Hacia el revocatorio y de los planes neoliberales de Maduro

No es suficiente revocar la presidencia de Maduro, desplazar el núcleo central del madurismo del poder; para el chavismo decepcionado, que le cuesta tragarse el cuento de unas sanciones selectivas, de un bloqueo también selectivo –unas sanciones que permiten a los militares proveer una tienda como Millenium (antiguo IPFA), en Santa Mónica, o abastecer a los "bodegones", donde casi todo lo que venden es importado o productos de exportación nacional a precios inaccesibles para el grueso de la población –; para el pueblo engañado por una revolución inexistente no le es suficiente revocar al madurismo y sustituirlo por otros iguales o peores, es indispensable retomar al camino de la revolución socialista, moral, solidaria, humanista, amorosa, volver a Chávez y al Plan de la Patria original de Chávez (no ese que sostiene Maduro con una carátula roja con su perfil que lo delata, el falso).

Maduro convirtió la revolución de Chávez en su antítesis, en capitalismo salvaje, en mentiras y despotismo, en todo aquello que motivó a Chávez organizar la rebelión del 4 de febrero de 1992 en contra de la república adeco copeyana. Pero tampoco podemos salir con que la cuarta república era mejor, y hablar de la Venezuela próspera y democrática de Rómulo Betancourt; actuar y pensar desde la ignorancia o desde la resignación (dependiendo de la edad que se tenga). El pasado de la cuarta república fue un infierno, el mismo que hoy restituye Maduro con sus prácticas neo adecas: la adulación al dinero, el populismo, la corrupción moral, las mentiras y el despotismo.

Si todavía no se han desatado todos los demonios del fascismo no podemos esperar a que el monstruo crezca y madure. Convocar un revocatorio al presidente debe ser sobre una base política distinta a lo que se juegan las dos derechas, una propuesta política distinta al fascismo con rostro de democracia y paz, al capitalismo, el cual siempre empuña la bandera de la libertad, como si los pobres y los trabajadores fueran libres dentro de la descomposición moral, la ignorancia y esclavitud. El problema es la vida aburguesada como modelo de vida, el capitalismo como modelo de vida, el modelo de clasificación de la sociedad, la producción irracional y devastadora, y su manera sutil de expropiarse del producto del trabajo ajeno, de una riqueza que pertenece a toda la sociedad. Maduro solo REPRESENTA al pasado. Pero el pasado también lo REPRESENTA Guaidó, López, su prima Maricori, Ledezma, Allup, y PJ, el pasado está encarnado por quienes prometen libertad y democracia a nombre del capitalismo; la otra oposición, la derecha pro gringa, la espontánea, la que no necesita disimulos.

Convocar un revocatorio sin una estrategia clara de lo que queremos como sociedad, sin movilización política y sin capacidad de entusiasmar a las masas es inútil. Debemos prepararnos para dirigir el cambio hacia el socialismo verdadero, MORAL, humanista y solidario, ser inteligentes para eso, blandir el Plan de la Patria original como nuestra bandera de lucha.

Según Jesús Puerta en su artículo Diosdado anuncia la creación de una vicepresidencia de control de los ejecutivos regionales. Puerta dice que con eso no se respeta la institucionalidad. Pero yo digo que esa decisión evidencia la falta de razones morales para que estas instituciones funcionen, anuncia su prescripción. Instituciones puras o anteriores a la razón humana no existen, solo existen en razón a un objetivo político y a un objetivo ético, a la defensa de una creencia compartida, objetivos claros, definidos, que en nuestro caso no existen. El cochipollo madurista: capitalismo en lo económico y socialismo en lo social, no da para que funcionen estas instituciones, que se sostienen solo por lo útil que resultan al gobierno central como anclas del poder. Para hacer contralorías regionales se necesitan unas instituciones vivas y un pueblo con principios y alerta, educados en la honestidad y la honradez, y eso no existe; se necesitan líderes que tengan convicciones y las pongan en prácticas en sus vidas, como políticos y como funcionarios públicos, y eso se ha ido desapareciendo con el fenómeno Maduro y el estilo utilitario y práctico de hacer "política grupal", personalista. Por sí solas, las instituciones son cascarones vacíos, como los que ha dejado regados en el camino el madurismo tras sus trampas sembrándose en el poder comprando almas.

La Contraloría General de la República y los distintos niveles del Poder Legislativo: Asamblea Nacional, Consejos legislativos, Concejos Municipales, son carapachos vacíos o rellenos, casi todos, de clientes del poder central y de los depredadores de la otra derecha. El problema que enfrenta el país es político, es ético y profundamente moral; hay muy pocos hombres y mujeres de carácter.

Debemos retomar el camino de Chávez, el Plan de la Patria y a partir de ahí hacer críticas y correcciones, tomar de nuevo el camino en el punto donde quedó la revolución bolivariana antes del asesinato político y físico de Chávez.

Revocar a Maduro debe ser un compromiso con la independencia, con la justicia social y la reconstrucción de nuestro sentido de pueblo, de patria en socialismo.

VIVA CHÁVEZ



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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