La Participación Popular como herramienta esencial del socialismo

Es fundamental que se comprenda que la revolución socialista y la participación popular que ella generaría deben imbricarse de tal manera que se hagan un todo indivisible, en toda instancia y en todo momento, para convertirse en una realidad característica permanente del socialismo. Esto supone avanzar decididamente hacia el autogobierno del pueblo, cosa que implica creer en su madurez y en su capacidad política para manejar los asuntos de Estado, al mismo tiempo que se estimula en él los conocimientos básicos con los cuales enfrentará cualquier intento por desviar los propósitos revolucionarios fundamentales, ejerciendo y nutriendo la democracia de una forma directa, otorgándole rasgos populares únicos y trascendentales.

Si, como lo propone la Constitución venezolana, el tránsito de refundación que viviría la república venezolana en general se enmarca en la soberanía popular y en la democracia participativa, existe por tanto la necesidad de un proceso revolucionario que debe expandirse, profundizarse y asegurarse, en concepciones y prácticas auto-renovadas, sin permitirse su fosilización e institucionalización, de modo que se supere exitosamente el pasado. Ello adquiere una jerarquía capital, más allá, incluso, del texto constitucional al hacer posible que el pueblo ejerza también el poder constituyente y así se facilite modificar radicalmente la estructura del Estado, hasta ahora regido por cánones burgueses y reformistas que datan de comienzos del siglo XX y que impiden la existencia y funcionamiento de una democracia más cercana a los sectores mayoritarios del país. Por ello, lo que debe interesar a todos los revolucionarios verdaderos es que se afirmen los cimientos de la democracia participativa y protagónica, ya que ella contiene los gérmenes que harán realidad los diversos cambios revolucionarios que proponga alcanzar el pueblo, rediseñando las relaciones de poder y planteándose un sistema económico y una geopolítica más favorable a sus expectativas.

La participación popular es (o debiera ser), por consiguiente, el objetivo central de la acción revolucionaria, más que la simplemente electoral, asegurando de este modo la construcción -desde abajo- del nuevo socialismo, con valores opuestos a la representatividad, al burocratismo y al clientelismo político que caracterizaron la historia republicana común de nuestros pueblos durante el último medio siglo. En este sentido, se han dado algunos pasos significativos, especialmente con la elección de algunos gobiernos progresistas e izquierdistas, así como la movilización, conformación y gestión de diversos grupos y movimientos sociales, donde los voceros fungen de ejecutores de la voluntad general de las asambleas de ciudadanas y ciudadanos, cuestión que trastoca por completo la pasividad y el apoliticismo a que se vieran éstos obligados por la ideología dominante de las elites. Esto permitirá, sin duda, el surgimiento de liderazgos más directamente conectados con la lucha reivindicativa de los sectores populares e impulsará una mayor acción contralora y legisladora de parte de los mismos, siendo fortuita la transformación del Estado, cuestión que afectaría el radio de acción, tanto de la dirigencia política como del gobierno, obligados ahora a compartir las responsabilidades del poder constituido, independientemente de si creen en ello o no. Siendo ello así, el pueblo profundizaría y redefiniría, de un modo novedoso y único,  lo que hemos entendido secularmente por democracia, comparable quizás en objetivos, debates y participación a lo protagonizado en los días iniciales de la revolución bolchevique, liderada por Lenin en 1917. Ello exige, por consiguiente, la adopción de una conciencia nueva, producto de una formación teórica y de una práctica realmente revolucionaria, con un conocimiento siempre renovado, pero firme, de lo que debiera ser el socialismo en el siglo XXI y proporcionándose, en consecuencia, un espacio autogestionario, alejado de la manipulación de cualquier gobierno o Estado.

La participación popular -a la par de contribuir efectivamente a la definición y construcción del socialismo- se encamina también a suplir la ética prevaleciente del tener por la ética del ser, con lo cual se romperán muchos paradigmas, en lo individual y en lo colectivo.-

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HOMAR GARCÉS
¡¡¡REBELDE Y REVOLUCIONARIO!!!
 
¡¡Hasta la Victoria siempre!!
¡¡Luchar hasta vencer!!


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Homar Garcés


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