El PSUV debe ser un instrumento para la lucha por el socialismo a través de la expropiación de los capitalistas y la creación de un nuevo estado revolucionario

¡Ninguna concesion a la derecha!

El resultado del referéndum de la reforma constitucional está siendo utilizado por la burguesía venezolana y el imperialismo para lanzar una intensa ofensiva política. Un grave error es culpar a los abstencionistas por no ir a votar. Este sector no fue a votar justamente por que no se le han satisfecho sus necesidades básicas y que no esta de acuerdo con un sector de la burocracia. Otro grave error es decir que las masas no son los suficientemente concientes para ir al socialismo. En diferentes procesos las masas han demostrado un gran nivel de conciencia, como el rescate de la revolución el 13 de abril del 2002 ¡Detuvieron un golpe de estado y es fácil decirlo!, derrotaron el paro patronal contrarrevolucionario, le dieron una lección a la contrarrevolución en el referéndum revocatorio, en las elecciones presidenciales del 2006 mas de 7 millones dieron un voto conciente por el socialismo, y en los momentos donde la revolución ha estado en mayor peligro han sido las masas quienes la ha salvado una y otra vez. A pesar de las enormes conquistas las masas aun lastran los problemas fundamentales, y no se les puede tener permanentemente en efervescencia. Ahí esta raíz del asunto.

Ninguna clase social se suicida, la burguesía no va entregar el poder económico y sus privilegios sin una lucha feroz y, cuentan con el beneplácito de la burocracia y del aparato de estado que sigue siendo burgués. El objetivo la oligarquía es intentar confundir y engañar a los sectores menos concienciados políticamente de las masas, desgastar al Gobierno y hacer una tenaza con la burocracia enquistada dentro del movimiento bolivariano con el fin (a corto plazo) de frenar el avance de la revolución, maniatar políticamente a Chávez e intentar aislarle de las bases revolucionarias; a medio y largo plazo, esta presión -combinada con la continuidad e intensificación del saboteo económico (desabastecimiento, huelga de inversiones, etc.)- busca descarrilar la revolución bolivariana y, finalmente, poder derrotarla.

¡Ninguna concesión a la derecha!

Las primeras medidas anunciadas por varios ministros en el sentido de flexibilizar el control de precios para algunos productos, con el objetivo de que los capitalistas importen y produzcan más y así "se empiecen a corregir los problemas de abastecimiento" van precisamente en el sentido opuesto al que necesitamos. El resultado de estas acciones, si finalmente se llevan a cabo, será que el desabastecimiento continuará pero los productos serán aun más caros que ahora.

Si el gobierno acepta esta lógica, en lugar de denunciarla como lo que es: un chantaje y un boicot por parte de la burguesía, y basarse en la movilización de las masas para arrebatar su poder a los capitalistas, estará poniéndose una soga al cuello. Ceder a la presión de los empresarios (bolivarianos incluidos) sólo pude llevar a un empeoramiento de las condiciones de vida de las masas (nuevos aumentos de precios, más escasez, ataques a los derechos laborales y sociales…) lo que significa una grave amenaza para la revolución.

¿Qué hacer?

Entre las bases del PSUV y del movimiento bolivariano predomina una idea absolutamente correcta y muy positiva: la de que la reforma constitucional fue saboteada por la propia burocracia y que debemos luchar para llevarla a la práctica desde abajo.

Propuestas como el estado socialista, los Consejos de Trabajadores, la expropiación de los capitalistas y por supuesto todas las medidas sociales (reducción de jornada, etc.) son imprescindibles para que la revolución pueda seguir avanzando. Es imprescindible construir un frente único de los militantes y colectivos revolucionarios que coincidimos en estos planteamientos (Batallones del PSUV, Consejos Comunales, CTUs, sindicatos clasistas, Frente campesino Ezequiel Zamora, Frente de Trabajadores de empresas en Cogestión y ocupadas –FRETECO-, etc) para organizar asambleas en cada centro de trabajo y barrio y aprobar un programa de lucha que incluya estos puntos y otros más que respondan a las necesidades y demandas de las masas obreras y populares.

Es preciso crear Comités contra el Desabastecimiento, el Acaparamiento y la subida de precios en cada centro de de trabajo y cada barrio en los que participen sindicatos, Consejos Comunales, organizaciones campesinas, CTUs, etc. Al mismo tiempo en cada fábrica debemos conformar Consejos de Trabajadores, como ya existen en las empresas que fueron recuperadas por los trabajadores, para desarrollar el control obrero y luchar contra las "marramucias" y el saboteo que ejercen los patronos, tanto contra los derechos de los trabajadores como contra los del conjunto del pueblo, acaparando productos, encareciendo precios, etc.

Debemos poner en marcha este plan y al mismo tiempo presentar al Presidente Chávez y al Gobierno un plan de lucha de las bases revolucionarias para completar y hacer irreversible la revolución. La primera medida de ese plan debe ser la estatización bajo control obrero de la industria agroalimentaria (empezando por el Grupo Polar y demás empresas del sector). Esta es la única alternativa viable que permite afrontar el problema del desabastecimiento desde un punto de vista revolucionario, frente a las propuestas que están presentando los reformistas y que sólo suponen concesiones a la derecha.

A estas medidas deberían unirse otras como: expropiación de las principales industrias de construcción y de los grandes propietarios que poseen bloques enteros de edificios (los llamados terratenientes del concreto) para ofrecer viviendas a bajo precio a los jóvenes, trabajadores y los sectores populares. Estatización de la banca (que sabotea los planes del gobierno), de los monopolios (capitalistas que sabotean la economía y la revolución) y de los terratenientes, bajo control obrero y popular, a través de la unificación de los Consejos de Trabajadores, Comunales, Campesinos y Estudiantiles, y sobre esta base construir desde abajo un estado socialista con una economía planificada democráticamente desde las bases revolucionarias y, hacer la Revolución Bolivariana irreversible. Una revolución socialista triunfante en Venezuela se extendería inevitablemente al resto de América Latina. La clase obrera y la juventud de los países capitalistas avanzados también se vería inspirada por nuestro ejemplo revolucionario y, encontraría en una Venezuela Socialista un punto de referencia para la lucha contra el capitalismo.

¡Toma y ocupación de fabricas y tierras!
¡Control Obrero de la producción!
¡Expropiar a los capitalistas!



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Jorge Rossel


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