “El Capital” (III)

¿Cómo se mide la cuantía del valor de uso de las mercancías?

Se mide por la cantidad de sustancia creadora de valor, es decir, de trabajo socialmente necesario que éste encierra. Y a su vez, esa cantidad de trabajo que encierra se mide por el tiempo de su duración, y el tiempo de trabajo, tiene, finalmente, su unidad de medida en las distintas fracciones de tiempo: horas, días, etc.

¿Cómo definiría usted al trabajo socialmente necesario?

Si sólo dijéramos que el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo invertida en su producción, distribución y consumo, las mercancías encerrarían más valor cuanto más holgazán o más torpe sea la persona que lo ejecuta o, lo que es lo mismo, cuanto más tiempo tarde en hacerlo. Pero no; el trabajo que forma la sustancia de los valores es trabajo humano igual, inversión de la misma fuerza humana de trabajo. Es como si toda la fuerza de trabajo de la sociedad, materializada en la totalidad de valores que forman el mundo de las mercancías, representase para estos efectos una inmensa fuerza humana de trabajo, no obstante ser la suma de un sinnúmero de fuerzas de trabajo individuales. Por tanto, el tiempo de trabajo socialmente necesario es aquel que se requiere para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones normales y con el grado medio de destreza e intensidad de trabajo imperantes en la sociedad

¿De qué factores depende el trabajo socialmente necesario?

La capacidad productiva del trabajo depende de una serie de factores, entre los cuales se cuentan el grado medio de destreza del trabajador o trabajadora, el nivel de progreso de la ciencia y de sus aplicaciones, la organización social del proceso de producción, distribución y consumo, el volumen y la eficacia de los medios de producción, distribución y consumo y las condiciones naturales.

¿Puede existir un objeto que tenga valor de uso sin tener valor de cambio?

Un objeto puede ser valor de uso sin ser valor. Así acontece cuando la utilidad que este objeto encierra para las personas no se debe al trabajo. Es el caso del aire, de la tierra virgen, de las praderas naturales, de los bosques silvestres, etc. Y, puede, asimismo, un objeto ser útil sin ser mercancía. Los productos del trabajo destinados a satisfacer las necesidades personales de quienes los crea son, indudablemente, valores de uso, pero no mercancías. Para producir mercancías, no basta con producir valores de uso, sino que es menester producir valores de uso para otros, valores de uso sociales.

¿Puede existir, al contrario, un objeto que tenga valor de cambio sin tener valor de uso?

Ningún objeto puede ser un valor de cambio sin ser a la vez objeto útil. Si es inútil, lo será también el trabajo que éste encierra; no contará como trabajo ni representará, por tanto, un valor de cambio.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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