El Ché siempre presente, comandante de la moral y de la esperanza

Releemos los trabajos del Che Guevara, nos metemos en su vida revolucionaria, él, que daba ejemplo con su coraje en todos los frentes de lucha. EL Che se leía un promedio de tres a cuatro libros por semana. Escribía, atendía enfermos, trabajaba con los albañiles y campesinos, discutía hasta el amanecer con los camaradas, y nunca descansó hasta que le metieron en Bolivia aquel maldito balazo que dejó huérfana a la humanidad toda de un gran ideal de revolucionario. Nunca tuvo ninguna clase de privilegios el Che, y si alguien le ofrecía su catre para descansar lo rechazaba y se iba debajo de un árbol. Era el último en comer cuando servían el rancho. Nunca pedía nada y todo lo quería hacer por sí mismo. Sufrió todos los dolores, todas las estrecheces, siempre callado, siempre batallando, sobre todo cuando contemplaba el conformismo, la estupidez, la cobardía y el abandono de la gente. Su ejemplo nos escuece el alma cuando vemos que en nuestro medio los “revolucionarios” para echárselas, tienen que llevar una franela roja y hablar de que están con el comandante Chávez y que todos los que nos estén con lo que Chávez a muerte, son “infiltrados”. El Che también era muy exigente y terrible cuando tenía que enfrentar a los vagos y él no les permitía que lo llamaran “Che”, sino solamente a la gente humilde. Cuando un pendejo de esos “revolucionario” se le acercaba y le llamaba “Che”, el se volteaba con presteza y le decía: “Mire, yo para usted soy el comandante Ernesto Guevara; yo soy el Che para el pueblo”.  

Cómo sería el Che en el PSUV que hoy tiene Mérida. Imaginemos un poco a ese Che metido por el Centro Cultural Tulio Febres Cordero, andando por la Plaza Bolívar, donde casi todos nuestros camaradas andan perdiendo el tiempo cuando tenemos grandísimos problemas en la Salud, en la agrivultura, Educación, Seguridad y Vivienda. Cómo sería de terrible ese Che mirando a tantos empresarios parásitos, tantos carros de lujo en los entes oficiales, tantos cheques salen para gastarlos en pendejadas mientras todavía hay gente que no tiene un plato de comida para el día a día. Con tanta desmoralización y desvergüenza de gente inconsciente que se está aprovechando de los dineros del Estado para sus propios proyectos personales. El Che hoy nos implora moral y disciplina. Él nos decía: “Disciplina y moral son las bases sobre las que se asienta la fuerza de un ejército, cualquiera que sea su composición. Examinemos ambos términos: la moral de un ejército tiene dos fases que se complementan mutuamente; hay una moral en cuanto al sentido ético de la palabra y otra en su sentido heroico; toda agrupación armada, para ser perfecta, tiene que reunir ambas. La moral en cuanto a ética ha cambiado en el transcurso de los tiempos y de acuerdo con las ideas predominantes en una sociedad dada. Saquear las casas y llevarse todos los objetos de valor era lo correcto en la sociedad feudal, pero quien se llevara las mujeres como prenda, habría faltado a sus deberes morales, y un ejército que lo hiciera como norma, estarнa viviendo al margen de la época. Sin embargo, tiempo antes esto era lo correcto y las mujeres de los vencidos pasaban a formar parte del patrimonio del vencedor.” Que hoy se entienda que ese ejército del cual él habla es la lucha diaria social que nosotros debemos llevar en la calle. Añadía: “Todos los ejércitos deben cuidar celosamente su moral ética, como parte sustancial de su estructura, así como factor de lucha, como factor de endurecimiento del soldado. La moral en un sentido heroico es esa fuerza combativa, esa fe en el triunfo final y en la justicia de la causa que lleva a los soldados a efectuar los más extraordinarios hechos de valor.” Este jueves 8 de octubre el Presidente del Consejo Legislativo del estado Mérida  Legislador Alexis Ramírez efectuara un Homenaje al "Guerrillero Heróico" El Che Guevara en el salón de secciones del ente legislativo.

Hoy otro revolucionarios nos recuerdan que lo que Guevara abandonara todo: familia, fortuna personal, carrera profesional, para unirse a ese puñado de luchadores. Lo que lo movió a afincarse en Cuba, lejos de su patria de nacimiento y ocupar allí altos cargos y responsabilidades ministeriales, abandonando su seguridad para luego partir hacia Bolivia para enfrentar a los militares gorilas de Estados Unidos, nacía de su conciencia -individual y social- que se llama moral revolucionaria. Lo que nos hace mucha falta en el PSUV, y que no tenemos porque a casi nadie le interesa la formación de cuadros. Dura y triste realidad, camaradas.

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Sinforiano Guerrero Lobo


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