La gestión de salud revolucionaria

El proceso de reversión de la descentralización de puertos y aeropuertos de nuestro país como un proceso importante para la seguridad del estado y sus componentes, hace que revisemos nuevamente la temática de la gestión de la salud y de la enfermedad también importante en esa seguridad.

Este importante sector que nos da la base para el desarrollo humano, pues consideramos que el desarrollo es tener la garantía de vivir con salud y la seguridad de contar de una lucha contra las enfermedades en un modelo de atención con calidad (acceso, oferta y cobertura, eficacia, eficiencia, efectividad, etc.), todo como un modelo integral.

Tenemos en la cúspide de la pirámide de Kelser los preceptos constitucionales, la orientación de país en el preámbulo, con eje transversal del culto a la vida y a la salud como parte integral de este derecho humano, primordialmente los artículos 3, 19, 43, 46, 47, 51, 55, 62, 75, 76, 78, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 88, 89, 90 entre otros. aún esperamos una ley especial de salud.

Ante un proceso revolucionario, se debe cuestionar el enfoque establecido, un modelo de atención al servicio de una mala calidad que promueve y garantiza la prevalencia de esta característica en la oferta privada (modelo capitalista: seguros HCM, sistemas propagados, consultorios, clínica y hospitales privados), sin solución para el mercado de la logística diagnóstica y de tratamiento (privatizada a nivel mundial). Es así como la oferta de atención pública (socialista y comunista) se ha caracterizado tradicionalmente por:

· Prevalencia del modelo asistencial, obviando del mismo la prevención y la rehabilitación, opacando la atención de salud (higiene, seguridad, buen pacto social, buen tratamiento ambiental)

· Centralismo administrativo que pasó al modelo de independencia direccional y operacional llamado descentralización y que hoy impera.

· Desintegración operacional: por un lado con multiplicidad de gestiones socialistas (IVSS, IPASME, Sanidad Militar, Fonprepol, SMO de las Universidades, etc.) y de las gestiones comunistas (MPP para la Salud, Barrio Adentro, Sistema Regionales de Salud de los estados descentralizados, sistemas de salud de corporaciones de desarrollo regionales, sistemas de salud de alcaldías). Por el otro lado, dentro de los sistemas regionales una casi independencia operacional de los centros de atención, con solo el valor para preciarse de llamarse sistema, de aporte de información al nivel de jefatura como eje administrativo jerárquico.

· Anacronismo asistencial plasmado en el desarrollo y permanencia de la misma oferta de centros asistenciales y de sistema de atención, personal y tecnología, lo cual ha creado una deuda sanitaria y que descuadra ante el planteamiento de los CDI y CAT. Falta de verdadero sistema nacional integrado de comunicación lo cual trae como consecuencia la dispersión asistencial, la replicación de asistencia, pérdida de esfuerzos y recursos, subregistro e invención de información y el atraso de registros estadístico de actividades y logros.

· Desatención de los controles de los factores de salud y de riesgo.

· Desprecio por el cumplimiento del compromiso asumido en Alma Ata el siglo pasado del desarrollo de la atención primaria de salud, con especial apoyo al desarrollo de la higiene, seguridad, buen pacto social y buen trato ambiental como valores para el desarrollo humano.

· Apoyo y premiación a la oferta de asistencia capitalista (seguros HCM, sistemas prepagados, consultorios, clínicas y hospitales privados), como parte del paquete de contratos y reivindicaciones de los trabajadores tanto en el sector público como privado. Todo lo cual evidencia que todos conocemos el fracaso del sistema socialista (IVSS, IPASME, Sanidad Militar, Fonprepol, SMO de las Universidades,) y comunista (MPP para la Salud, Barrio Adentro, Sistema Regionales de Salud de los estados descentralizados, sistemas de salud de corporaciones de desarrollo regionales, sistemas de salud de alcaldías) de salud y la vulnerabilidad de todos de ser asistido en especial en una situación apremiante.

· Poco desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación para el sector de la atención de la salud y de la enfermedad.

· Falta del desarrollo de la educación sanitaria como eje transversal en la educación formal.

· Falta de conciencia: quién es el dueño de los sistemas asistenciales socialistas (IVSS, IPASME, Sanidad Militar, Fonprepol, SMO de las Universidades,) y comunistas (MPP para la Salud, Barrio Adentro, Sistema Regionales de Salud de los estados descentralizados, sistemas de salud de corporaciones de desarrollo regionales, sistemas de salud de alcaldías), que no es otro que el pueblo, no importa su condición laboral ni socioeconómica. Y la falta de identificación de pertenencia jerárquica nacional, regional, estadal, local y comunitaria del personal de las instituciones y de los miembros de las familias y comunidades.

· Falta de una política de calidad (acceso, oferta y cobertura, eficacia, eficiencia, efectividad, etc.), para el desarrollo de un nivel numérico adecuado de formación de profesionales para la atención de salud y enfermedad, basado en el desarrollo de núcleos de atención primaria de salud conformado en promedio por doscientas cincuenta familias.

· Reconocimiento de la familia como unidad de medición y planificación de las políticas de salud.

· Falta del desarrollo del ejercicio de la participación de la persona humana, la familia, la comunidad en la gestión de salud y enfermedad.

· Insuficiente apoyo socioeconómico en la gestión de adquisición de servicios diagnósticos y de tratamiento a personas y familias que lo necesiten careciendo de los medios de acceso a ellos, todo ante la realidad de la privatización de la ciencia, tecnología, innovación y logística diagnóstica, de tratamiento y de rehabilitación.

Ante esta realidad, se impone tomar decisiones políticas y la participación de todos los actores para lograr un modelo más acertado que de cuenta de un bienestar biológico, psíquico, social y ambiental y no de la simple ausencia de enfermedad, que es la definición de salud aceptada.

Pasar de una vez por todas a un verdadero modelo de sistematización de la oferta de salud y de asistencia socialista (IVSS, IPASME, Sanidad Militar, Fonprepol, SMO de las Universidades,) y comunista (MPP para la Salud, Barrio Adentro, Sistema Regionales de Salud de los estados descentralizados, sistemas de salud de corporaciones de desarrollo regionales, sistemas de salud de alcaldías),con calidad (acceso, oferta y cobertura, eficacia, eficiencia, efectividad, etc.), con una política y guía central, desconcentrada y adecuada a cada región, estado, localidad y comunidad y dejar atrás este despelote loco que solo se explica como modelo que garantiza el desarrollo cada vez mayor de la excluyente asistencia capitalista (seguros HCM, sistemas prepagados, consultorios, clínicas y hospitales privados), peligrosa paralos quienes tienen acceso a ella con recursos limitados.


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Elio Ríos


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