Chiveras

Toda revolución supone una confrontación permanente en lo político y en lo ideológico, no solo con los enemigos identificados que representan el orden establecido, sino entre las corrientes que el interior del espacio revolucionario defienden abierta o solapadamente sus posiciones e intereses y visiones.

En todo proceso revolucionario siempre se constituye un grupo, movimiento o partido de vanguardia que por su claridad política, su cohesión ideológica y la talla de su liderazgo, arrastra a las otras corrientes al “vendaval revolucionario”, estableciendo en ese proceso, diversos niveles de coincidencia, acuerdos y alianzas cuya sostenibilidad en el tiempo, depende del desarrollo de los acontecimientos y de las posiciones que asuman su dirigencia.

Es inevitable, entonces, que en la medida en que la vanguardia precise, con mayor claridad, sus definiciones, avance de manera acelerada en la conquista del objetivo estratégico y la confrontación con el enemigo identificado se haga mas abierta y definitiva; al interior de los sectores revolucionarios se radicalizarán las posiciones y se manifestarán las divergencias, produciendo divisiones, desprendimientos y fraccionamientos en cada uno de las formaciones del campo revolucionario y entre esas mismas corrientes, hasta alcanzar un nuevo reagrupamientos de fuerzas con definiciones política estratégicas mas claras, que harán posible una mayor contundencia en la voluntad de victoria de la revolución.

En ese marco, aparecen agrupamientos derivados de diversas circunstancias que afectan al movimiento revolucionario: desde las que se originan en la sana confrontación política entre las diversas corrientes, hasta las que se constituyen como consecuencia de las luchas fraccionales de caudillos, pasando por aquellas que responde a intereses subalternos de carácter regionalistas, étnico-religiosos, burocráticos, personalistas y de otra índole alejadas del proceso revolucionario mismo.

De allí surgen las llamadas CHIVERAS políticas, suerte de amplio y desordenado espacio de coincidencia de los resentidos, los transfugas, los derrotados, los frustrados, los oportunistas, los quinta-columnas y demás elementos no revolucionarios que, unidos por la “razón” común de aparecer identificado, a toda costa” y a cualquier precio, con la revolución, con el fin de alcanzar su bastardo propósito; se agrupan y pugnan para alcanzar una notoriedad y fuerza que en lucha de las ideas y en el sacrificio de la lucha revolucionaria, no han conseguido.

Estas CHIVERAS políticas, sin embargo solo alcanzan mantenerse por la inercia compulsiva de quienes la integran y la los espacios de poder que hayan acumulado, porque, en lo fundamental, carecen de liderazgo real, no tienen una visión estratégica de la revolución y están muy lejos del sentimiento de unidad revolucionaria de las masas; razón por la cual, finalmente sucumbirán a las pretensiones personalistas de sus jefes y a la frustración de sus seguidores, engañados por sus manipuladas críticas hacia la revolución y su vanguardia.

Quienes con pasión aman la revolución y están dispuesto a entregar su vida por ella, aún con los errores que se puedan cometer, deben saber que estos no son tiempos de CHIVERAS sino de motores revolucionarios. “VACILAR ES PERDERNOS.” S. Bolívar


P.D.: En Venezuela, se denomina “chivera” a negocio de aparatos y piezas usadas de vehículos


yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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