¿El Fin de las Guerrillas?

“Creo en la lucha armada como única solución

para los pueblos que combaten por liberarse y soy

consecuente con mis creencias. Muchos me dirán

aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente,

y de los que ponen el pellejo para demostrar sus

verdades”

Ernesto Ché Guevara

II



En el primer aparte de mi trabajo FILOSOFÍA DE LA VIOLENCIA, expongo que el concepto de violencia en terreno filosófico, no escapa a su casi inmediata connotación en lo político, i con la ayuda de A. Lalande, agrego que en un sentido mui general “es el carácter de un fenómeno o un acto que es violento”, o se dice también, “hacerse violencia, hacer violencia a su naturaleza” i por esta intención de verlo contrario a la “naturaleza” nos parece ilegítimo o ilegal, cuando nos vemos sujetos a las leyes del hombre, sin pensar que han sido hechas por quienes detectan el poder i desean guardarlo o perpetuarlo, en desmedro de otros que son mayoría. Por lo tanto, puede haber una violencia irracional, como lo es frecuentemente en la sociedad i en la delincuencia que la ataca, lo que no quita valor a una violencia justa, cuando se atenta contra los derechos de los seres humanos. Allí, la violencia justa convertida en rebeldía, se me presenta como la más noble defensa o cuido, de la dignidad del hombre; i así veo a los guerrilleros que, desplazados, marginados, ofendidos i atacados como ciudadanos, tienen que recurrir a la lucha armada, no por delincuencia ni terrorismo, sino por defensa de sus derechos i de su dignidad. No son delincuentes, sino aventureros –como lo expresa el Ché- de los que exponen el pellejo i la vida, por demostrar i afirmar sus verdades. I así veo a las FARC i EP de Colombia, el país más fascista de América i quizá del mundo actual. La prueba es la presencia de un presidente de la República, disfrazado de demócrata, que finge parlamentar con un mandatario vecino, al cual ha ordenado asesinar.

Por esto, además, coincido con Celia Hart en que Chávez escogió o utilizó, más que escoger, un momento no mui propicio, no tanto para criticar sino referirse a la realidad del momento (con la muerte por asesinato de dos líderes, i la muerte natural del fundador de la guerrilla colombiana, consecuente con sus creencias i principios, como Maduranda) para exponer que, en este caso histórico concreto, la lucha armada ha intentado sin éxito, una oposición radical al gobierno dictatorial de su país, durante más de medio siglo, i por lo tanto intentar otro modo o medio de lograr entendimiento pacífico podría contribuir a la paz. Empero, eso es todavía más que imposible, porque ese terrorismo de Estado que enfrentan o combaten, no cambiará jamás i es más agresivo i asesino, por lacayo o sumiso hasta el ridículo, a los mandatos o imposiciones del Imperio Norteamericano; ya dicho, el más terrible i genocida de la Historia Universal. Esa otra forma de buscar la paz, ya se ha intentado hasta tres veces, i el resultado ha sido, entregarse a morir asesinados o exterminados, sin respeto alguno por los derechos políticos i humanos, entre ellos el principal: el respeto a la vida. Ni la vida de los guerrilleros, o lo más cruel: ni la de sus familias. ¿Podría entonces la guerrilla colombiana engañarse una vez más, deponer las armas, presentarse al sacrificio, sin siquiera haber obtenido el beneficio de una sola libertad de los guerrilleros recluidos en las cárceles, i posiblemente sometidos a vejaciones i torturas? ¿No han visto que hasta muchachas jóvenes que hicieron de mensajeras en el cambio o acuerdo humanitario, las encarcelaron descaradamente? ¿Es que quiere olvidarse la historia o la realidad del pueblo colombiano en el presente? Por eso es válida la afirmación de Celia Hart: “Sea o no atractiva la guerrilla para estos frívolos tiempos, nadie, absolutamente nadie tiene el derecho a cuestionar el derecho a la rebeldía”.

Pienso entonces que, el presidente Chávez, que como socialista i luchador por las clases marginadas i necesitadas de todos los pueblos de América i el mundo, i exhibiendo el amor revolucionario que tiene i hace notar Ernesto Ché Guevara en todo revolucionario auténtico, así como los “errores o mentiras mentales” que le ha puesto la religión cristiana, ha querido mediar en busca no solamente de la liberación de rehenes, sino de la paz en Colombia, con tanto frenesí, que las buenas intenciones lo llevaron a cometer un error, concretándose al “caso Colombia” i olvidando como lo dice Sartre, Sorel, Camus o el Ché entre los que he citado, que ante la barbarie i la injusticia no queda otra alternativa que la lucha armada (como vemos en los momentos en Irak i Afganistán, o apunta el futuro, ojalá que no, o “Dios no lo quiera” como dicen los “cristianos” de la oposición, pero no dejan de conspirar contra la patria i a favor del diablo Bush, quien tiene iguales intenciones contra Irán i Venezuela) para defenderse la agresión imperialista, ladrona i genocida. Creer que la lucha guerrillera de los pueblos que no se dejan someter, pueda desaparecer o estar fuera de lugar o de la “moda”, es imaginar un mundo donde el imperio agresor, ladrón i asesino, haya desaparecido por arte de magia. Al contrario, cada día aumenta su agresividad i saqueo, ahora por el petróleo, mañana por el agua, las selvas (la Amazonia) i cuantos recursos energéticos i de materias primas sean necesarios para la vida. Por eso, la gigantesca agresión ecológica que hacen al planeta, i amenazan con destruirlo definitivamente. Si las fuerzas de la naturaleza, terremotos, huracanes, ciclones i otras catástrofes no le ponen coto a la voracidad imperial (que no acata ni respeta a su propio pueblo) llegará el día de una nueva e inmensa guerra mundial, o el planeta todo sea una guerrilla contra la opresión sin límites, toque la rebeldía i la dignidad de los pueblos, no claudicará jamás.

Por eso Celia Hart acierta: “Para que la guerra de guerrillas pase a la historia, si es que somos marxistas de hecho y no de papel; las condiciones que originan esa forma de resistencia deben haber pasado también a la historia. Y yo no lo creo. Los orígenes de la explotación son más que evidentes, más explícitos y más marcados que nunca”.

Como pueden ver, esta palabras sintetizan de manera admirable lo que ya he expuesto antes, i dejar ver que tenemos armas para defendernos (aunque Colombia emplee más recursos en un armamento superior en números, i con el respaldo del aparato militar de los Estados Unidos), me parece una trivialidad decir que estamos preparados para una posible invasión; lo que me recuerda son los espavientos de Hussein, cuando prometía sorpresas i victorias defensivas en el desierto que, se volvieron arena i polvo. Por eso presidente, muchos venezolanos estamos con usted, más que los muchos de los que lo rodean. Celia dice entonces con sublime sinceridad: “No Chávez. Ni las guerrillas ni las huelgas, ni la propaganda revolucionaria…¡Ningún modelo de resistencia pasa de moda! Todos los medios son válidos. Lo único reprobable es este intento pueril, raquítico… y enfermizo ya, es dialogar con los que nos arrebata los pocos recursos que dejaron los colonizadores: la tierra, el aire y el resto de nuestra dignidad”. Por eso comparto con ella que no ha llegado la hora, ni siquiera de hacer simples liberaciones unilaterales, mientras el gobierno del dictador Uribe Vélez, quien intenta una tercera oportunidad anticonstitucional en el poder i nadie dice nada, se torna más soberbio, agresor i terrorista, conspira para asesinar a nuestro presidente i permite que los estados Unidos instalen una base militar en la Guajira, en nuestras fronteras i con claras intenciones de agresión, como lo demuestra además, la movilización de la IV Flota en el Caribe, con base en Curazao. Estoi de acuerdo con que se suspendan los secuestros, principalmente contra la población civil, como estrategia de lucha; pero no olvidemos que el paramilitarismo de la oligarquía, ya demostrada su relación hasta en el Congreso, no respeta civiles, ni mujeres, ancianos o niños, arrasando pueblos i tierras. ¿Es que las intenciones de paz i diálogo, es solamente también de un solo bando? ¿Los guerrilleros no son seres humanos? ¿No son ciudadanos colombianos con iguales derechos a los que están en el poder? ..”sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades” como lo dijo el Ché. (Continuará)


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Roberto Jiménez Maggiolo


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