¿Delegados naturales?

Expresión de un nuevo concepto de democracia participativa o dedocracia en el PSUV

Disposiciones transitorias. Disposición 1: El Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela y los 12 integrantes de las Comisiones Nacionales Propulsora y Técnica serán delegados naturales a la primera Asamblea Socialista Bolivariana (Anteproyecto de Estatutos-PSUV)

¿Sorpresas? Primero la forma. No puede ser el “Presidente de la República Bolivariana de Venezuela” un delegado natural del PSUV, sino en todo caso Hugo Chávez Frías, como líder de la Revolución Bolivariana. Un estatuto mal redactado es una mala señal. Como lo fueron las erráticas señales de los artículos mal redactados de la propuesta de reforma constitucional. Segundo, los contenidos de esta disposición transitoria. ¿Cuál es el espíritu, propósito y razón de ser de esta norma? Nadie dudaba que Chávez sería elegido delegado en la Asamblea Socialista, pero darle a los miembros de las comisiones promotoras y técnica, el estatuto de “delegados naturales” y no de “delegados con derecho a voz pero sin derecho a voto”, como exige la consistencia democrática, comienza a confirmar las sospechas: la comisión promotora y técnica es el cogollo del PSUV. ¿El PSUV nacerá con un “cogollo socialista”?

Recordemos. El día 15 de febrero de 2007 se conformó una Comisión Promotora con el objeto de coordinar con los sectores políticos el método para crear el nuevo partido. En los discursos se enfatizó su función promotora, y que no eran autoridades del partido (Hay suficiente material disponible para constatar esta afirmación). La Comisión fue conformada por Titina Azuaje, Francisco Arias Cárdenas, Freddy Bernal, Diosdado Cabello, Pedro Carreño, Hugo Chávez, David Colmenares, William Fariña, Guillermo García Ponce, Roberto Hernández, Alberto Müller Rojas, Héctor Navarro, Jesús Paz Galárraga, Luis Reyes Reyes, Alí Rodríguez Araque, Jorge Rodríguez Gómez y José Vicente Rangel. El 5 de marzo de 2007, Chávez anunció el inicio oficial del proceso de formación del PSUV y la designación de un Comité Técnico que coordine ese proceso. El Comité técnico lo conformaron: Diosdado Cabello, Adán Chávez, Érika Farías, Lina Ron y Jorge Rodríguez. Un par de días después, el vicepresidente venezolano Jorge Rodríguez anunció la creación de cinco comisiones de trabajo dentro de la Comisión Promotora para agilizar el proceso de formación:

* Eventos: Freddy Bernal (coordinador), Rafael Isea y Luis Reyes Reyes.
* Ideas: Alberto Müller Rojas (coordinador), Adán Chávez, Roberto Hernández, Hector Navarro, Jesús Paz Galárraga y Alí Rodríguez Araque.
* Medios: Guillermo García Ponce (coordinador), Olga Titina Azuaje y José Vicente Rangel Vale.
* Secretaría: Fernando Soto Rojas (coordinador) y David Velásquez.
* Técnica Constituyente: Diosdado Cabello (coordinador), Francisco Arias Cárdenas, Pedro Carreño, William Fariñas y Jorge Rodríguez.

¿Son todas estas figuras y nombres “delegados naturales”?

Chávez anunció el día 14 de febrero de 2007: “Nada se impondrá desde arriba, todo vendrá desde las bases”. Uno esperaría consistencia, coherencia y congruencia con este espíritu democrático. El sintagma “delegados naturales” no parece consistente con este discurso. ¿De cual naturaleza hablan? ¿Acaso todos y todas estas personas son liderazgos “naturales” de las fuerzas socialistas bolivarianas en Venezuela? ¿Y por que se insistió tanto que no eran autoridades y ahora son delegados naturales con iguales derechos que los que pasaron por la dura prueba de la escogencia de las bases? Preguntas sin respuesta.

Siempre se habló del “partido más grande, democrático y revolucionario de la historia venezolana” (El Universal 05/03/07). Hasta ahora tengo dudas razonadas: hemos conseguido la más alta abstención en las elecciones internas de voceros, comparado con el registro de aspirantes a militantes; y hemos alcanzado la implosión de 3.000.000 de votos en el pasado referendo de la reforma constitucional. No seremos los más grandes con los mismos vicios de dirección política. No hemos elegido, si la cuenta no esta mal y sin meter a Chávez, 21 “delegados naturales”, a pesar de que hay excepciones que si fueron delegados electos por la base como Müller Rojas en Miranda. Esta sería la lista tentativa, y si no hay errores:

Titina Azuaje, Francisco Arias Cárdenas, Freddy Bernal, Diosdado Cabello, Pedro Carreño, William Fariña, Guillermo García Ponce, Roberto Hernández, Alberto Müller Rojas, Héctor Navarro, Jesús Paz Galárraga, Luis Reyes Reyes, Alí Rodríguez Araque, José Vicente Rangel. Adán Chávez, Érika Farías, Lina Ron Jorge Rodríguez. Rafael Isea, Fernando Soto Rojas, David Velásquez.

La figura del “delegado natural” es un lastre para la democracia interna de cualquier partido. Por este camino, e institucionalizando cogollos, NO seremos el partido mas democrático. Falta saber si seremos con estas decisiones, el más Revolucionario.

Marc Saint-Upéry: El periodo entre el referéndum revocatorio de agosto de 2004 y al menos la primera mitad de 2006 estuvo marcado por una atmósfera de relativa distensión en la sociedad venezolana. La desmoralización de la oposición dura, el cansancio de la clase media frente a la polarización política y la bonanza económica contribuyeron a limar un poco las asperezas más dolorosas del conflicto entre los adeptos al gobierno bolivariano y sus opositores. Sin embargo, después de su victoria -oficialmente reconocida por el candidato de la oposición, Manuel Rosales, y su estado mayor contra la voluntad de los antichavistas más recalcitrantes- parecería que el presidente venezolano hubiera optado por "agudizar las contradicciones" con una serie de declaraciones y medidas explícitamente destinadas a acelerar la marcha hacia un "socialismo" cuyo contenido permanece, por el momento, lleno de interrogantes. Entre otras, podemos citar: la formación de un "partido único de la revolución"; el anuncio de una nueva reforma constitucional; la aprobación de una ley habilitante de poderes especiales para que el Poder Ejecutivo legisle directamente a sus anchas por dieciocho meses (poco explicable ante un Parlamento plenamente controlado por el chavismo); la renacionalización de las empresas de telecomunicaciones y electricidad CANTV y ELECAR; la derogación de la concesión de la principal televisora privada del país, RCTV. Pese a ser totalmente legal desde el punto de vista formal (el gobierno tiene todo el derecho a no renovar una concesión, RCTV no fue "cerrada" y sigue emitiendo por cable), el "pase de factura" a esta emisora por sus innegables actitudes golpistas en 2002 suscitó una fuerte preocupación en la sociedad (las encuestas muestran que la mayoría de los propios electores chavistas no la aprueban) y provocó protestas callejeras, cuya novedad más notable es la emergencia de un movimiento estudiantil opositor de clase media con un discurso "pacifista" de estilo relativamente inaudito.

Por supuesto, los estudiantes fueron masivamente tachados de "sifrinos" (hijos de papá) y de cachorros del imperio y de la oligarquía por los voceros chavistas. Sin embargo, la novedad del fenómeno no pasó desapercibida entre los exponentes más sensatos del campo bolivariano, Así, el ex ministro de Educación Superior, Samuel Moncada, declaró: "No es que los estudiantes son una fuerza que erupciona sino que frente a la decadencia de los políticos, emergen como una fuerza de oposición. Considero que es un fenómeno muy interesante porque es una dirigencia política fresca y hay que tratarla con mucho respeto. No se puede decir que son manipulados ni agentes de la CIA sino que son unos tipos de oposición convencidos de sus ideas políticas. Yo no estoy convencido de sus ideas, es más, te puedo decir que pienso que la CIA está metida, el gobierno estadounidense y la ultraderecha están metidos; lo que sucede es que estos muchachos tienen sus ideas y no están siguiendo a guarimberos de oficio que se quieren aprovechar. Mientras lo hagan de manera pacífica, bienvenidos sean, porque son un aire fresco dentro de la política que necesita una oposición seria".

Fuera de los temas propiamente políticos, la base material y socioeconómica de esta supuesta aceleración hacia el "socialismo" no parece muy sólida y la situación no ha cambiado mucho en relación con lo descrito en mi artículo de 2006. La informalidad no ha disminuido. Nacieron y murieron más cooperativas, con más o menos la misma cuota sustancial de emprendimientos bajo respiración artificial y de operaciones abocadas a la flexibilización laboral o deseosas de beneficiarse de subsidios y exoneraciones. Las "misiones" siguen en existencia con resultados controvertidos y una cierta baja de rendimiento en algunos casos. El famoso "valijazo" de 800 mil dólares en Buenos Aires reveló a los ojos del mundo la punta de un iceberg de corrupción y de mercantilismo que el propio gobierno bolivariano no llega a desmentir con mucha convicción. En 2006, Eliécer Otaiza, ex jefe de los servicios de inteligencia venezolanos y director del Sistema Nacional de Contrataciones (SNC), reconoció que más del 80 por ciento de los entes públicos a nivel nacional, estadal y municipal, violaba las normas anticorrupción previstas en la ley que rige la materia. Sólo el 15 por ciento de estos organismos cumplía con la obligación de presentar ante el SNC la relación periódica de todos los contratos suscritos. En 2004, entre los entes que presentaron la información requerida, el 95 por ciento de los contratos reportados correspondió a adjudicaciones directas y, según Otaiza, la situación no era sustancialmente distinta en 2005 y en lo que iba de 2006: casi el cien por ciento de los municipios, la mitad de los ministerios y dos tercios de las gobernaciones seguían violando la ley. En lo económico, hubo brotes inflacionarios y desabastecimiento crónico de algunos productos básicos, pero siendo lego en esta disciplina, no me explayaré sobre las explicaciones divergentes de los economistas del gobierno y de la oposición. Por supuesto, la enorme distorsión rentista de la economía se mantiene. A eso podemos añadir que la principal preocupación de la población -y en eso concuerdan por una vez chavistas y antichavistas- es la seguridad: además de la epidemia creciente de robos y secuestros, hay cincuenta homicidios cada fin de semana en Caracas y alrededor de 16 mil por año en todo el país, con un aumento del quince por ciento desde el inicio de 2007.

El horizonte de incertidumbre abierto por las iniciativas erráticas del mandatario suscita fuertes preocupaciones y temores incluso dentro del campo bolivariano. Frente a esta especie de fuga hacia adelante, la expresión más elocuente, aunque muy diplomática y eufemística, de estas preocupaciones la emitió el general Raúl Baduel en su discurso de entrega del cargo de ministro de Defensa el 18 de julio de 2007. Vale la pena citarlo extensamente: "Nuestro modelo de socialismo debe ser profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes. Deberíamos apartarnos de la ortodoxia marxista que considera que la democracia con división de poderes es solamente un instrumento de dominación burguesa. Sin embargo no son sólo los de orden político los únicos errores que deberían considerarse. También se cometieron errores de índole económica en los países del socialismo real. Contra estos también hay que estar en guardia, para no repetirlos. Los errores económicos de estos países del socialismo real como la URSS, incluyen la insuficiente generación de riqueza, ya que a pesar de haber logrado una industrialización acelerada, de tener una economía centralmente planificada y de los planes quinquenales, la economía soviética no pudo ser rentable, no pudo generar la riqueza necesaria para mantener confortablemente a su pueblo. La URSS no pudo dar el salto definitivo hacia adelante para alcanzar los niveles de eficacia en la generación de riqueza de sus competidores capitalistas. La política de nacionalización total de todas las empresas agrícolas, industriales y comerciales crea entre el gobierno y la población graves malentendidos y un descontento que desembocan en la anarquía, el hambre y la rebelión anticomunista. Los precios suben verticalmente, mientras que la producción se hunde y la moneda se desvaloriza y deja de ser un medio normal de cambio. El comunismo de guerra dejó la enseñanza de que no se pueden implantar cambios bruscos en el sistema económico, es decir abolición a rajatabla de la propiedad privada y la socialización brutal de los medios de producción sin que esto repercuta negativamente en la producción de bienes y servicios y sin que, concomitantemente, se genere un descontento generalizado en la población. Antes de repartir la riqueza hay que generarla. No se puede repartir algo que no existe. Esa fórmula no se ha inventado. Para que el modelo socialista que nos planteemos tenga éxito, éste debe encontrar las maneras de hacernos a los venezolanos más productivos. En el pasado, durante la IV República, los gobiernos emplearon la riqueza excesiva generada por el 'boom' petrolero para financiar todo tipo de ayudas económicas y subsidios. Numerosos venezolanos llegaron a depender enteramente de la ayuda oficial. En vez de enseñarle a los venezolanos cómo generar riqueza a través del trabajo y el esfuerzo, se les enseñó a pedirle ayuda al gobierno de turno. Cuando el boom petrolero terminó, el Estado se encontró súbitamente sin los fondos para continuar subsidiando la economía nacional. Fue entonces cuando el país se sumergió en la crisis, la peor en toda la historia venezolana. Nuestro modelo de socialismo debe y tiene que evitar la repetición de estos errores".

Sugerir que podría haber una semejanza de funcionamiento y de destino entre el régimen bolivariano y los odiados gobiernos de la IV República es, en realidad, mucho más ofensivo que cualquier acusación opositora de tiranía, de comunismo o de totalitarismo contra Chávez. Mientras que los tímidos disensos públicos de varios aliados del régimen -como el dirigente del partido Podemos [socialdemócrata, sin relación con el Podemos boliviano] Ismael García o el general Alberto Müller-Rojas- han sido sistemática y ferozmente censurados y deslegitimados desde la presidencia, Chávez no comentó las declaraciones de Baduel. Al contrario de la mayoría de los pocos prestigiosos jerarcas del régimen, el general que enfrentó a los golpistas y salvó el pellejo del presidente brevemente destituido en abril de 2002 es la figura más popular del chavismo después del propio Chávez. Una divergencia pública con él tendría un costo político muy alto. Por supuesto, varios voceros oficialistas declararon de pronto que sólo escuálidos empedernidos y agentes del imperio podían percibir en estas palabras la sombra de una divergencia entre Baduel y el líder. Mientras que, por lo contrario, algunos exponentes de la oposición más recalcitrante denunciaron en ellas una perversa maniobra de diversión efectuada con el acuerdo tácito de Chávez para legitimar entre los ingenuos la fachada democrática de la "dictadura".

- ¿Qué características tiene el nuevo PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela)?

MSU: En diciembre de 2006, apenas Chávez anunció que había que fusionar de urgencia todas lo partidos y organizaciones que apoyan el proceso bolivariano en un único partido revolucionario, frente a la sorpresa y a la perplejidad de algunos aliados del régimen, el ex vicepresidente y actual gobernador del estado Miranda, Diosdado Cabello -un pilar del régimen cuya fortuna personal se multiplicó inexplicablemente durante su paso por la función pública- declaró: "El partido único es una realidad, y en ese sentido no hay nada que discutir, sólo nos queda llevar a cabo el congreso ideológico que se efectuará en el primer trimestre del año 2007, para ventilar los lineamientos que se implementarán para darle vida a esta propuesta". No hubo ningún congreso ideológico en el primer trimestre de 2007, pero el "no hay nada que discutir" se confirmó en varios aspectos.

Mientras que el MVR (Movimiento Quinta República, principal vehículo político y electoral del chavismo) se autodisolvía dócilmente sin debate ni congreso, sus aliados menores del PCV (Partido Comunista), del PPT (Patria Para Todos) y de Podemos expresaron varias reservas frente al calendario y a las modalidades de construcción del nuevo partido. Los representantes de Podemos criticaron también la imposición del eslogan oficial "Patria, socialismo o muerte" (en mi opinión uno de los lemas más repugnantes -y de clara connotación falangista- jamás inventados por la izquierda autoritaria latinoamericana) y sugirieron que algo como "Patria, socialismo democrático y vida" sería tal vez más apropiado. Chávez se enfureció, amenazó a los disidentes y lanzó contra ellos todos los perros guardianes de su propaganda, provocando la división de los tres partidos entre adeptos de la entrada sin condiciones en el PSUV y partidarios de la autonomía crítica.

En agosto del 2007, Chávez anunció sorpresivamente, en medio de un mitin del partido, la creación de una comisión disciplinaria transitoria bajo la dirección de Diosdado Cabello, cuya primera decisión sería una sanción contra un dirigente nacional del PSUV, sin siquiera mencionar al castigado por su nombre y apellido. "Fue una víctima sin nombre, porque sin debido proceso, sin posibilidad de defensa, sin opinión del resto de los miembros de la organización, simplemente fue aniquilado simbólicamente", comentó el respetado intelectual marxista venezolano, Javier Biardeau. A lo que añadió: "Me pareció incongruente y un contrasentido con el socialismo revolucionario plantear la creación de una comisión disciplinaria transitoria del PSUV. Sin estatutos, sin órganos debidamente constituidos, sin deliberación democrática en instancias de dirección, ¿cómo juzgar la conducta equivocada o no de un miembro de la organización revolucionaria? Ni siquiera en el X Congreso del partido bolchevique en 1921, justo en aquella ocasión donde se prefiguró un partido monolítico y sin fisuras, Lenin prohibió la existencia de corrientes de opinión. Si una comisión disciplinaria transitoria va a llevar al paredón a las opiniones, por más disparatadas que sean, lo que constata es la existencia de censura y sanción a la libre expresión de opiniones políticas. Con estas decisiones erradas, estamos prefigurando el viejo socialismo burocrático del siglo XX y repitiendo la estupidez de la vieja cogollocracia histórica venezolana. Si se refuerza esta tendencia, la comisión propulsora del PSUV y el pequeño cogollo 'técnico' pasará en la práctica a funcionar como cualquier aparato stalinista. Si no se comparte una opinión, lo fundamental es debatir esta posición en público, argumentar, deliberar, practicar la crítica y la autocrítica. Pero montar el supertribunal de disciplina que ninguna democracia socialista eligió es un contrasentido. ¿Qué sucederá entonces desde este momento? Una lluvia de expedientes de una sapocracia que aprovechándose de las afinidades con quienes administren el supertribunal pasarán a controlar la vida interna del PSUV. Con estas decisiones, al parecer, se instalan con toda la visibilidad de la jerarquía y la violencia de la dominación, las charreteras en el PSUV; y, desde ahora, se perfila la prohibición de disentir y pensar críticamente".

Otro intelectual cercano al régimen, el sociólogo de Clacso y organizador del Foro Social Mundial de Caracas en 2006, Edgardo Lander, se expresó en términos similares sobre la gravedad del asunto, mientras que un militante de base confiaba al sitio aporrea.org su frustración: "Ya vemos clarita la historia política inmediata: los elefantes del chavismo burgués, los que acabaron en siete años con el MVR, ahora serán los mismos que asumirán las riendas del PSUV que se encuentra en proceso de gestación". Desgraciadamente, el escenario poco alentador dibujado por Biardeau y por otros me parece bastante plausible. Para parte de la base chavista y de los sectores populares, el PSUV será el partido dominante de turno, lo que fue Acción Democrática (AD) en su tiempo: una agencia de empleo, una vía de acceso periférico a cuotas marginales de poder y de recursos, una correa de transmisión de las demandas y de los favores clientelares. Prueba de eso, el hecho bastante cómico de que, en algunos Estados de Venezuela, hubo más candidatos a inscribirse en el PSUV que votantes para Chávez en las elecciones de diciembre de 2006. Para otro sector, la adhesión al partido será simplemente una función de la adhesión al líder carismático. Pero existen sectores de la base chavista que creen sinceramente en la democracia "participativa y protagónica" y que exigirán un verdadero control y un verdadero debate democrático. (Cuidado que cuando hablo de tres "sectores", la realidad es más complicada, en la medida en que las motivaciones descritas pueden sobreponerse totalmente o parcialmente en muchas personas o colectivos sociales y políticos.) De ahí surgirán contradicciones que se resolverán en modo muy diferente según los casos y las regiones. Lo más probable es que Chávez y el aparato logren instrumentalizar estos disensos para favorecer o marginalizar a tal o cuál corriente o personalidad en función de la oportunidad del momento. En caso de que las contradicciones amenacen con volverse irreductibles, la solución del aparato será los llamados a la lealtad y a la disciplina, seguida si es necesario por la insultadera, la acusación de traición ("agentes del imperio", "infiltrados", etc.) y la estigmatización más rastrera de los disidentes, lo que ha sido la práctica sistemática del grueso de la jerarquía chavista hasta ahora. La aplastante mayoría de los militantes se alineará por miedo, por oportunismo o por convicción de que hay que estar "patria o muerte" con el líder y con la noción abstracta de "revolución", pero no con principios democráticos definidos y con modalidades de aplicación prácticas y verifiables de estos principios.

Esto para el aspecto político ideológico. Pero eso no es ni siquiera el problema fundamental de la construcción del PSUV. En la particular alquimia de la política partidaria, el oro puede transformarse en plomo, pero no al revés. En la historia, hay muchos ejemplos de partidos leninistas o jacobinos "incorruptibles" o de vanguardias guerrilleras sacrificadas que acaban su trayectoria bajo la forma de nomenclaturas anquilosadas y oportunistas. No hay ejemplos de lo contrario. Tomamos el caso del sandinismo: para cumplir su degeneración de heroico ejército guerrillero a camarilla orteguista en contubernio con la derecha más corrupta, el FSLN tuvo que pasar por la famosa "piñata". En el marco de la borrachera rentista, la nueva clase burguesa burocrática con Rolex y Hummers que domina el proceso venezolano (y que dominará el PSUV, no quedan muchas dudas sobre esto) empezó su ascenso social y político con una gran piñata petrobolivariana. De ahí no hay marcha atrás hacia la pulcritud revolucionaria. Por muchas boinas rojas y muchos retratos del Che que se enarbolen, no hay cómo transformar este plomo en oro. Tampoco habrá la "revolución dentro de la revolución" con la que sueña la izquierda radical chavista para acabar con toda esta podredumbre, y eso por dos razones. Primero, porque la nueva clase (tal vez más una capa que una clase social orgánica) está demasiado enquistada en las estructuras socioeconómicas, aliada y a menudo económicamente asociada con el ejército, y cobijada por el líder que la necesita para gobernar a pesar de sus discursos sobre la belleza de la pobreza evangélica y lo malo de ser rico. Segundo, porque la población no es para nada "socialista" en el sentido en que los radicales creen. Para la mayoría del pueblo chavista, el "socialismo" es algo muy nebuloso, una mezcla de vagas prédicas sobre el altruismo y la caridad cristiana y de versión más personalista, más mesiánica y más plebeya de la redistribución rentista al estilo Carlos Andrés Pérez (en su primer mandato); no es una nueva institucionalidad y un nuevo modo de producción socioeconómica a la vez más justo y más eficiente, noción muy problemática sobre la que la mayoría del pueblo no tiene la menor idea, como tampoco la tiene la jerarquía chavista.

- ¿La reelección indefinida de Chávez, incluida en el proyecto de reforma constitucional, pone en riesgo la democracia?

MSU: Vamos por partes. Primero, Chávez y los chavistas señalan que la posibilidad de reelección ilimitada de un gobernante está vigente en varios países occidentales desarrollados. Formalmente, es la pura verdad, y si el pueblo venezolano quiere poder reelegir Chávez indefinidamente, ¿porqué no? Ahora, por supuesto, no hay que ser ingenuo, y cuando usted tiene un mandatario con fuertes tendencias mesiánicas y megalómanas en el poder (Chávez declaró hace poco en la televisión iraní que "Venezuela es considerada como la nación más importante de Latinoamérica" y que la alianza entre Caracas y Teherán prefiguraba "un movimiento que salvaría el mundo de la amenaza del imperialismo norteamericano"), vale la pena interrogarse sobre el significado de la exigencia de reelección indefinida. Sobre todo cuando uno oye los argumentos a favor de la reforma constitucional planteados por los máximos exponentes del régimen. Para defender la reelección, el diputado chavista Carlos Escarrá, integrante de la comisión presidencial que asesoró a Chávez en su diseño, citó el proyecto de la Constitución de Bolivia presentada por Bolívar en el siglo XIX : "El presidente viene a ser en nuestra Constitución como el sol que, firme en su centro, da vida al Universo. Esta suprema autoridad debe ser perpetua y permanente". Otro ejemplo, un discurso reciente de Diosdado Cabello -¡siempre él!- : "Los que crean que la reforma es para perjudicarlos a ellos, que se vayan, bastante pueblo tiene el comandante Chávez, bastante pueblo tiene el verdadero socialismo". Éstas son sólo dos indicaciones del increíble nivel de servilismo, de sectarismo y de intolerancia que reina en la cúpula del chavismo, y no sólo en la cúpula. Hace pocos días, en aporrea.org, un militante chavista escribía sin ironía: "Comandante, dicte; que el soberano copia". Que no es sino una nueva versión de otro eslogan usado en algunas manifestaciones chavistas: "Comandante ordena, te obedecemos". Sería interesante saber quién, exactamente, promueve esto lemas "espontáneos" dentro de las organizaciones populares.

Lo que sí es perfectamente antidemocrático es la exigencia (todavía no definida oficialmente, pero se ve que el régimen se inclina fuertemente hacia esto) de votar en bloque, en un referéndum que debería ocurrir en diciembre, todas la enmiendas a la Constitución (33 de 350 artículos), que tratan temas tan diversos como la reelección indefinida, la formas de propiedad (definición de la propiedad social y comunal, además de la privada y estatal), el fin de la autonomía del Banco Central, la transferencia a la presidencia de la reserva monetaria internacional, la institucionalización de las "misiones" sociales, el estatuto de las FF.AA. y las milicias populares, la instauración de un nuevo mapa político-territorial con la creación de "territorios federales" y "ciudades socialistas" controlados directamente por el ejecutivo central, la reducción de la jornada laboral a seis horas, etc. Al mismo tiempo, es una maniobra táctica bastante inteligente porque ya tuvo el resultado de dividir a la oposición entre quienes quieren decir No en bloque y los que quisieran poder votar sobre cada tema separadamente (además de los que elegirán la abstención).

Ahora, si me permiten, quisiera analizar más en profundidad el tema "Chávez y la democracia". Primero, como dije en mi artículo y en mi libro, no tiene mucho sentido la pregunta de si Chávez es un "demócrata sincero" o si "tiene un alma de dictador". Todo es una cuestión de contexto y de posibilidades sociopolíticas concretas. ¿Cuál es el "modelo" de "socialismo" que Chávez tiene en mente? Por un lado, no es el "modelo" cubano (un "modelo" que ni los filocastristas más empedernidos del continente pretenden imitar en lo concreto, lo que en sí mismo ya es muy sintomático), como lo cree gran parte de la oposición. Por otro lado, los chavistas sobreestiman bastante la originalidad y el carácter innovador del régimen bolivariano. Si los analizamos uno por uno, casi todos sus rasgos fundamentales podrían ser referidos a experiencias históricas bien conocidas. Mi hipótesis (e insisto que es sólo una hipótesis de trabajo) es que se trata de una mezcla sui géneris de varios elementos.

Primero, todo el manejo chavista del tema de la democracia participativa y protagónica, y de los famosos consejos comunales, tiene muchos parecidos con los "congresos populares" de Muamar El Gadafi, o sea, una forma de simulacro de democracia directa donde el cemento cohesionador de la "pirámide" de los organismos participativos no es la autoactividad de las masas y la construcción deliberativa de la voluntad general, sino el liderazgo carismático del caudillo y su control del aparato estatal. Por otro lado, este aspecto "gadafista" está considerablemente matizado por el contexto y las tradiciones institucionales de la región y se combina con una forma de gestión del poder más parecida a la del primer peronismo o del PRI mexicano de cierta época, lo que requiere una fachada más o menos convincente de pluripartidismo y de elecciones libres (y la honestidad obliga a decir que son por el momento mucho más libres y transparentes en la Venezuela de Chávez que en el México del PRI de antaño). Eso, creo, es el modelo implícito y más o menos intuitivo que tiene Chávez. Pero esta especie de modelo mixto "gadafista-peronista" es sólo un ideal-tipo que no refleja la realidad en el terreno concreto. Es una mezcla, pero una mezcla incompleta, que entra también en amalgama con formas más o menos deterioradas del sistema democrático liberal tradicional de Venezuela, con su fuerte sesgo de oligarquía partidocrática y rentista clientelar, y con un mayor desarrollo -y una mayor indocilidad- de la sociedad civil, incluso de la sociedad civil chavista.

Me parece también que es una mezcla muy inestable, por lo que es difícil predecir lo que puede pasar a medio o largo plazo. ¿Cómo compensará el carisma del caudillo el rendimiento decreciente de los programas sociales? ¿Qué efecto legitimante o, al contrario, deslegitimante, pueden tener el sobrecalentamiento retórico del régimen y la sensación creciente de exilio interior y de desesperación de los sectores opositores o bien la ansiedad de los "ni-ni"? ¿Hasta qué punto la nueva clase que goza del poder (aunque en realidad, en el nivel económico, lo comparte con las élites capitalistas tradicionales, que no han sido desplazadas), la "boliburguesía", se someterá dócilmente a todos los caprichos de líder? Dentro de las nuevas generaciones, compuestas tanto por los estudiantes que manifestaron contra el cierre de RCTV en la primavera de 2007 como por los jóvenes de los barrios populares adeptos del régimen, ¿puede haber un día una convergencia de intereses y frustraciones más allá de la cristalización estereotipada de los lenguajes ideológicos -el lenguaje hueco de la "revolución" y la enorme abstracción del discurso de la "democracia liberal"-? Por supuesto, el régimen y gran parte de la oposición hacen todo para consolidar estos estereotipos y fortalecer una polarización simbólica que no es sino un simulacro manipulado de lucha de clases. Pienso que el juego es más abierto que lo que creen tanto los opositores desesperados como los chavistas atrincherados en el poder, y tengo cierta confianza en la vitalidad democrática de la sociedad venezolana. Sólo hay que esperar que la inevitable explosión de la burbuja rentista y de la ilusión "revolucionaria" no se produzca en condiciones demasiado caóticas que dejarían a los venezolanos un país moral, institucional y económicamente arruinado y sin rumbo.

- ¿Cómo puede usted sostener este tipo de discurso supuestamente desde la izquierda? ¿No teme ser víctima de la acusación de "hacerle el juego al enemigo"?

MSU: Eso de hacer el juego al enemigo me tiene sin cuidado. Hablar sobre Venezuela desde la izquierda implica cierta responsabilidad, pero no la de "no hacer el juego al enemigo" -argumento de los estalinistas de siempre-, sino la de no hacer propaganda barata, como la hacen 95 por ciento de los discursos pro y antichavistas. Lo que necesitamos son reportajes y encuestas sociológicas y económicas serias y sustentadas sobre el proceso bolivariano, y de eso hay poquísimo. Además, primero, y hasta ahora, considero el gobierno bolivariano como el legítimo gobierno de Venezuela, le guste o no a fulano o a mengano (o incluso a mí). Esta legitimidad electoral, tanto como su séquito popular, no impide hacer un balance de sus logros concretos y de su dinámica política y económica, y ahí la cosa es más compleja y mucho más preocupante. Yo diría cada día más preocupante. Segundo, en el nivel geopolítico, no temo una extensión y una infiltración continental del "modelo" chavista (una cosa es la retórica y las fanfarronadas de los bolivarianos propios y ajenos, y otra los intereses y las estrategias reales de los distintos países y regímenes), ni me molesta que las izquierdas o centroizquierdas en el poder en América Latina hagan acuerdos con Chávez o con PDVSA. La estrategia de buscar un mundo multipolar, de diversificar las fuentes de inversión y de consolidar bloques geopolíticos alternativos me parece profundamente justa. Pero tampoco hay que hacerse ilusiones exageradas. Por ejemplo, la idea de que fortalecer los vínculos comerciales con países de tendencia supuestamente "socialista", como China y Venezuela, tiene una carácter unilateralmente emancipador es muy ingenua. De hecho, el comercio con China y los acuerdos con PDVSA tienden a menudo a consolidar la reprimarización extractivista de las economías latinoamericanas, o sea, exactamente lo que la teoría de la dependencia reprochaba al imperialismo.

Por supuesto, tratar de encontrar y transmitir al menos parte de la verdad sobre Venezuela expone a los insultos, las calumnias y las acusaciones mas descabelladas de la izquierda boba. Para resistir a este tsunami de idiotez sin caer en la tentación de volverse reaccionario, hay que tener una cierta fuerza moral y un cierto sentido del humor. Afortunadamente, es posible encontrar una fuente de serenidad en la perspectiva histórica que provee una buena educación marxiana, es decir la costumbre del análisis materialista concreto y racional de las situaciones concretas. Y también en la certidumbre de que, en última instancia, sólo la verdad es revolucionaria.


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Javier Biardeau R.

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV.

 jbiardeau@gmail.com      @jbiardeau

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